Intríngulis de un poeta y un filósofo.


 
 
Los textos largos son sustanciosos, los pensamientos cortos, como los aforismos, son lapidarios. En cada texto encontramos un diálogo, a veces intenso a veces ligero, con ideas que se abstraen de la realidad o que son inherentes a otros textos. En estos momentos de tensión electoral mucho de lo que leemos nos puede remontar de forma directa o indirecta a un juicio sobre el panorama al que nos enfrentamos.
 

A partir de un aforismo encontré relaciones inquietantes sobre lo que significa para nosotros un término y cómo este se mantiene a través de la historia para consolidar su significado. Decía Stanislaw Jerzy: “¿Y quien me llama cínico? Los cínicos, por supuesto. Quieren ser más numerosos”, lo que inmediatamente me conduce a pensar en dos nombres: Peter Sloterdijk y, por supuesto el cínico (quínico según el filósofo), Diógenes de Sinope. En esta oportunidad me referiré a la compilación de aforismos llamada “Pensamientos despeinados” de Stanislaw Jerzy, pero quiero empezar por desglosar la idea del cínico y el quínico para poder ser claro en lo que mencionaré

 

Apunta Sloterdijk que al conocido filósofo de Sinope no se le debe dar el epíteto de cínico ya que no concuerda con lo que se considera en la actualidad como tal toda vez que cínico es aquel que hace evidente una falsa conciencia ilustrada en la medida en que muestra un orden de doble moral sustentado por medio de juicios hacia otros, excluyendo el juicio hacia si mismo, para señalar lo execrable cuando en su propia naturaleza lo pútrido y detestable son componentes recurrentes. Infortunadamente el cínico es un prócer de la política occidental que remeda un “anarquismo religioso” en donde promulga un Yo aparente en el cual todos deben creer. El quínico, como contraparte, es aquel que, como en la época del de Sinope, es extravagante, solitario, provocador y testarudo, identifica inequívocamente las falacias y los sofismas del cínico (quien sonríe) y los hace evidentes a través una sonora carcajada.

 
 

Volviendo al aforismo de Jerzy, es evidente su talante quínico; sus pensamientos despeinados son carcajadas constantes que se enarbolan desde la propia experiencia y se dirigen al señalamiento de todo aquello que no es merecedor de halago y que a su modo de ver no es más que una muestra de los alcances rastreros de la humanidad en los que el poder es uno de los elementos más cuestionados por cuanto es el elemento más dañino dentro de cualquier colectividad o aglomeración social, llámese comunidad o país. Como si tuvieran cabellera de la que deberían cuidar, los pensamientos de Jerzy se entregan al enredo y al enmarañamiento, no persiguen aparentar la falsedad de lo que debería ser sino que se incrustan en el reconocimiento de lo que es por medio del señalamiento caustico y visceral, cada aforismo es una pequeña experiencia dentro de lo que podría asemejarse a un laberinto, iniciamos un trasegar dentro de este y cuando divisamos un giro conveniente nos vamos de cara contra un muro que nos obliga a pensar que todavía no somos victoriosos y que faltan muchos más golpes, pero también que se puede llegar al otro extremo con la tozudez y, acaso, masoquismo necesarios, porque hay que estar dispuesto a poner la cara para recibir el próximo golpe, caer, levantarse y continuar el camino si queremos llegar al destino que deseamos, hay que sufrir los errores de la humanidad para erigirnos como seres humanos dignos.

Es inevitable que en este momento histórico de nuestro país, en donde la conciencia de muchos vale un par de billetes, o un tamal, los Pensamientos despeinados de Jerzy y ciertas referencias de Sloterdijk se me crucen por el frente y me hagan sacudir, el estrépito de las palabras retumban en mis fibras más íntimas y todo se convierte en una consecución desaciertos que generan una verdadera radiografía de la naturaleza de nuestros congéneres. Hay escritores que nos enfrentan con lo más deleznable de nuestra condición y cuando se trata de política, las prácticas más reprochables están a la orden del día. Me parece de toda pertinencia, por ejemplo, hacer mención al concepto de merdocracia en Sloterdijk. Históricamente hemos venido siendo entrenados para practicar una hermenéutica nasal, ella consiste en olfatear los motivos de la realidad que nos es inmediata, dice el filósofo: “Desde el punto de vista climatológico cultural una unidad étnica sedentaria es ante todo un grupo que se huele y que en su propio olor encuentran criterio de identidad”, y es allí donde es explícito el orden merdocrático de nuestra sociedad, nos une la particularidad de la pestilencia que estamos dispuestos a tolerar ya que si quien está cerca apesta de manera similar a mí es digno de hacer parte de mi entorno.

