Cine a lo Macondo: Las nuevas costumbres

Con el paso del tiempo uno va adquiriendo ciertas costumbres, algunas casi sin querer. Una maña mía últimamente (en parte por su culpa. Sí la suya señor{a} lector{a}) es estar atento a las películas made in Colombia: en las tiendas de discos, en las casas de los amigos, en sitios web, buscando por librerías, en las salas de cine, los próximos estrenos… Y los amigos y conocidos se van dando cuenta de esos malos pasos que uno va tomando. Así, casi que sin querer llega a mis manos un DVD con la carátula algo desgastada, dando la impresión de dudosa procedencia, no precisamente por el amigo que me lo pasó.

“Colombia 1985. Las vidas de Arturo Mendoza, un prestigioso abogado que decidió dedicarse a la investigación periodística, y Milena Bedoya, hija de una de las empleadas de la cafetería del Palacio de Justicia y estudiante de periodismo, se unen 19 días antes de uno de los acontecimientos que cambió el rumbo de la historia política de Colombia. El país vive un año convulsionado, la suspensión de los diálogos de paz y la inminente aprobación del tratado de extradición generan un ambiente enrarecido.” En efecto ese fue un año bastante agitado en nuestro país y será recordado, repasado, revisado por mucho tiempo más y desde muchos ángulos: académicos, artísticos, legales…

Pero a lo que vinimos: Antes del Fuego es un thriller que nos recibe en tono documental; y debo confesar que al principio pensé que encontraría alguna unión o semejanza con la película Siempre Viva (Klinch López, 2015), ya que se estrenaron el mismo año y tienen la toma del Palacio de Justicia de fondo. Pero no, va por otro lado muy distinto. Ejemplo de esa maravillosa facultad que tiene el cine (y el arte en general) de hacer revisión de los hechos históricos y traerlos a nuestros días con puntos de vista, planteamientos, abordajes y reflexiones diferentes y en ocasiones hasta contradictorios.

Esta propuesta le llegó a Laura Mora Ortega de la mano del escritor Mauricio Cuervo y se le atravesó en la vida. Más allá de contar la toma en sí, les pareció más interesante contarla desde lo que sucedió antes, contar el tema de cómo estaba el país y las teorías alrededor de los hechos; reconoció Mora Ortega, directora colombiana (en 2017 estrenó Matar a Jesús), al periódico La Vanguardia , unas semanas antes del estreno en las salas de cine colombianas de Antes del Fuego, su primer largometraje.

Alessandro Angulo firma la fotografía de la película, haciendo uso de una cámara cercana a la historia y a los personajes, un tanto libre, que a veces participa de la acción (es recurrente el uso de la cámara en mano), que busca (movimientos vertiginosos con cortes bruscos), que a veces incluso oculta (son varias las tomas de pedazos de edificios, como ahogándonos en la ciudad. La ciudad como fragmento o conjunto de fragmentos) y también se protege (o nos protege, como para no caernos en las garras de los enemigos de la democracia). Así al igual que la verdad y el amor juegan con los protagonistas, encarnados por Luis Fernando Hoyos y Mónica Lopera. Todo esto enmarcado en una ‘luz natural’, sin grandes pretensiones artísticas ni narrativas.

Puedo decir, sin temor a equivocarme, que ésta es una película interesante. Parafraseando a no me acuerdo qué maestro, esta película es de las que te hace reflexionar pero también entretiene; y eso se agradece. Aunque, no podría ser prefecta: la historia de amor prohibido no termina de convencer por los clichés mal logrados, por la saturación que logra el uso de (demasiados) indicios gráficos didascálicos y el usar “el tono de las teorías de confabulación –que tradicionalmente unen cantidades de detalles insignificantes hasta hacerlos significativos– es contraproducente porque el enigma no se aclara.” Ni idea qué pasó con “el gordo” y al final también nos quedamos con la duda del futuro de Milena, ¿y Arturito qué irá a hacer?

