Arirang: el sentimiento de Corea

Si fuera buen mentiroso comenzaría esta crónica pidiéndote que imagines la enorme sensación que viví por allá en 2002 cuando la voz de William Vinasco Che anunciaba el partido entre Corea del Sur y Portugal en la Copa Mundo Corea-Japón. El narrador colombiano decía algo como:

Minuto 25 del segundo tiempo, tiro de esquina a favor de Corea del Surrrr. Dios parece coreano, nada le sale bien a los portugueses hoy… el central pita, Lee toma impulso y golpea fuerrrte con la derecha el esférico al MARco, rechaza de cabeza Costa que tiene amarilla, recibe nuevamente Lee que no la piensa y le hace un centre a Park que solo, solito el coreano la recibe de peCHIto, la baja con la derecha engaña a Conceicao, gambetea en el aire y de zurda el coreanoooo GOOOOL, Gooooooooooooooool de Park, goooooooooooooooool de Corea del Sur, que con esto está dejando afuera a Portugal, gooooooooooooo…

Lo que si es cierto es que mientras esto ocurría hace 17 años a dos horas en tren de donde escribo esta crónica, con el gol y el triunfo de Corea, los nativos entonaban una canción profunda llena de emoción no por el gol en sí, si no por la vida, por la pena, por el dolor, por la tristeza, por la esperanza, por la añoranza, por el amor a su tierra y a sus montañas y a su libertad perdida y recuperada. Una tonada llena de profundo sentimiento por la muerte y por la sangre de las guerras que azotó estas tierras. Millones de voces coreanas entonaban en cada triunfo de su equipo de fútbol, con la felicidad de las lágrimas victoriosas un prolongado "Aaaarirang, aaaaarirang, aarariiyoooo…" una melodía hermosa que para muchos de los coreanos es casi más que la vida misma.

Te convido LectEr para que escuches esta versión de Arirang.

 
 
 
 
 

Escuché esta canción por primera vez un sábado viendo televisión. No fue esta versión clásica que quizá has escuchado LectEr sentada en una silla de bus. Fue una más moderna en versión de Jazz que luego te pasaré. Quizá era medio día, todavía estaba en pijama. Me impresionó tanto que logré ver en la pantalla unas letras en hangul que asumí eran el nombre de la canción: 아리랑. Esperé que el cantante terminara, esperé el fin de la ovación del público, esperé a que cesaran los aplausos, esperé que ya dieran paso a la siguiente canción, esperé y esperé y esperé. Jamás había visto que el público aplaudiera de esa forma con la felicidad triste o la triste felicidad de los rostros compungidos. Vino el comercial y con Laura comenzamos la consulta en internet.

 

¿LectEr sigues ahí sentado leyendo, continuas parada en el bus cogiéndote de la varilla con una sola mano? Esa leyenda puede parecerte simple y puede conmoverte. A mí la leyenda se me olvida y a cambio pienso en lo que me han dicho algunas personas sobre Arirang. Richard Lunceford (1) una noche mientras tomabamos makoli por primera vez, nos contó que era como un segundo himno de Corea y hasta la cantó un poquito. Días después Susana (2) (윳수여) me dijo que esa canción era importante para todos los coreanos, que todos se la sabían. ¿Todos, todos? – le pregunté – ¡Todos, todos! - respondió en su español de coreana. Después le pregunté a Liz (3) (김정효), la asistente de Susana, y me dijo que ella se la sabía, que en el colegio siempre la cantan, que le parecía muy importante. Pedro (4) (조정민), me dijo que no le gustaba porque era muy lenta, que prefería el pop, pero que sí se la sabía. La profesora Choi (5) (최홍주) me dijo que sí, que a todos les gustaba, pero que estaba un poco trillada, que me recomendaba que averiguara sobre el Chang (창), un tipo de música tradicional en el que seguro habría versiones buenas de Arirang. La profesora Lee (6) (이순주) me contó con solemnidad que esa canción representa diferentes momentos de la cultura coreana, que consolidó su fuerza cuando el pueblo coreano la cantaba como prueba de resistencia contra los vejámenes que debieron sufrir durante los 35 años de la ocupación japonesa. Me dijo también que esa canción despertaba el 한 (Han), una sensación tan intraducible como su palabra, que se relaciona con la sensación de ser coreano, de no haber podido resolver el resentimiento por las injusticias sufridas, de lamentar su historia. El “Han”, me decía, implica un dolor en las entrañas en el que la mente y el ser se revuelven y surge un deseo de venganza y de convertir el mal en bien.

