LA EXCEPCIÓN DE LA REGLA O UNA REGLA EXCEPCIONAL

 

Pocas cosas se pueden comparar con la felicidad de aprender algo nuevo de cuando en cuando, que se manifiesta en una sonrisa genuina o en ese calorcito que sube por la cara gracias al reencuentro con lo esencial, con el origen de los orígenes. Estas pequeñas epifanías las agradezco porque ocurren así, de cuando en cuando, lo que las hace realmente significativas e incluso permiten que me reivindique con la humanidad.

Pues resulta que entre íres y venires, dires y diretes, siendo una burda imitación de Raúl Gómez Jattin “Buscando un lugar dónde posar sin mucha fatiga el pie, haciendo y deshaciendo figuras en la piel de la tierra”, con una saliva espesa y rancia en la garganta y el seso atrofiado por tanto asunto intrascendente al que prestarle atención; apareció desde un lugar muy muy lejano una historia que me devolvió a la realidad y me encaminó en una senda que merece toda la atención del respetable público, damEs y caballerEs , NiñXs y NiñXs.


Me refiero al trabajo documental galardonado con el Oscar a mejor cortometraje documental: Period. End of Sentence (2018). Una bella y significativa pieza audiovisual dirigida por Rayka Zehtabchi, que pone en pantalla gigante y en primera plana la encomiable lucha de las mujeres de Hapur, una localidad rural a 60 km de Nueva Delhi, quienes llevan a cabo una titánica revolución por sus derechos y por la igualdad de oportunidades. Pero en esta ocasión no se trata de una lucha protagonizada por Arundathi Roy, Arundhati Bhattachary o Indira Gandhi. Es más bien la apuesta que hace la mujer del común por mejorar sus condiciones a partir del reconocimiento de lo íntimo, de “eso” de lo que nadie quiere hablar, la palabra que se atasca en la garganta, que no quiere salir, que apena y que afea por la carga que la historia le ha dado…

La narración tiene tintes épicos, pues se trata de una pugna desigual entre la tradición patriarcal apoyada por la herencia religiosa, contra la aparente fragilidad de un puñado de mujeres que se libera del yugo histórico. Con todo, no estamos asistiendo a una romantización de la lucha entre géneros, sino la materialización del cambio que exigen los movimientos de la contemporaneidad. Esta amalgama de ayer y hoy se evidencia en la velocidad de la historia por medio de los fotogramas coloridos, rostros naturales de mujeres y hombres que comprenden el valor del trabajo hombro a hombro.

 
 

Pero el eje está en la materialización de una idea que cambió la vida de la gente de esta zona del mundo: el diseño, construcción y puesta en funcionamiento de una máquina que permite confeccionar toallas sanitarias de buena calidad y de bajo costo. Se trata de una problemática que aqueja a un alto porcentaje de las mujeres en la India, pues allí, como en muchas partes del mundo, la higiene íntima es un “problema de mujeres”. Para el caso de este país, el desconocimiento al respecto lleva a que las mujeres no hablen abiertamente de la situación, que se alejen de la vida productiva y hasta que para muchos hombres se trate de una enfermedad de carácter exclusivamente femenino.

 
 


Esta historia, narrada en una especie de polifonía, el unísono condensa la esperanza de lo femenino entronizado, la capacidad de sobreponerse al señalamiento y la fortuna de empezar a encontrar eco en la tupida jungla, que conforman la anquilosada masculinidad de su hogar y la indiferencia de mundo occidental con sus ínfulas de superioridad y moda efímeras. El complemento maravilloso es reconocer que no se trata de una película al estilo de Bollywoob, no hay coreografías, grandes estrellas o escenografías con montajes majestuosos. Nos insertamos en las casas y en la intimidad de la familia y de la vida femenina, cocinar, trabajar en el campo; el ritmo de las voces que suenan, para los que no conocemos idioma, como antiguos coros que recitan con fervor fragmentos del Bhagavad-gītā o del Majabhárata. Es tan bello.

 

Usted dirá, mi buen lector, que ando evadiendo el concepto clave de esta crónica, pues no he sido capaz de llamar las cosas por su nombre y que solamente me dediqué a hablar del contenido del documental, pero no es del todo así. Resulta que hace unos meses tuve una conversación con alguien y la conclusión a la que llegamos es que se deben manifestar libremente razonadas contra-argumentaciones que tumben la desigualdad; aspecto bandera y una de las invitaciones que hace esta pieza cinematográfica. Sobre todo, cuando el tema nos viene dando vueltas como sociedad. Así que un inicio es construir por medio del lenguaje, renovar posturas y multiplicar entre nuestros conocidos los discursos incluyentes, directos.

 
 

Y es que preferimos emplear uno y mil eufemismos para referirnos a “eso”, como si su mera mención fuese una invocación del maligno. Es mejor hablar de estigma, señal, marca, mancha, anatema, tacha, mácula, pinta, oprobio, lunar, la roja, la visita, la ruler… No señores, que en todas partes hombres y mujeres hablemos de la menstruación como un tópico que nos incluye y que no se debe tratar solamente con pañitos, paños o tampones. Así que busque el documental en Netflix, haga que sus familiares, amigos y estudiantes lo vean, multiplíquelo y después hable del tema, sométalo a discusión, alcemos la voz.

¿Recuerda la idea que esbocé al inicio? ¿esa acerca de la felicidad de aprender o redescubrir? Pues es la misma sensación de las mujeres que aparecen en la cinta al operar la máquina que les permitirá volar, con ojos iluminados y sonrisas genuinas mientras practican deportes o intercambian su experiencia con otras, cuando se pueden valer económicamente sin depender del otro, regresar a las aulas y convertirse en líderes de su propia existencia, para convertirse en la excepción de la regla.

 
 

Algunas fotos son de Abhishek Madhukar, de la BBC: https://www.bbc.com/mundo/noticias-47363013

https://letterboxd.com/film/period-end-of-sentence/

 

DEL AUTOR: Antonio Moreno Q. es Licenciado en Español – Inglés de la Universidad Pedagógica Nacional, Magister en Literatura Hispanoamericana del Instituto Caro y Cuervo, Maestro de literatura, investigador en pedagogía y didáctica; curioso por el cine, el arte y el futbol en todas las categorías y formatos.

Contacto: amorenoquiroga@gmail.com
Twiter: Amoreno @amorenoquiroga


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Publicidad