Trot o K pop:¿cuál tarareo hoy?

 
 
 
 

¿Crees que exagero LectEr si te digo que en Corea todo el mundo canta? Sí LectEr, exagero, porque todo el mundo me incluye a mí y sé que muchos extranjeros como yo no cantan. También sé que si algún coreano tiene alguna incapacidad verbal que lo ubica en la mudez o el mutismo, tampoco puede cantar. Pero no falto a la verdad si afirmo que casi la totalidad del resto de coreanos canta. Así como lo lees: casi todos los coreanos cantan. No significa esto que todos los coreanos que cantan tengan voces espectaculares, pero sí quiere decir que cuando tienen un micrófono en las manos, cantan las canciones que saben con toda la actitud artística de un cantante.

 
 

Comencé a tener alguna sospecha de esto casi recién llegado. El apartamento que me dio la universidad tiene televisor, por eso sintonizo algunos canales nacionales desde que llegué a Ulsan. Muy pronto vimos con Laura que presentaban muchos programas musicales: orquesta, coristas, bailarines, mucho público y por supuesto cantantes. Me asombraba ver la cantidad de cantantes, en cada programa eran al menos unos ocho y así casi todas las noches. Hombres y mujeres por igual; mayores todos eso sí, arriba de los 30.

 
 

Después de varias semanas de ver estos programas me animé a preguntarle a Susana, la secretaria del departamento en que trabajo, sobre los cantantes que aparecían en estos programas "¿Hay tantos cantantes famosos en Corea que llenan cada noche las pantallas de televisión?" Al principio no entendió mi largo enunciado. Cuando le expliqué pareció confundida y me respondió en su español de coreana: Algunos son famosos, pero casi todos son solo personas comunes. Los días pasaron y en una cena Ricardo nos contó que esa música se llamaba “Trot”. 트로트, para ser exacto, por si te da LectEr por pedirme rigor idiomático.

 

La mayoría de esa música nos pareció muy similar a la música de plancha. Te lo repito LectEr por si estabas distraída o desprevenido hace un rato: la mayoría de cantantes son mayores de 30 años. El montaje es lo que desearían muchas bandas de diversos géneros de tu país: un escenario amplio, acompañamiento musical en vivo, coristas, bailarines y mucho mucho público. Y cantante, por supuesto. De modo que sale la persona con el micrófono y la mayoría de veces ejecuta una coreografía con bailarinas y bailarines a veces. Son muy coordinados, lo que me hace pensar que deben ensayar largas horas. La mayoría de veces al fondo hay un grupo de unas cuatro o cinco coristas que secundan la voz principal en algunos coros y en otros momentos. Y qué decir de la banda: músicos con diversos instrumentos, vientos, cuerdas, percusión, electrónicos… Y LectEr, lo mejor, en serio, no exagero, es el público; ahora hasta creo que no hay mejor público que el coreano. Acompañan toda la canción con las palmas, corean con el cantante y al final de cada tonada el aplauso puede llegar a ensordecer.

Sin embargo, en tiempos recentísimos he descubierto que hay algo similar a una nueva ola de Trot, de modo que algunas cantantes más jóvenes han llegado al estrellato. Es el caso de Hong Jin Young, una doctora en Administración que llena estadios y ha traído al público joven a reencontrarse con este género musical que hasta hace poco era visto como “música para viejos”. No puedo afirmar LectEr que sea por eso que en la fiesta que asistí de los 30 años del programa de Español y Estudios Latinoamericanos, de la Universidad de Ulsan, hombres y mujeres de todas las edades subían al escenario y sin temor cantaban cuando por cosas les llegaba el micrófono a sus manos. Era Trot, no era K pop, Trot del puro, nos dijo Runa, una profesora coreana de español que conocimos. Con Laura no cantamos ese día, pero bailamos al son de esta música coreana.

 
 
 
 
 

Si has leído otras crónicas mías quizá recuerdes que me gusta la televisión, lo he escrito varias veces. Así que veo los programas y entiendo algunas cosas por contexto, por gestos, por risas, por cosas así. Antes no entendía nada del idioma, hoy ya voy comprendiendo algunos verbos, saludos, agradecimientos, despedidas, nombres de países (algunos se escriben parecido al inglés aunque con letras de hangul) y algunas palabras que ya sé. En una de esas jornadas de zapping de viernes, sábado o domingo, descubrí algunos programas musicales de K pop. Para mí solía ser Ka Pop, muy castellanamente pronunciado. Para los coreanos es Kei pop, así que cuando hablo con ellos sobre esta música lo pronuncio un poco a lo anglófono. Lo cierto es que ahora siempre que puedo veo también estos programas. El público es sin duda joven, casi todos aquellos menores de 30 que no gustan del Trot.