Es agradable que el binomio Mora-Cuervo logre mantener ese tono documental durante los 85 minutos de “metraje” haciendo uso de imágenes (noticieros de tv) y sonidos (programas de radio) de archivo, mezclándolos magistralmente con datos históricos y el romance casi físico entre Arturo y Milena. Con unos buenos cameos de actores reconocidos y queridos por el público colombiano.

Debo reconocer que (y me aventuro con esta hipótesis) haberle dedicado una buena parte del presupuesto de la película a la escena de la toma y retoma del Palacio de Justica, con soldados disparando, humo, heridos y gente corriendo; fue un acierto y es un buen ejemplo de que sí se puede. Aunque tenga una que otra falencia y estemos aún lejos de lograr verdaderas escenas de acción –a lo Hollywood, porque no-.







Como dije antes, el largometraje logra dejar reflexionando al espectador entre otras porque al final inserta sobre las imágenes en cámara lenta el texto: “Se identificaron 11 desaparecidos. 30 años después de los hechos, se desconoce la verdad de lo sucedido”. Hoy ya son 34 años …y contando. .*.*.*

Pero llegó la hora de devolver la película. ¿Quién es el bobo, el que la presta o el que la devuelve? De momento asumo el papel y la devuelvo, esperando a alguna otra alma caritativa que tenga por ahí alguna joya cinematográfica colombiana (puede ser de oro golfi o de plata 925) y me la quiera prestar. Yo la veo con el mayor de los gustos, saben que después la devuelvo y – a ustedes- les cuento alguna cosilla de mi apreciación.

Y que sea una nueva costumbre para todos nosotros el ver películas hechas por nuestras tierras, por nuestros compatriotas, por nuestra histeria, por nosotros. Más allá de lo que llamamos Cine Colombiano, lo que hay son historias, directoras y directores, géneros, estilos de películas esperando a ser vistas; a que usted y yo y el vecino encontremos el tipo de cine que queremos ver, del que nos gusta.








DEL AUTOR: Jhon Freddy Pérez Pita. (…) Que quería ser escritor, dijo. Que le gustaba el periodismo continuó, y Comunicación Social-Periodismo estudió en la UNIMINUTO. Pero la vida da muchas vueltas y especializándose en Dirección de Fotografía Cinematográfica en España, terminó. Pasando su vida detrás de las cámaras prosiguió. Ahora también da clases en la universidad y volviendo a escribir, se rajó. Contacto: @eldiredefoto en redes sociales. Correo: eldiredefoto@gmail.com



Las imágenes fueron tomadas sin fines comerciales de: Imágenes tomadas de las páginas web de Proimágenes Colombia.

3 Comentarios

  1. Hola Jhon Freddy. ¡Qué bueno tenerte nuevamente por aquí! Ya hacía falta Cine a lo Macondo. Este texto me gustó mucho. Me encanta el balance de tus comentarios entre lo técnico, lo casual, lo conceptual y lo anecdótico. Me gusta también que te atrevas a conversar sobre lo que te gustó y lo que no te gustó de la película. Me parece un texto serio y divertido: serio por el tratamiento del tema, y divertido por tu estilo: me desternillé de risa con lo de oro golfi. Sería importante saber si una película como estas que te llega a tus manos con carácter devolutivo, se puede encontrar en algún archivo, alguna biblioteca, algún lugar…
    Un abrazo Jhon. Brindo por “Cine a lo Macondo”.

    • Jhon Pérez dice:

      Un abrazo muy fuerte estimado Julián, gracias por tu comentario y me alegra mucho que te haya gustado el texto.
      En respuesta: toca buscar mucho y bien. Te recomiendo el portal Retina Latina, en Netflix ponen alguna, Cinema Nube… por las librerías. Desafortunadamente es más fácil conseguirlas piratas.

  2. Jhon Pérez dice:

    Muchas gracias por tu comentario estimado Julián; me alegra mucho que te haya gustado el texto.

    Y respondiendo tu inquietud: desafortunadamente toca buscar mucho, aún no es un mercado muy popular que digamos. Te recomiendo el portal web Retina Latina, hay alguna peli en Netflix y, no hay de otra, caminar mucho por las librerías. Es un rollo porque, a veces, ni piratas se consiguen.

    Un fuerte abrazo colega.

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