LA MEMORIA COMO TANQUE DE OXÍGENO.


 
 

“Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados.” GABO

 

Muchas veces ocurre que se me cae algo que tenía en la mano y ese algo llega hasta debajo de la cama o de la mesa o de la cómoda o de la biblioteca o de cualquier parte de mi casa. Tengo que agacharme a buscarlo… es una tarea fastidiosa, pero hay que hacerla. Resulta que meto la mano con el fin de encontrar el bendito objeto “perdido” y empiezo a encontrar cosas olvidadas; un recorte de periódico, una página subrayada, un lápiz que se niega a perecer y se aferra al residuo del borrador, un cassette marcado con tinta de Kilométrico azul, una fotografía. Entonces el afán por recuperar lo que en un inicio se me resbaló de la mano pasa a segundo plano, pues esas otras cosas antes extraviadas e incluso olvidadas se convierten en escotillas que me sumergen en el pasado. Huellas de lo que fue, de lo dicho y no dicho, de lo escrito y no entregado, de lo pensado y no ejecutado. Pero también marcas del goce que la vida me ha deparado, cúmulo de momentos con amigos y familiares, las copas compartidas, los bailes ciñéndonos el uno al otro, la música que compone la banda sonora de mi existencia.

 

Hasta ahora puede creerse que este texto se trata de una confesión, pero no. En realidad es la sensación que me quedó después de disfrutar de The House of Small Cubes (つみきのいえ, Tsumiki no ie), un cortometraje animado japonés dirigido por Kunio Katō y presentado en 2008, que ganó un Oscar en 2009. La historia narra la vida de un anciano que vive en una ciudad cuyo territorio es devorado paulatinamente por el agua. En la medida en que crece la marea, el protagonista debe construir un nuevo piso sobre el que se ha inundado, utilizando pequeños ladrillos cúbicos para tal fin. Un día cualquiera, mientras eleva las paredes de su casa, la pipa que lo acompaña se le cae al agua, así que emprende un viaje hasta el fondo de la inundación para rescatarla, pero se reencuentra con su pasado, que se va dibujando en los elementos que encuentra en cada uno de los pisos que quedan debajo del que ahora habita.

 
 

Realiza entonces un viaje subacuático que lo regresa en el tiempo a lugares, eventos y seres que lo configuraron como lo que hoy es: los años compartidos con su anciana esposa, el momento del matrimonio de su hija, el recuerdo de su vida en familia disfrutando de su pequeña, el enamoramiento bajo la lluvia. Un flashback construido con retazos de memoria que yacen ahogados en la inundación y que se reúnen mágicamente con el hilo de la memoria, esa que no lo abandona y que hace perennes las imágenes que el protagonista evoca como el Potosí de su existencia.

 
 

Se trata de una obra en la que se mezcla la nostalgia del pasado con las ganas de permanecer en el presente. Una hermosa retrospectiva que invita a mirar con sosiego y serenidad el camino recorrido hasta ahora, sin tristeza, sin rabia. Más bien con un halo de melancolía que se disipa con el humo que sale de la pipa que el sujeto en cuestión está buscando.

 

Si le queda tiempo deténgase y busque esta pequeña obra del arte cinematográfico contemporáneo. Serán doce minutos de sensaciones mágicas y de pensamientos atropellados. Menos de un cuarto de hora de su vida que le invitará a servirse un tinto (usted decida cuál de las acepciones le cala mejor), buscar un sillón al lado de una de las ventanas y dejase llevar por los laberintos de la memoria mientras, como ahora lo hago yo, veo llover con lentitud poderosa mientras que las gotas de lluvia nublan la vista desde donde estoy, ¿o son lágrimas?

 
 

Las imágenes son utilizadas sin ánimo comercial: https://www.supertran.net/2017/04/movie-house-of-small-cubes-2008.html https://mubi.com/es/films/the-house-of-small-cubes https://www.imdb.com/title/tt1361566/


DEL AUTOR: Antonio Moreno Q. es Licenciado en Español – Inglés de la Universidad Pedagógica Nacional, Magister en Literatura Hispanoamericana del Instituto Caro y Cuervo, Maestro de literatura, investigador en pedagogía y didáctica; curioso por el cine, el arte y el futbol en todas las categorías y formatos. Contacto: amorenoquiroga@gmail.com Twiter: Amoreno @amorenoquiroga Intagram: @aqmoreno


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Publicidad