De Lectura

El destino de los nuevos dinosaurios

AUTOR: Carlos Andrés Manrique

FECHA DE PUBLICACIÓN: 22-08-2016

El destino de los  nuevos dinosaurios

 

Existe una esperanza. La esperanza de que el sol seguirá brillando pase lo que pase y todo lo que conocemos, todo lo que existe en la tierra, dejará de existir, como alguna vez le ocurrió a los dinosaurios. Así termina el lacónico poema “Dinosauria we” de Charles Bukowski, con la esperanza de un nuevo capítulo, sin humanos.

No hay más opción que vivir con la carga de que nacimos así, dentro de esto, que es la vida, el mundo, en donde el ser humano siempre ha de ser el mismo, la misma figura borrosa que va tomando una forma mejor definida a través del tiempo, porque es la repetición de sus flaquezas, errores y perversiones la que hace aterradoramente más sólida su imagen.

Este poema de Bukowski trae consigo imágenes que nos llevan a lugares comunes, totalmente familiares y arrancados de la cotidianidad con un lapidario halo de apocalipsis moderno. Perder la fe en el ser humano es un ejercicio natural cuando presenciamos lo desgarrador que puede llegar a ser vivir entre tantos de ellos, porque “esto” como lo llama el poeta de forma tal vez denigrante, es la impresión de una huella colmada de desaciertos, con la que estamos marcados y de la cual no hay escape posible. 

Nacimos así, en medio de esto, y solo debemos abrir los ojos para encontrar la continua ola de torpezas que la humanidad se empeña en seguir propiciando para perpetuar su estupidez,  hasta el momento en el que la raza humana se erradique a sí misma de la faz de la tierra, es algo que sólo esta puede hacer, porque los dinosaurios no se exterminaron a sí mismos. 

No les contaré  todo lo que sugiere el poema, pero si me tomaré el atrevimiento de señalar literalmente algunas líneas que por su impacto  me generan escozor al notar cómo el arte es permeado por la realidad haciéndola más evidente, más descarnada y visceral:

 

“Nacimos en esto

entre hospitales tan caros que es más barato morirse

 

entre abogados que te cobran tanto, que es más

barato declararse culpable.

En un país donde las cárceles están llenas

y los manicomios cerrados.

En un lugar donde las masas elevan a los ineptos

a la categoría de héroes”.

 

¿Cómo se siente ver que sin necesidad de encender el televisor, escuchar la radio o leer un periódico un anciano, ebrio y rabioso,  nos pone al día de lo que está pasando en frente de nuestras narices? Creo que ya en 1992, año en que el poema fue publicado, Bukowski había visto suficiente de ese espectáculo que la humanidad se había encargado de propiciar, le quedaban solo un par de años de vida para seguir desencantándose.

Cada verso es como un dardo, cada vez más acertado, más doloroso, menos compasivo, con un ritmo que recuerda el estruendo gradual de un derrumbe, los síntomas de una enfermedad terminal, los continuos signos que anuncian una debacle. Así es la cadencia en las líneas de  Bukowski, una suerte de  combate de boxeo en el que él como oponente, obviamente más fuerte, inicia con jabs y  directos para señalar su poder, su territorio, y cuando trato de acomodarme para recibir alguna combinación, un crochet o un swing, me castiga con un uppercut y luego con un hook que no veo venir y  que si bien no me noquean, me dejan en capilla con la mirada perdida para un knockout que no llega. Y así termina el combate, en un solo round,  enviándome a reponerme de las múltiples magulladuras que son el resultado de la osadía de habérmele enfrentado a un gigante.   

 

 

El poema se llama “Dinosauria we”, es fácil de encontrar  en inglés. La página https://algunosescritos.wordpress.com/2007/12/14/nosotros-los-dinosaurios/ le hace una traducción justa al español. En el link https://www.youtube.com/watch?v=U5KAoblZ8d8 se puede ver un extracto del documental “Born into this” en el que el mismo Bukowski declama el poema.

Charles Bukowski (1920-1994) fue, durante una gran parte de su vida adulta, un  borracho apestoso y maleducado, durante otra más corta fue cartero y a una edad avanzada fue reconocido por su faceta de poeta y escritor. Nació en los Estados Unidos y vivió una gran parte de su vida en  barrios  peligrosos, en donde su carácter fuerte  se solidificó. Lo que escribe es llamado normalmente “realismo sucio”. En su obra se puede encontrar un trasfondo autobiográfico como también  una radiografía de la desolación Americana propia de los recodos miserables en los que solía vivir.

Para los novatos en el boxeo:

Jab: se utiliza para: mantener la distancia, para iniciar una combinación, como golpe de engaño para otra acción posterior, para “preocupar” al rival.

Directo: es un golpe más contundente que el Jab, el púgil que lo ejecuta tiene que estar bien apoyado en el suelo y con mayor impulso de la cadera, del hombro y del giro del cuerpo.

Crochet: es un golpe lateral con trayectoria paralela al suelo que se dirige al rostro del rival.

Swing: es un crochet largo en el que se gira el puño para impactar con la zona de los nudillos.

Uppercut o Gancho : es un golpe que se dirige de abajo arriba buscando el mentón del adversario.

Hook o “golpe de puñalada” como dicen los cubanos. Puede considerarse como un golpe que siendo similar en su ejecución a uppercut que tiene su aplicación al mentón.

Tomado de : http://www.soloboxeo.com/golpes/

 

 

Carlos Andrés Manrique es profesor de literatura anglófona y de lengua Inglesa. Es licenciado en Español – Inglés y magister en Literatura. En 2009 le fue otorgada una beca del departamento de estado Norteamericano  con la que cursó estudios en Literatura e historia norteamericana, asuntos culturales y desarrollo de currículo.  

 

https://musingsofabookjunkie.files.wordpress.com/2013/04/bukowski2.jpg?w=584

 

 

 

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