El futuro no es de nadie todavía, de Eugenio Ampudia

Salgo de la oficina, tomo el bus, camino bajo la lluvia, escondiéndome del frío en mi gabardina y llego a NC-arte, en la Veintiséis con Quinta, y ahí está la playa. Una de las primeras obras es una pequeña sala, con el piso lleno de arena, y en la pared la proyección de un video de una playa en la que naufragan varias pinturas del Museo de Orsay, en París. Esta es la primera obra en la exposición El futuro no es de nadie todavía, de Eugenio Ampudia. La nota de la curadora, Blanca de la Torre, invita al espectador a “tumbarse en una playa para contemplar desde una orilla una serie de cuadros que son arrastrados por el mar”, quizás indiferente a la destrucción de la pintura francesa de finales del siglo XIX a inicios del siglo XX. Esta instalación de arena de playa y vídeo se llama “Impression soleil levant”, que es también el nombre de una pintura de Claude Monet, con el que dio nombre al impresionismo. Monet comparte el naufragio con Gauguin, Courbet, Cezanne y Van Gogh. Estos no son sólo nombres consolidados de la pintura; también son artistas que en su tiempo revolcaron el pequeño mundo del arte en Francia.

Un poco más allá hay otro vídeo. Ampudia duerme en el museo, se le ve mientras acomoda una maleta como almohada y da la vuelta, tratando de conciliar el sueño, primero bajo los fusilamientos del 3 de mayo, de Goya, luego bajo los arcos mozárabes de la Alhambra, en Granada, y después en el museo de Diego Rivera en México. Se llama “Dónde dormir”, y la curadora explica que “con este acto pretende asimismo transformar el espacio del arte en un lugar mucho más cercano, un espacio próximo a todos que nos haga sentir como en casa”. Al final, Ampudia se levanta, organiza su desorden, vuelve a poner el cordón de terciopelo y se marcha. Los fusilamientos del tres de mayo bien podrían ser un muro vacío. El vídeo es hipnótico, despierta en mí un atractivo voyerista que me recuerda la fascinación por, precisamente, los documentales sobre desórdenes del sueño. Si el objetivo es hacer sentir el arte como en casa, hay algo que no cuadra, y es mi mirada incómoda que espía y rompe esa intimidad.

En las columnas del lugar hay una serie de insectos, hechos con tarjetas de invitación a exposiciones artísticas que Ampudia ha ido recibiendo a lo largo de los años. Muy bonitas. Ya se revela la desconfianza del artista al Arte en mayúsculas, con sus instituciones, su solemnidad y su aura. Ampudia quisiera destruir el arte, durmiendo primero en los museos, para despojarlo primero de su aura, y luego materialmente, abandonándolos en la playa o en el fuego. En el segundo piso, al fondo de un salón, hay una biblioteca que se enciende a medida que me acerco, supongo que hay algún detector de movimiento que inicia la acción del proyector. Escucho el fuego crepitar, pero, quizá por el eco del salón, parece gotas de agua que caen en una alberca. Cuando llego a la biblioteca ya sólo hay fuego.

Creo que su deseo de acercar el arte a las personas y su deseo de destruir el arte van de la mano. Como si uno fuera de la mano del otro. Eugenio Ampudia reclama su papel de artista que resiste, que anda “como un funambulista entre la subversión y lo políticamente incorrecto”, como dice la curadora. Justo al frente de la biblioteca en llamas recordé a los federados de la Comuna de París, que en el invierno de enero de 1871 soñaron con hacer volar a París y en incendiar el Louvre. Felizmente no lo hicieron, tristemente los mataron a todos.

Exposición El futuro no es de nadie todavía, de Eugenio Ampudia. NCarte. Hasta el 1 de octubre.



Eugenio Ampudia es en la actualidad uno de los artistas españoles más reconocidos. Su trabajo multidisciplinar recibió en 2008 la beca The Delfina Foundation (Londres) y el Premio AECA al mejor artista español vivo representado en ARCO08. Su trabajo indaga, bajo una actitud crítica, sobre los procesos artísticos, el artista como gestor de ideas, el papel político de los creadores, el significado de la obra de arte, las estrategias que permiten ponerla en pie, sus mecanismos de producción, promoción y consumo, la eficacia de los espacios asignados al arte, así como sobre el análisis y experiencia de quien las contempla e interpreta.


Tomado de http://www.eugenioampudia.net/es/cv/



Juan Sebastián Gómez Vega. Nací en Bogotá en 1989. Abogado de la Universidad del Rosario, viví un año en París, mientras hacía una maestría en antropología del derecho. Actualmente estoy terminando sociología. He escrito un libro de cuentos y otro de poesía, y tengo una novela en espera de editor.




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