UN NEMROD ACTUAL: MOVERSE EN BRAZOS DE GIGANTE

Junto a los ríos de Babilonia nos sentábamos,
y llorábamos al acordarnos de Sión.
Salmo 137

En épocas de héroes con poderes sobrenaturales o de individuos contestatarios que nos venden la ilusión de jornadas llenas de anarquía en pos de cambiar el orden imperante, vale la pena hacer un alto en el camino para descubrir otras miradas acerca de la existencia y de lo mucho o poco importante que es nuestra vida, lo que hacemos y lo que pretendemos ser. En relación con esta afirmación, las producciones audiovisuales incluyen una serie casi inagotable de posibilidades cuando queremos saciar nuestra curiosidad o si estamos buscando excusas para salir del mundanal ruido o escapar de nuestros problemas que en ocasiones creemos insalvables, de naturaleza supra terrenal.

Esa desconexión tiene diferentes tiempos de duración y casi se puede decir que la verdadera experiencia de placer se amplía después del disfrute o tedio que nos produce tal o cual película. Entre otras cosas porque nos abre la puerta a otra experiencia, el intercambio con el otro, ya porque su percepción de la película se acerca a la nuestra, lo que configura la complicidad, o porque las lecturas que hacemos son disimiles, asunto que transforma la charla en un Agón que se mezcla con fruición. De todas formas, nuestra vida fluye, nos conduce al día a día y resultamos subidos en el tranvía de lo cotidiano, cargando nuestras pequeñas grandes batallas.

Y es que somos luchadores de la existencia, Sísifos que empujamos la roca a sabiendas que volverá a rodar de la cima a la sima; maldecimos por unos instantes y entramos otra vez al tapiz, como contendientes olímpicos engastados en sus licras, empujamos la vida con el fin de dejarla contra el suelo, vencida de tal suerte que sus hombros toquen el amarillo del terreno. No siempre ganamos, pero somos tan masoquistas que nos ilusiona cada nuevo round.

La analogía que acaba de leer nos lleva al eje de la presente experiencia estética. Se trata de una filmación en la que el protagonista es un ser con poderes sobrenaturales, desarrollados gracias a la persistente lucha que ha tenido con su mundo y su entorno. Se trata de Zion Clark, un sujeto capaz de dejar huellas imborrables entre quienes se acercan, lo conocen o interactúan con él. Su lucha es el motivo que utilizó Floyd Russ para proponer una filmación que se centra en caracterizar el significado de la heroicidad actual. En su obra Zion (2018), descubrimos una mirada fascinante acerca del ascenso de un practicante de lucha grecorromana, quien, de la mano de su madre adoptiva y de su entrenador, consigue lo inimaginable.

Ahora bien, el aparente lugar común de la obra objeto de esta crónica sería conocer a un sujeto que no sucumbe ante su entorno, sumado a la manera en que convierte sus limitaciones en armas de triunfo; usted dirá que es el arco narrativo estereotipado, propio de las obras de ficción comerciales. Y si, puede que tenga razón, pero el valor agregado de esta película es que todo ocurre en 11 minutos. Un tiempo en apariencia corto para la digestión y disfrute de una historia, más aún cuando se habla de un cortometraje documental de corte biográfico en el que su protagonista sufre de síndrome de agenesia sacra o síndrome de regresión caudal. (si, yo también me sentí muy chévere cuando fui a buscar de qué se trata este asunto médico).

Tal cual, Zion tiene esta particularidad. Zion, nombre bíblico, profético, de salvación y esperanza. Recuerdo que ese es el lugar que Morfeo tiene como refugio final e inexpugnable para salvar la raza humana de la debacle. Zion, palabra que nos lleva Bony M y su pegajosa canción, cuya letra repetimos sin darnos cuenta que en realidad salmodeamos y pedimos benevolencia al dios que nos arrojó a este mundo dolorido. Zion es el nombre del ser resucitado que camina sin piernas, que lucha literalmente a brazo partido y con la fuerza de sus hercúleos hombros. Un ser solo tórax y brazos, los mismos que hacen recordar la descripción que Rubén Daría hace de Caupolicán:

Pues resulta que este Hércules imperfecto, descubrió la perfección en la lucha olímpica, tanto que logró llegar a las rondas finales en un campeonato zonal. Sus poderosas manos, que emplea para desplazarse entre los atletas con quienes comparte y lucha, son las mismas que utiliza para torces piernas y cuellos a la hora de los enfrentamientos en la arena. Lo fabuloso es que sus contrincantes son atletas comunes y corrientes, altos y fornidos, con todas sus capacidades. Esas manos de titán también tienen el poder de transformase en gráciles aves que se mueven con agilidad y ritmo acompasado por las teclas de un piano al que le saca una melodía bien entonada. Zion es un ser completo, que no descansa y se proyecta. Se trata de un sujeto que llevó cabo una gran revolución que vale la pena conocer.

Así pues, si se siente agobiado por todas las tareas de la oficina, si cree que tiene dificultades porque su Eloísa o su Cirilo no le prestan atención, o porque no logró ir al concierto de moda o a la película que todos han visto y usted no; lo invito a que busque este documental, se tome 11 minutos de su tiempo, lo mire con calma y evalúe si de verdad vale la pena preocuparse por las cosas que, en la mayoría de los casos, tiene una solución sencilla.

No se trata de minimizar nuestras angustias ni de quitarle lo ceremonioso a la espera del transporte público para llegar a tiempo al trabajo. Es más bien una oportunidad para darnos cuenta que la existencia puede cobrar sentido y que la realidad se arregla en tanto sigamos poniendo el pecho a la brisa.

P.S. Este documental ha sido galardonado y reconocido en diferentes festivales:
2018: Atlanta Film Festival: Premio del jurado a Mejor cortometraje documental.
2018: Hotdocs: Premio del Jurado, Mención Honorífica
2018: Selección oficial para el Sundance Film Festival
2019: Premio Emmy Deportivo al Mejor Periodismo Deportivo Excepcional
Imágenes tomadas de:
https://www.imdb.com/title/tt7820962/mediaviewer/rm2955498240
https://www.filmaffinity.com/es/film147501.html
https://www.inspiremore.com/zion-clark-legless-athlete/
https://www.romper.com/p/who-is-zion-clark-the-netflix-documentary-was-a-sundance-film-festival-selection-this-year-10046613

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Publicidad