 
 

Un concepto verdaderamente interesante es el que propone Sloterdijk con respecto al rumor, que es denotado como olor hablado; el rumor que gusta y que hace parte de las convicciones cínicas de quienes lo emiten forja, merdocráticamente hablando, una identidad en el individuo. El rumor es infeccioso, dañino y revela una peligrosa eficacia que es masificada a través de la prensa de masas, la infestación del hedor se valida mediante “autoinfestaciones transmisoras de signos” es decir, que a través del consumo de bestialidades la industria política y la industria massmediática se encargan de proliferar el orden merdocrático que los ciudadanos incautos, por no llamarlos estúpidos (por desgracia la gran mayoría), están dispuestos a aceptar y asumir como propio. La forma más exitosa de llevar a buen término la propagación y aceptación del rumor u olor hablado, es a través de “comunicaciones infecciosas y denigrantes”: catástrofes, casos criminales, intrigas políticas endilgando culpas o simplemente la vida privada de los ciudadanos “prominentes” atrayendo adeptos por medio de la curiosidad que el escándalo arrastra, para finalmente llegar al objetivo: que la letrina massmediática organice el contexto de olor del resentimiento general.

 
 

En el mismo orden de ideas, pero presentando ahora una posición de un individuo que se distancia de la densidad del miasma merdocrático me tomaré el atrevimiento de mencionar lo que aprendí del cúmulo de frases cortas, de pensamientos despelucados, señalando a través de algunos de ellos mi inmensa gratitud por lo que el poeta polaco tenía para enseñarnos:

* Podemos luchar contra la ignorancia e incluso soñar con derrotarla, pero a fuerza de ser lo que somos, seres humanos, una vez esta meta se viera finiquitada el orden que reinaría se encargaría de inflar de forma desproporcionada los trámites para conseguir cualquier cosa.
* El diablo existe, pero nunca se manifiesta con su forma original, si necesita actuar tiene para ello seres humanos que harán lo que él les indique.
* Es evidente que siempre existirán los encargados de opinar lo que se debe hacer cuando en realidad no tienen ni la más remota idea de lo que están hablando ni conocen la materia a la que se refieren.

*Las ideas siempre tendrán una sombra policiva, pero tendrá que llegar el momento en que serán tantas que no habrá suficientes policías para inspeccionarlas.
*Ciertos eventos que permanecen incrustados en la memoria colectiva que es alimentada por la historia han sido insólitamente perpetrados por imbéciles.
* Cuando creemos que el nivel de estulticia ha tocado fondo, siempre esta tiene la posibilidad de manifestarse en un nivel mucho más bajo.
*Los bandidos también están presentes en la conformación del aparente pensamiento, y ellos no tienen reparo en promulgarse como eruditos.
* Tenemos que evitar a toda costa generar lugares de culto a la miseria de pensamiento, a la ignorancia y a la estupidez.
* En muy repetidas ocasiones, las audiencias más atentas y abiertas están conformadas por aquellos que cultivan el vacío intelectual y la ausencia de pensamiento.
*La intuición de los seres humanos es tan lenta que sólo se percata de lo que está mal cuando la siguiente generación es la que promulga las pautas del pensamiento.
*Existe la probabilidad de que en algún momento la literatura y el arte insulso y paupérrimo se convierta en parte del canon, y ese canon será parte del compendio cultural de un distinguido montón de estúpidos.
*El ignorar las leyes no nos exime de su cumplimiento, pero infortunadamente aquellos que las conocen son definitivamente los que poseen la capacidad de practicar esta doctrina.
*Hay que ser precavidos, todos dormimos y en muchas oportunidades soñamos. Por nuestro propio bien nunca debemos mencionar aquello que aparece en nuestros sueños, qué tal que en un futuro los seguidores de Freud llegasen a manejar las riendas del poder?
En el compendio de pensamientos de Jerzy se pueden encontrar ideas de todos los pelambres, pero es a través de un acercamiento mordaz y quínico, que podemos encontrar el verdadero gusto que representa leerlos, tenemos que lograr la más sarcástica de las disposiciones para enfrentarnos a sus ideas de tal forma que el resultado sea el esperado, una reacción irritante, una tensión latente entre la comodidad de nuestro nicho de pensamiento y el cúmulo de dardos que apuntan a perforar cada asomo de flaqueza y liviandad de la condición humana.

 

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