VIVIR ES UNA QUERELLA
Cuando la pantalla te cuestiona.


 
 

“Los pulgares oponibles crearon todas las civilizaciones”

 

Deberíamos levantarnos todos los días pensando en vivir las mejores experiencias, esperando aprender algo nuevo o con la pretensión de abonar algo positivo a este turbulento océano que compone la contemporaneidad. Algo así como lo hizo Nicolás Copérnico en su tiempo. Sin embargo, la premura del cumplimiento y las afugias cotidianas apenas si nos permiten buscar un espacio dentro del transporte público, apretada la cara contra el metal de una puerta, en medio de un atasco del tráfico. No hay tiempo para pensar en nada que no sea cumplir. Y esperamos que llegue la noche para robarle al tiempo unas pocas horas de descanso en el oasis de nuestra habitación solitaria.

 

Estos pequeños lujos me permitieron conocer un ser misterioso, ambiguo y hasta extravagante; en realidad me lo habían mencionado Wróblewska semanas antes, en ese atajo que llamamos almuerzo. Ese día, desde sus profundos ojos claros me preguntó, como quien no quiere la cosa y además contaminada ya por la picardía latina “¿te gusta el arte?” No pude contestar, simplemente se dejó llevar por el entusiasmo de una narración emocionada en medio de su acento polaco. Fueron casi diez minutos en los que la vi fascinada recreando su experiencia y, por supuesto, invitándome a que buscara al sujeto para ver si yo lograba experimentar lo mismo…

 
 

Pues bien, le gané un rato al incontrolable paso del tiempo, aproveché un momento de procastinación, condición sine qua non para disfrutar del ocio, y me fui en la búsqueda del personaje en cuestión. Lo más difícil fue recordar su nombre, pero recurrí a mi estropeada memoria; entre los nubarrones logré identificar algunas letras y después de un ejercicio rápido de ensayo y error logré dar con el enigmático nombre y que corresponde al texto cinematográfico que les presento hoy. Se trata de Stanisław Szukalski, un controvertido artista plástico originario de Polonia, considerado por algunos como el Miguel Ángel del siglo XX. Su historia se puede conocer en Struggle: La vida y el arte de Szukalski, un documental de 2018 y estrenado en la plataforma de pago Netflix. La película está dirigida por Irek Dobrowolski, producida entre otros por Leonardo DiCaprio y realizada a partir de las grabaciones que Glenn Bray hizo durante los años en que entabló amistad con el artista. La obra reconstruye la vida de Szukalski en un juego de flashback y flashforward, tejida en una narración que se sustenta en primeros planos y planos detalle de las pocas obras que sobrevivieron del escultor, después del bombardeo alemán al museo de arte de Varsovia durante la Segunda Guerra Mundial. Ahora bien, lo que más impresiona es descubrir una mente prodigiosa que estuvo escondida durante décadas y que reaparece gracias a una casualidad del coleccionista Bray.

 
 

En las grabaciones descubrimos un ser de vitalidad envidiable, que supo sobreponerse a eventos devastadores como la pérdida familiar, la reconstrucción de su estilo de vida o la búsqueda del amor que le llegó después de un par de fracasos. Si bien la obra explica su proceso de formación artística en diferentes academias europeas, el polaco explica de viva voz que fue su padre quien le enseñó todo lo que sabe de anatomía. Ocurrió un día en que el joven Stanislaw vio una multitud en la calle, al acercarse se da cuenta que un auto ha arrollado a su padre quien murió en el lugar. Entonces el artista lo carga en sus brazos hasta la morgue y pide autorización para que le permitan estudiar el cuerpo humano con el cadáver de su progenitor. Un relato macabro y sobrenatural que combina el ingenio de Da Vinci con lo fantástico de Víctor Frankenstein. El resultado se manifiesta en el nivel de realismo que contienen sus piezas artísticas. Son huracanes de vitalidad en las que las formas se llevan al límite. Es como si el artista quisiera materializar las formas que se atropellan en su desaforada imaginación.

 
 

De la mano con lo anterior, en su retrospectiva, el documental apoya su narrativa en las voces de artistas contemporáneos y amigos cercanos. Así mismo, se ofrece una faceta que yo llamaría extraña de su visión de mundo. Se trata expresamente de sus creencias acerca del origen de las culturas o su teoría acerca de una lengua universal, todas sustentadas en argumentaciones que ha construido a lo largo de los años o su pasión por la Isla de Pascua, de la que tanto habló y escribió, pero que no llegó a conocer.

