Grapefruit: Yoko Ono, delicioso híbrido entre el ácido sabor del rock y el arte.

ESPECIAL DÍAS TEMÁTICOS ROCK AL PARQUE

Del 23 al 30 de junio<
Este segundo especial de DÍAS TEMÁTICOS estará dedicado al festival de rock, insignia y patrimonio de Bogotá.
Cada día nuestros cronistas hablarán de la influencia, el desarrollo e inspiración de este género musical en relación con las artes.
¡Prográmense desde ya para leer cada día una crónica sobre cine, arte, literatura, teatro en conjunción con las figuras más representativas o expresiones referentes al rock...

 

Grapefruit:

Yoko Ono, delicioso híbrido entre el ácido sabor del rock y el arte.

 

Cuando Yoko Ono dejó de ser la bruja odiada por todos los fanáticos de los Beatles -gracias a la declaración de Paul McCartney que desvirtuaba el maleficio impuesto: que no fue ella quien provocó la separación del famoso cuarteto-; hacía rato que estaba acostumbrada a embrujar y (no) dejarse amedrentar por las estigmatizaciones propias que suscita el éxito de ser una (mujer) artista contemporánea. En ese entonces ya era reconocida en el mundo del arte, una compositora dispuesta a innovar y transformar, no la manera de hacer música, sino de concebirla; la forma de hacer y pensar el rock, las ideas para las canciones, las instrucciones; permitir que este dejará de ser un estilo y se convirtiera en todo un performance, además de una acción política. Es por ello que hoy la reseño en este especial de rock, con los inicios y movimientos artísticos que marcaron y transformaron la época de los 60s y 70s. Pues el rock y el arte contemporáneo no están ligados por sentarnos a crear o producir arte mientras escuchamos a Bob Dylan, Rollings Stones, Led Zeppelin, Guns and Roses o Black Sabbath; ni tampoco por la manera como los artistas contemplaron y se inspiraron en los Beatles; sino realmente por la manera en como las prácticas y la experimentación, las ideas y la renovación basada en la libertad, la imaginación y lo real y lo surreal, permitieron renovar el concepto mismo del arte, de la participación e incidencia social del mismo en los problemas de la época; además del rompimiento de las vanguardias y la ruptura que implicó el arte participativo, la caída de la alta cultura y la irrupción de la cultura popular en la creación, el manejo del lenguaje, el activismo y la llegada de los media en la sociedad.

 
 
 

Yoko entonces, no fue una musa inspiradora, ni la bruja disruptiva de un orden perfecto de creación masculina (léase Beatles), sino una protagonista activa de este cambio; alguien que entendió que se puede crear desde la individualidad y la dupla, y a quien no se le termina de reconocer la importancia de su rol, más que como rockera o performer, como compositora y creadora. Alguien que intuyó y supo que en compañía de un compañero de vida,de otro artista visionario, cambiaría la manera de concebir el rock, los movimientos artísticos de los años 60s, el discurso del pop, del rock y al mismo tiempo de la música como voz irreverente de la guerra.

 

Por ello, su juego hacía rato que estaba formulado: precursora de hacer arte en la vida misma, de hacer partícipe y consciente al espectador de su rol en el producto artístico, de la importancia de su colaboración: traspasar los límites del arte, proponerlo como un más allá de la creación y de un objeto: entendió que la manera de pensar y reflexionar el mundo no estaba solamente a través de una pintura, de una escultura o un simple retrato. Su espíritu explorador, aguerrido, transgresor y revolucionario en medio de un movimiento pacifista, la llevó a convertirse en un ícono más allá de su marido, una artista con sello propio que muchas veces desconocemos.

 

Visionaria desde sus inicios, no se conformó con convertirse en la pianista clásica que su formación en Japón imaginaría; estudió filosofía y tiempo después se trasladó a New York para seguir componiendo (creando), donde conoció a -John Cage con quien organizó conciertos, puestas en escena y obras (event score). Su famosa pieza -Grapefruit- creada para George Maciunas, creador de Fluxus determinó su rotunda participación en el (no)movimiento -una visión del arte que se proponía transgredir sus límites, proponer la práctica, la experiencia y la mediación del lenguaje como elemento primordial, más allá del objeto final o del resultado de la técnica y la maestría del artista; la idea como centro, el significado sobrepasando el significante, desafiando al espectador a ir más allá de lo que le mostraba la presunta obra-, aunque Ono nunca hizo oficial esta participación, influyó claramente en las piezas de Cage, y por eso Yoko ya era, desde antes de conocer a Lennon, una precursora de la imaginación, del gesto en la música, de quien entendía la manera plástica de escuchar el mundo.
Grapefruit (Pomelo)como su nombre lo indica es una fusión extraña de lo ácido con lo dulce, la naranja y la toronja, tal como lo es su creadora, híbrido de dos culturas polifacéticas y enigmáticas, las cartas que compuso muestran la relación entre literatura, música, performance y pintura.

