DE REGRESO A LO SIMPLE, QUE ES LO MÁS BELLO.


 
 

Ernest: ¿Tú hiciste esto, Célestine? (Viendo un dibujo de Célestine sobre él) ¡Es magnífico! Es tal como yo. Célestine si sabes hacer esto, no estás sola. ¡Eres una gran artista! Célestine: Por lo mismo estoy sola. No quieren que dibuje, quieren que sea dentista. Ernest: Me suena familiar. Yo quería hacer teatro y música. Y contar historias. Pero no, querían que fuera juez. Tal como mi padre, mi abuelo, mi tío y mi tío-abuelo.

 

Habita hace mucho entre mis asuntos, detrás de otros que exhibo con algo de humildad y como queriendo decime a mí mismo, ya nadie entra aquí, “qué selección tan exclusiva has cosechado durante estos años”. No me daba cuenta que ella estuvo todo el tiempo en vigilia, silenciosa y paciente; como si presintiera que llegaría el día en que dejara de hacerme el tonto y la redescubriría. Entonces, después de mirar atrás y de pelear con fantasmas, la descubro allí, como iluminada y embellecida por el paso del tiempo, con la candidez e inocencia impolutas. Tan sencilla y simple, abre sus brazos y me estrecha en una comunión que se convierte en el remanso de paz momentánea que andaba buscando. Me imagino, mi buen lector, que espera el desenlace de este encuentro. Pues bien, fue efímero y maravilloso, los noventa minutos más bonitos que he tenido durante los últimos meses.

 

Pues resulta que me reencontré con Cèlestine, una bella francesa, menuda, de manos gráciles que se mueven con agilidad sobre el lienzo y con una voz dulce y meliflua que se convierte en un arrullo, mucho más cuando habla en su idioma. De ella me encanta la rebeldía que siempre ha profesado, asunto que se evidencia en su producción artística. De hecho, me entero que de pequeña se le dijo que debía ser odontóloga, ninguna otra cosa, ¡mucho menos artista! Hay otro aspecto que me cautivó de ella, su volátil imaginación, pues Cèlestine es prolífica y anda a la vanguardia, le interesa mucho explorar otras posibilidades que le permitan desarrollar mejor su trabajo artístico. En resumen, todo es maravilloso, reconocernos es interesante, hasta que me menciona a Ernest; y entonces me doy cuenta que mi Cèlestine es una rata…

 
 

¡Claro que es una rata y además vive con el tal Ernest! Que es un oso.

 
 

Por fortuna todo termina bien para mí. Se trata de Ernest et Cèlestine (2012) la película de Stéphane Aubier, Vincent Patar y Benjamin Renner; basada en la serie de libros infantiles que llevan el mismo nombre y de autoría de Gabrielle Vincent. En esta producción conocemos a dos entrañables personajes: por un lado, está Cèlestine, quien vive en un orfanato en donde la quieren formar como odontóloga para mantener la tradición de la ratonera: mantener una buena salud dental que les permita subsistir. Po el otro se encuentra Ernest, un oso vagabundo que trata de sobrevivir haciendo música en las esquinas de la ciudad. Hasta ahí todo parece normal, pero la Fortuna hace que los dos se encuentren y traben los lazos de una amistad que superará las evidentes diferencias que persisten entre ellos y sus clases, sobre todo cuando en la colonia de ratones educan a los pequeños con la imagen del oso como su peor enemigo.

 

Es una obra del cine animado que se enmarca en el cine infantil, pero que le otorga un disfrute diferente al adulto que la vea. La historia se alimenta con elementos oníricos que refuerzan el carácter de los personajes y la idea de la búsqueda en que se encuentran. Así mismo, hay algunas reflexiones profundas acerca de la individualidad y de la construcción de la personalidad, asuntos como la honestidad y la lucha por alcanzar sueños también aparecen allí. De hecho, el texto y los escenarios fueron diseñados por el gran Daniel Pennac, lo que ofrece un plus de calidad a la cinta. No se trata de una historia de enamoramiento ni de la familia, es más bien una mirada no evaluadora de la posibilidad de convivir en la diferencia y de reforzar algunos aspectos acerca de lo que nos hace individuales, a lo que se suma la superación de los miedos y de los prejuicios. No sobra decir que ha sido aclamada y premiada en los mejores festivales de cine en diferentes partes del mundo.

 
 
 

Ojo, si busca moralejas o normas para llevar una vida plena, esta no es la película que le sirve. Más bien déjese llevar por una buena adaptación de los libros infantiles y recréese con el buen trabajo de animación y de construcción de los escenarios. Probablemente al final usted quede como yo, esperando que llegue Cèlestine, a domar ese terrible Ernest que todos llevamos por dentro.

 

Las imágenes son utilizadas sin ánimo comercial: https://gfycat.com/gifs/tag/ernest+and+celestine http://lanocheamericana.net/cine-europeo/ernest-y-celestine-maravilloso-cuento-infantil.html https://www.pinterest.es/pin/824299538016750158/
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DEL AUTOR: Antonio Moreno Q. es Licenciado en Español – Inglés de la Universidad Pedagógica Nacional, Magister en Literatura Hispanoamericana del Instituto Caro y Cuervo, Maestro de literatura, investigador en pedagogía y didáctica; curioso por el cine, el arte y el futbol en todas las categorías y formatos. Contacto: amorenoquiroga@gmail.com Twiter: Amoreno @amorenoquiroga Intagram: @aqmoreno


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