El artista muere paralizado por una apoplejía que lo dejó sin habla, apenas parpadeando y moviendo una de sus manos. Con los ojos expresivos, con muchas cosas por decir y el desespero de no logarlo, así como le ocurriera a Baudelaire en un hospicio parisino. Vidas incomprendidas y alejadas de su contexto que dejaron un legado capaz de trascender y abrirnos los ojos a nuevas experiencias, so pena de ser señalados y excluidos, tal y como le ocurrió a Copérnico.

 
 
 

Si le gusta el arte, vea el documental y deslúmbrese con el descubrimiento de un artista prodigioso y trascendente; si no le gusta, véalo y deje que el poder de asombro lo descubra boquiabierto frente a semejante mezcla de prodigio y excentricidad.

Recuerdo ahora a mi amiga Wróblewska y comprendo su embriaguez de narradora absorta. No le he dicho que vi el documental; me imagino que se enterará cuando lea esta crónica.

Aquí les dejo un par de enlaces para conocer un poco al artista:
Un buen catálogo: https://issuu.com/varnishfineart/docs/varnish_catalog_szukalski
La página oficial: https://www.szukalski.com/

 
 

Las imágenes son utilizadas sin ánimo comercial:
http://forohispanolatino.com/showthread.php?1901-Stanislav-Szukalski-Autor-escultor-hereje
https://www.instahats.com/media/1933447800885276319/BrU_Ifzhu6f
https://issuu.com/varnishfineart/docs/varnish_catalog_szukalski
https://www.netflix.com/co/title/80109551


DEL AUTOR: Antonio Moreno Q. es Licenciado en Español – Inglés de la Universidad Pedagógica Nacional, Magister en Literatura Hispanoamericana del Instituto Caro y Cuervo, Maestro de literatura, investigador en pedagogía y didáctica; curioso por el cine, el arte y el futbol en todas las categorías y formatos. Contacto: amorenoquiroga@gmail.com Twiter: Amoreno @amorenoquiroga Intagram: @aqmoreno


2 Comentarios

  1. W. Julián Aldana dice:

    Amigo Antonio.

    Una crónica, un texto, una charla, una vida, siempre serán un breve lapso insuficiente para expresar todo lo que quisieramos decir. En este texto logro ver ese deseo por ir más allá de los datos biográficos de Stanisław Szukalski. De modo que me llena de contento al encontrar una breve lembranza sobre este artista polaco, loco, séveramente cuerdo, ególatra hasta la indiferencia, incauto, olvidado, y tantos adejetivos más. Pero quizá lo que me parece más importante es la conciencia artística de este artista por hacer arte. ¿Cacofonía? Sí; ¿Redundancia? No. Y no, porque si algo tuvo claro Szukalski, según muestra el documental, era que su obra tenía las cualidades estéticas que permitirían inscribirla dentro de la historia del arte. Lo paradójico es que sea un desconocido. Pero ¿Cuántas artistas, cuantas escritoras, cuántos buenas pinturas, cuántas buenas esculturas, cuántas buenas novelas, cuántos poemas, cuántas melodías, están en anaqueles olvidados porque nunca pudieron darse a conocer!
    Me agrada mucho amigo Antonio que haya escrito sobre este documental y sobre este artista. Dar a conocer personajes así con obras así será valioso siempre.

  2. Antonio Moreno Quiroga dice:

    Efctivamente Julián,
    Supondríamos que uno de los motores del arte es la irreverencia y que en ese sentido, se debería comprender al artista como un sujeto transgresor; elementos suficientes para que se tuviera en cuenta en la esfera cultural. Con todo, este caso, como mucho otros, es una evidente muestra de los que ocurre cuando una obra no cala de buena forma en un sector de los que detentan la “verdad del arte”, cofradías que de cuando en cuando aparecen como censores de las propuestas que deberían entrar en la élite del reconocimiento bajo las luminarias de los comités de aplausos.

    Lo valioso de la cinta es que abre la posibilidad de hacer un asedio a la vida de un hombre que exploró de alguna forma los límites de la estética de su tiempo. Debo confesar que hay momentos en que su excentricidad no es fácil de digerir, pero creo que de eso de trata desarrollar el disfrute estético. Es decir, hay obras para todos los público y públicos para todo tipo de propuestas artísticas.

    Gracias por su comentario, un abarzo a la distancia y que la buena vida nos permita reencuentros.

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