Juanes en Rock al Parque 2019: «[…]es lo último que nos queda»

Juanes en Rock al Parque 2019: "[...]es lo último que nos queda"

“Este es un momento para incluirnos, para reconocernos,
para mirarnos a los ojos, no para dividirnos
y menos en la música, en el arte… ...es lo último que nos queda”

Juanes


Hoy, iba a hablar sobre el concierto de Pedro Aznar en Rock al Parque; este cantante y bajista argentino que conocí a mediados de los años 90s, por su primer disco Serú Girán, y de quien me convertí rápidamente en fan por su solo de bajo en Eiti Leda. Pero, ese Aznar, mi músico y bajista preferido del rock latinoamericano, fue desplazado por otro representante de este género, más conocido tal vez por muchos, y que en ese momento en el que prendí el televisor (ante la imposibilidad de desplazarme hasta el parque Simón Bolívar) iniciaba su presentación en el Festival Rock al Parque que cumplía 25 años de historia. Me encontré con el concierto de Juanes.


Juan Esteban Aristizábal es cantante, guitarrista, compositor y productor. Por allá a finales de los años 80, inventó su versión paisa de lo que sería Metallica o Slayer si hubieran nacido en Medellín: Ekhymosis; una banda de Thrash que con el paso de los años y la búsqueda personal de su líder se convirtió en su línea creadora: no tener miedo, arriesgarse, fusionar géneros. Y en eso se fue convirtiendo a través de los años, en un artista que pasó por encima de los géneros musicales que escuchó en su juventud, en sus paseos familiares y en sus toques de bar húmedo. Juanes salió de ese sándwich musical y eso fue lo que observamos y escuchamos en Rock al Parque 2019. Rock, pop, cumbia, guasca, reggae se combinaron en su performance junto con la compañía en el escenario de varios invitados de lujo: Zeta Bosio (ex-bajista de Soda Stereo), Fonseca y Andrés Cepeda; un concierto, casi impecable. Su banda de soporte tronaba. Juanes se disculpó por sus errores en algunas de las letras, —se me está olvidando todo, dijo.

Y uno ve a este “muchacho” de cuarenta y seis años, con esa cancha en el escenario y lo único que queda por decir, a viva voz es: “¡sí, la rompió!”.Tal como lo dijo en la rueda de prensa ante las cámaras, donde dio un mensaje a los escépticos, confirmó que se puede hacer rock por fuera del estereotipo, desautorizando a aquellos rockeros puristas que, aún hoy en día, todavía creen, que para que algo sea rock, debe tener distorsión y pelo largo. Demostrando que su música puede mezclarse con diferentes géneros musicales sin perder cohesión y —sí—, con su tinte pop que lo ha caracterizado desde los finales del siglo pasado. Juanes es un artista pop, que no teme de sus raíces con el Reign in Blood.

Todos hemos tenido de cierta manera contacto con la música de Juanes desde que irrumpió en la escena con Ekhymosis y luego como solista con su disco Fíjate Bien. Algunos hemos sido seguidores de su carrera, otros solamente conocemos sus éxitos radiales y —claro—, están los coleccionistas que casi deletrean su repertorio en orden cronológico. Y algo que no se puede negar es su importancia en la historia de la música popular colombiana y latinoamericana. Juanes es un artista que se ha ido formando paso a paso con sus creencias de juventud, con sus raíces musicales, con el pueblo paisa, con lo que lo ha rodeado en cada una de las etapas de su vida. Es un artista que, aún siendo famoso, no teme hablar de su familia, de viajar a Medellín y visitar a sus seres queridos, de donde toma ideas para sus canciones. Es uno de los pocos cantautores comerciales que tenemos en el país que pueden dejar de lado artilugios tecnológicos (como el playback, lipsync, autotune…) y hacer un concierto de altísima calidad.


Por otro lado, su discurso es sólido y no hablo de su lenguaje musical, el cual demostró desde Ciudad Pacífico en el año 98; sino de lo que comunica en sus entrevistas, en el escenario. —Todo está dividido: la política nos ha separado, las creencias nos han separado, las guerras… Lo único que queda es la música, las artes. Un mensaje que es corto de palabras, pero que es milenario como la historia de la humanidad. Lo dijo debido a la controversia que generó en el mundo del rock, su participación en Rock al Parque, el festival gratuito de música más grande en latinoamérica.


Finalmente Juanes se entregó a ese inmenso público, como si estuvieran en la sala de su casa, el público hizo lo mismo de vuelta y coreó sus temas, participó en ese ritual (así lo habría dicho Saúl Hernández) y fue un espectáculo por todo lo alto.


Finalmente cierra con Seek & Destroy de Metallica. ¿Eso fue un acto oportunista? o un homenaje a sus propios orígenes y a la posibilidad de mostrarle a algunos presentes -y no presentes- que es un músico que es capaz de interpretar diferentes géneros, componer sin tantas fórmulas del mainstream y sobre todo, que cree en la música como forma de comunicación, como lenguaje artístico.


¿Fue oportunista? ¿fue un homenaje?


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Fotos tomadas de: www.metro.pr y www.publimetro.co


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