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ESPECIAL DÍAS TEMÁTICOS OJEA Y HOJEA
Del 22 de abril al 4 de mayo
Este primer especial de nuestra revista estará dedicado a los libros, la literatura y el idioma: Una mirada a las diversas artes desde las letras.
Nuestros cronistas desarrollarán un cubrimiento especial a la FILBO 2019 : ¡donde el invitado especial somos nosotros mismos !
¿Qué leemos? ¿Cómo nos transporta la literatura? ¿Cómo se relaciona el cine, las artes, la música y el teatro con las letras?
¡Prográmense desde ya, para leer cada día una crónica, reseña de eventos, escritores, libros, películas, música y literatura.... BIENVENIDOS Y BIENVENIDAS!

 

Juzgando los libros por su portada.

Antología de cubiertas en la FILBO 2019.
 

No juzgar un libro por su portada es de las recomendaciones más desmesuradas e irresponsables que se pueden hacer. Por supuesto que entiendo la relevancia de la moraleja que se esconde detrás de la manida frase, pero, al final del día, no es más que eso: una fábula. Y, como con la liebre y la tortuga, aunque en ocasiones puede ocurrir, todos sabemos que la mayoría de las veces la cretina de orejas largas le ganará la partida a su paciente y acorazada amiga. Lo mismo pasa con los libros: una desafortunada portada muchas veces solo esconde una igualmente terrible obra, y viceversa. Eso lo entendí hace ya muchos años.

Todo comenzó con mi Viejo. Con él y con una suscripción al club de lectura de la Oveja Negra, editorial que mensualmente le enviaba a vuelta de correo algún best-seller de pasta blanda que yo, cada tarde después de la escuela, devoraba uno detrás del otro. Lo que más recuerdo de aquellos libros son sus portadas, todas kitsch y pasadas de moda —aún para los estándares de los ochentas— pero con marcadas diferencias que muy pronto aprendí a reconocer como señales del tipo de obra que tenía entre manos: si aparecía una voluptuosa mujer con ropas rasgadas, probablemente se trataba de una novela romántica como Cumbres borrascosas o Lo que el viento se llevó, por lo que en los siguientes 30 días sufrirá intentando terminarlo. Pero, si lo que la portada mostraba era rostros paralizados por el asombro y luces destellantes que alumbraban un enigmático fondo oscuro, no había duda de que se trataba de una novela de aventura, quizás Viaje al centro de la Tierra o El planeta de los simios, indicador de que pasaría un magnífico mes de lectura. Si en la cubierta había una foto de parejas o paisajes idílicos, podría apostar que se trataba de una de esas novelas contemporáneas que nunca se convertirán en clásicos —tan insulsas que las he olvidado—; pero, si no tenían imagen alguna y venían acompañadas de arabescos palaciegos a manera de marco, estaba seguro de que era una de esas lecturas inmortales, humanas y psicológicas que cambiaría mi percepción del mundo, como El conde de Montecristo o Nuestra señora de París.



El tiempo y las librerías permitieron que refinara mi sistema de curaduría literaria; aprendí a reconocer en cierto tipos de portadas las promesas de una buena o mala edición, de una decente o mediocre impresión, de una acertada o desatinada traducción. Pero en últimas, dejando de lado los tecnicismos esnobistas, lo cierto es que el tipo de cubierta se ha convertido en uno de los criterios —que no el único— que utilizo para escoger, entre el mar de libros que encuentro en un estante o en una biblioteca, aquel que voy a tomar, a ojear y a llevar conmigo a casa; joder, aquel que simplemente creo que voy a disfrutar. Es un método falible, no hay discusión. Pero, sinceramente, ¿cuántos libros que tienen por cubierta la escena de una película resultan ser buenas ediciones? ¿Cuántos de los muchos que usan aquellas cursis, poco originales y harto repetidas imágenes —una máscara plateada de ópera, un par de mancuernas de hombre olvidadas en la mesa de noche, un par de manos de mujer entrelazadas sosteniendo un fruto—; cuántos de estos, pregunto, contienen historias y narrativas siquiera decentes? O, del otro lado de la moneda, ¿cuántos libros con portada hecha artesanalmente o ilustrado por Jungho Lee resultan ser terriblemente malos?