 
 
 
 

LectEr, la producción en vivo es igualmente impresionante. Casi nunca se ve a los músicos interpretando los instrumentos. Así que los cantantes salen con micrófono en mano o a veces inalámbrico y dan muestra de lo espectacular de sus voces. A veces creo que hacen fonomímica, como decíamos antes, o lip sync (playback) para no parecer tan pasado de moda. Pero el hecho de que algunos videos en internet muestren a varios de estos muchachos errando cuando cantan, no me autoriza a generalizar. Como buen grupo de muchachos cantantes (recordemos a Menudo, New Kids on the Block, NSYNC, o Fantasmas del Caribe) el éxito de estos personajes obedece a las letras de las canciones, el carisma de los integrantes, y por su puesto a las coreografías.

 

Viendo estos programas, a los que también asiste una multitud impresionante de público joven, Laura me hizo caer en la cuenta de dos cosas. Aunque seguro hay excepciones, los grupos masculinos suelen ejecutar bailes bastante enérgicos con muchísimo movimiento; los grupos femeninos elaboran bailes sosegados y bastante sensuales. La cantidad de integrantes oscila entre tres y nueve personas; cinco y siete son las cantidades más comunes. Casi creo que hay una lista de chequeo que deben cumplir estos grupos. Cabellos de diferente color, cortes de pelo diversos, coreografías sin error, manejo de cámaras perfecto, gestos sensuales como picar el ojo, o poner las manos en copa debajo de la barbilla, y ademanes que enamoran y arrancan gritos de la fanaticada. Muchas de las canciones tienen un pequeño fragmento de rap que casi siempre es cantado por alguien que pone aspecto de chica malo. Pero no todo en K pop son grupos, también hay solistas y un número importante de sus canciones habla de amor y de despecho. Y siempre aprovechan algún momento de la canción para gritar profundamente y demostrar la inigualable calidad de sus voces. Es algo que me parece innecesario, pero no te fíes de mí LectEr, sólo soy un espectador.

Antes de venir a Corea yo había escuchado que existía algo llamado K pop y que Zaira, una amiga colombiana, además de ser cosplay, tenía un grupo de K pop en el que bailan y cantan (¿o hacen lip sync?) canciones de algunos de estos grupos. Pero sólo hasta ver el furor que causan aquí estos jóvenes Idols, como se les llama, vine a saber de su real existencia. Detrás de ello hay una industria que gana millones de dólares y que en ocasiones explota a los integrantes, pues los someten a contratos casi de esclavitud. También hay sesiones de entrenamiento de baile y canto hasta de 15 horas diarias. Estos muchachos carecen de libertad pues sus vidas son manejadas por la industria y hasta casi se les prohíbe tener relaciones de pareja. Así mismo, deben tener un comportamiento intachable pues dañar la imagen afecta al grupo, la industria y por supuesto las ganancias.

 
 
 

Pero con todo y eso, muchos jóvenes coreanos sueñan con llegar a un grupo de estos. Es normal. Recuerda LectEr que te dije al comienzo que los coreanos llevan el canto en la sangre, y si no es Trot porque no te gusta o eres muy joven todavía, pues te queda el K pop. Nunca he sido un sujeto cien por ciento consecuente: tomo Coca Cola a veces y si me ponen una cita en Starbucks, allí llego. Trato de comprar al pequeño productor, pero si necesito tenis para correr compro unos de las marcas más reconocidas, a pesar de saber la verdad de las maquilas. Por eso aunque probablemente cuando regrese a Colombia no vuelva a escuchar K pop, hoy me divierto con esta música sin desconocer lo que encierra aquella industria.

 
 
 
 
 
 

Por lo pronto, LectEr, en las noches de los días hábiles busco en la tele por si están pasando Trot en algún canal, y los fines de semana cuando estoy en casa, hago lo mismo por si hay K pop. Pero si no coincido, habré escuchado en la calle a algún anciano con su radio susurrando Trot, o seguro estuve en alguna tienda que pasaba K pop. Así de populares son estos dos tipos de música. Tanto que a veces me descubro tarareando una de estas canciones o diciendo cosas como “Ba-banana, Ba-ba-banana-nana”, o “아모르 파디 (amore pati)”.


 



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