 

Esta obra influenciaría perennemente el reconocido álbum de su esposo John Lennon, Imagine. Cuando salió en 1971, Cloud Piece fue inscrita en la parte trasera del disco. Grapefruit estuvo presente y en silencio por mucho tiempo allí, antes de que el mismo Lennon aceptara que gran parte de la composición fue extraída y desarrollada a partir de estas obras y fue entonces cuando asumiendo su egoísmo profirió que la famosa y legendaria canción debería atribuirse también a la conocida, pero no bien ponderada artista.

 
La pieza recita:
"Imagine the clouds dripping.
Dig a hole in your garden to
put them in."

 
 
 
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Yoko Ono, en su más reciente retrospectiva en Buenos Aires, propuso a mujeres argentinas a contar sus historias de agresión sexual, acoso, violencia intrafamiliar, abuso o violación a desafiar al agresor exponiendo sus historias en su retrospectiva en el MACBA. Una obra compartida que pretendía sobrepasar esa línea imaginaria trazada entre la obra y el espectador, y que compartía sentido con una de sus piezas más conocidas en el entonces mundo FLUXUS, Cut Piece, le haría homenaje y evocaría el performance: ella, impávida, no se mueve, no dice nada, mientras el público se acerca a cortar poco a poco con unas tijeras cada una de sus vestiduras.

 
 

Yoko Ono no producía obras individuales y solitarias. Su obra se toma de la mano con la creación colectiva, con la práctica, la reconfiguración de la vida misma, de sus formas y objetos a través de las expresiones y reuniones colectivas; de un acontecimiento, el famoso HAPPENING, donde cada participante contribuye con su intervención a formar un gran relato, que en últimas es la transformación de la realidad, la intervención de todos en la irrupción de la realidad, así, sin contemplaciones, ni representaciones. Ono se piensa artista no desde la pretensión o el tecnicismo que implica serlo, sino desde la posibilidad que todos tenemos de re-inventar lo que nos han presentado como realidad.
Y tal vez por ello, se unió con Lennon a crear y componer canciones, a producir conciertos, a inventar grupos que no existen; los álbumes que ya conocemos y que tiempo después se convertirían en éxitos reconocidos del tótem masculino. Y tal vez por eso no fue reconocida como la compositora que sigue siendo, que plantea otra mirada y que constituye un ícono, sola, ella, en sí misma. Poco después de su matrimonio, en 1969, fue lanzada la banda no banda, Plastic Ono Band, para relanzar el sencillo "Give Peace a Chance"
En el video se ve una Ono tímida, al lado de Lennon, sin embargo, las ideas, el concepto, las interpretaciones y los músicos invitados alrededor de esta banda, estaban siempre impregnados de la genialidad de los dos artistas.

 
 

Ahora escucho Take me to the Land of hell, entiendo lo que significa para el rock de la época y para esta época. Cuando conocí a Yoko Ono, evidentemente sabía de su fama por ser la compañera conflictiva que “separó” a los Beatles, no podía siquiera intuir que constituía una pieza fundamental de la evolución del arte contemporáneo y de la reivindicación del mismo como componente de la contracultura; aún menos habría tan siquiera pensado que era la artista detrás de este álbum, de esta idea, de las grabaciones genuinas e inspiradoras que están en Plastic Ono Band.
Ahora la reconozco como una estrella de rock. Miento. A Yoko Ono no se le puede catalogar, solo presentir, escuchar, experimentar. No termino aún de entenderla, tal vez no haga falta. Solo sigo escuchando BETWEEN MY HEAD AND THE SKY



 

 

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Fotografías tomadas de otras páginas sin fines comerciales de:
Foto portada: http://www.virgula.com.br/famosos/yoko-ono-suspende-venda-de-limonada-chamada-john-lemon/
CORP COPY: https://kristinepaigeblog.wordpress.com/2014/11/02/artist-statement-yoko-ono/
https://www.diariolasamericas.com/cultura/yoko-ono-la-iconica-viuda-john-lennon-llega-los-85-anos-n4143752
GIF: https://giphy.com/gifs/music-video-beastie-boys-yoko-ono-b53y85cQhsNFu


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