No es un debate sencillo ni, mucho menos, cerrado. Algunas librerías han optado por envolver todos sus libros en bolsas de papel y escribir en ellas solo el título y la reseña, evitando que la portada influya en la decisión del potencial lector. Otras, por el contrario, han decidido especializarse en ediciones singulares de portadas fascinantes, artísticas o artesanales, dándole a esta parte del libro su merecido reconocimiento. Algunos escritores, como el autor de La vida del Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades, creen que “no hay libro, por malo que sea, que no tenga cosa buena”. Charles Dickens, por su parte, sin un ápice de romanticismo y con mucho de cinismo, afirmó que “hay libros cuya portada y contraportada son de lejos las mejores partes”. Supongo que tanto los unos como los otros tienen algo de razón. Como dije, es una discusión abierta que, al final del día, se reduce a los gustos y manías de cada lector y lectora. Yo, que evidentemente ya tomé partido, seguiré juzgando a los libros, entre otras cosas, por su portada; para bien y para mal, con lo que pueda llegar a ganar y con lo que pueda estar perdiendo con esa decisión.

 
 
 

Así que, aprovechando la FILBO 2019 y el especial DT Ojea y Hojea de la revista cultural Días Temáticos, me he aventurado —más bien arriesgado— a hacer esta antología de las buenas y las malas portadas de la Feria. En estos tiempos de neopuritanismo es necesario aclarar que ésta no tiene pretensión alguna de convertirse en un listado definitivo; es tan solo una construcción subjetiva que, con algo de suerte, los hará pensar en la relevancia o irrelevancia de las portadas y que, ojalá, puede irse enriqueciendo con sus propios aportes.

 


 

ESPECIAL DÍAS TEMÁTICOS OJEA Y HOJEA

RECOMENDADOS FILBO 2019


Portadas que valen la pena e invitan a leer

 
GATOS VOLADORES
 
EDITORIAL Poklonka Editores
Gatos voladores.
Autor: Andréi Kurkov.
Ilustradora: Patricia Luna Alfiórova


Trazos minimalistas, encantadores dibujos que están en la mitad entre una caricatura y la estampa japonesa (pienso en La gran ola de Kanagawa) y —esta es la mejor parte— una textura rugosa en leve relieve que invita a disfrutar el libro con el tacto además de con la vista, característica común en los libros para bebés pero no en los de jóvenes - adultos; hace de esta portada una de las más llamativas de la FILBO.

 

Editorial: Libros del zorro rojo.

Potemkin
Autor: Pablo Auladell. Ilustrador: Pablo Auladell

Trazos marcados que recuerdan al realismo soviético, dos tonos en carboncillo que le dan una encantadora aura romántica y épica a la vez, y tipografía Soviet Fonts en marcado rojo, más natural en los afiches propagandísticos que en las novelas gráficas, hacen de esta portada una de las más poderosas de la FILBO.

 
PETEMKIN
 

 
SAN PASCUAL
 
 
 
 
 
 
EDITORIAL COHETE CÓMICS
El baile de San Pascual.
Autor: Camilo Vieco. Ilustrador: Camilo Vieco

Trazos minimalistas que se hacen complejos por el magnífico manejo de sombras, uso de colores oscuros que se destacan por no ser convencionales del frailejón que se alza en primer plano, y unos puntos brillantes que, con la excusa de marcar los ojos de los insectos, hacen alumbran toda la portada; convierten a esta portada en una de las más originales de la FILBO.

 

Portadas desafortunadas que alejan a los lectores

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Editorial: Ediciones Destino

Darling
Autor: Gabriel Tallent. Ilustrador: Desconocido.

Un rostro de mujer en primerísimo plano, con la cara fingidamente sucia e inexplicablemente rodeada de enredaderas que bien podría ser una portada de una novela juvenil (como es el caso), o una crónica de viajes o un libro de autoayuda; la hacen una de las portadas más cursis y previsibles de la FILBO.

 
 
DARLING

 
ROSA MONTERO
 
 
EDITORIAL SEIX BARRAL
La rÍdicula idea de no volver a verte.
Autor:Rosa Montero. Ilustrador: Desconocido.

Es básicamente un afiche de pin-up en blanco y negro. No hay mucho más que decir de uno de las peores portadas de la FILBO.

 

Poklonka Editores.
Nueva literatura Rusa: Prosa femenina.
Autor: Varios
Ilustrador: Desconocido.

Una pared naranja chillona con un cuadro de bosque en la mitad, que poco o nada dice del libro y que, como primer libro de esta maravillosa editorial, pecó de simplista y convencional.

 
 


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FOTO DE PORTADA: Cedidas por el autor.
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SEDA: https://mlstaticquic-a.akamaihd.net/seda-alessandro-baricco-rebecca-dautreme-edelvives-D_NQ_NP_21790-MLU20216081753_122014-F.jpg
DARLING: https://www.planetadelibros.com/libro-darling/287140
La ridícula idea de no volverte a ver: https://www.sanvalero.es/media/485


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