Consultando un poco la historia, LectEr, creo que voy comprendiendo algunos aspectos de la importancia de esta canción. Su origen se ubica en la provincia de Gangwon, hace unos 600 años; durante la Dinastia Joseon (7) : Arirang aparece registrada en esta época en un libro por primera vez. Ya para entonces Corea enfrentaba guerras contra Japón y otros invasores. Sin embargo, otros historiadores consideran que Arirang es una canción que se compuso en honor a Dae-Young la esposa del rey Park Hyuk Geese, del antiquísimo reino de Silla, probablemente en el año 57 aC.

Corea del Sur ha sido un país que ha debido enfrentar muchas vicisitudes: ocupación de Japón (1910 – 1945), Guerra de Corea (1950 – 1953), dictadura de Park Chung-hee (1961 – 1979). En todos estos momentos el pueblo coreano veia afectada su libertad y allí estaba Arirang para ser cantada como símbolo de resistencia: el "Han" saliendo a flote para darle fuerza al pueblo de esta nación e intentar sobreponerse a su historia.

Así que muchas son las historias que podrían contarse sobre Arirang. Pero una de las que más me ha impactado, tiene que ver con que dentro de su significado, está el lamento de las “mujeres de consuelo” durante la invasión de Japón. Por “mujeres de consuelo” debemos leer mujeres abusadas, sacadas de sus casas a la fuerza para servir sexualmente: mujeres violadas. A pesar de los esfuerzos coreanos por establecer un número certero, no ha sido posible hacerlo; hoy se dice que hay entre 45000 y 200000 casos de “mujeres de consuelo”. Las investigaciones continuan, pero el mal a las “abuelas”, como las llaman aquí, ya fue hecho y ninguna indemnización por cuantiosa que sea, ninguna excusa dada, podrá cambiarle la cara a esa historia.

LectEr, te pido que te tomes el tiempo de ver a esta “abuela” cantando Arirang con su garganta afectada. Ella no es una cantante que dignifique con la calidad de su voz esta canción maravillosa: lo hace con su historia; con el cuerpo y con el alma con los que sobrevivió durante los años que fue obligada a ser una más de las “mujeres de consuelo”. Después de todo esto, quiero creer que comprendo, por qué durante tantos videos de versiones que he visto de Arirang, los integrantes del público la cantan y luego aplauden, aplauden y aplauden mientras al tiempo secan sus lágrimas.

 
 
 
 

Arirang fue reconocida en 2012 por la UNESCO como patrimonio inmaterial de la humanidad. Existen muchas versiones dentro de Corea del Norte y del Sur, pues es un elemento identificador de las dos Coreas. En Corea del Norte se realiza el Festival de Arirang, que es un espectáculo de una factura inimaginable. Hoy se pueden encontrar versiones en diferentes ritmos: jazz, rock, pop, etc. Es considerado un segundo himno nacional en Corea del Sur. Ha sido el himno de la Corea Unificada en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000, Atenas 2004 y los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang 2018. Entre todas las versiones existentes en Corea del Sur hay tres de ellas de inmensa repercusión, pero otras serán las crónicas en las que, LectEr, te contaré sobre esto. Así que hoy te convido para que sigas esta serie de crónicas sobre música de Corea del Sur.






 
 


1. Richard Lunceford: Profesor de Inglés peruano-estadunidense. Ha vivido en Corea varios años. Es un buen amigo que nos ha mostrado muchas cosas de Corea del Sur.
2.윳수여: Secretaria del Departamento de Español y Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Ulsan.
3. 김정효: Estudiante de Español de último semestre en la Universidad de Ulsan.
4.조정민: Presidente de los estudiantes del Departamento de Español y Estudios Latinoamericanos. En Colombia diríamos "representante estudiantil".
5. 최홍주: Profesora del Departamento de Español y Estudios Latinoamericanos. Es doctora en Lingüística española.
6. 이순주: Profesora del Departamento de Español y Estudios Latinoamericanos. Es doctora en Estudios Latinoamericanos.
7. A pesar de ello, Joseon el Grande hizo esfuerzos por mantener sus territorios y además de aportes importantes en ingenieria, medicina, ciencias naturales, agricultura y literatura, creó el Hangul: el alfabeto coreano que hoy conocemos (antes usaban los caracteres chinos; al coreano escrito en chino se le conoce como Hanja).

 

Las imágenes fueron tomadas sin fines comerciales de:
1. Portada: elordenmundial.com https://bit.ly/2EkbWGY
2. Guerra de Corea: lifeder.com https://bit.ly/2EkbWGY
3. Rio Auraji: english.visitorkorea.or.kr https://bit.ly/2T3rNE8
4. Dinastía Joseon: pinterest.com https://bit.ly/2H5w5n9
5. Adolescente sentada en su silla: instagub.com https://bit.ly/2BVBkCJ
6. Pareja: youtube.com http://alturl.com/mstoq


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