De Invitados

"La escritura viene de un lugar inexplicable." Juliana Muñoz Toro

AUTOR: Carolina Silva Lurduy

FECHA DE PUBLICACIÓN: 18-07-2020

 

Conocí a Juliana Muñoz Toro por las letras que le dedica a los libros en su columna semanal Entre Líneas en El Espectador. Me llamó la atención -y mucho- la dulzura con la que habla de los libros que recomienda, la delicadeza con la que trata de hablar de poesía, pues sabe -luego lo descubrí- de la fragilidad de las puntadas con las que se hace un verso. También tenía, allí, en la foto que encabeza su columna, una sonrisa cálida, jóven y pícara y eso me hizo imaginar su hospitalidad en una conversación sobre literatura, sobre lo que escribe o por qué lo hace, mientras se toma un café (un café siempre frío -diría ella-).

 

No me equivoqué. 

Tiempo después empecé a seguirla en su perfil de Instagram: @Julianadelaurel y me encontré con un mundo de sorpresas.

Encontré, por ejemplo, alusiones a obras de arte mediante fotografías, jardines miniatura, inclusive recetarios sanadores para aquellos que necesitaban de una palabra, tenían una angustia o sufrían de mal de amores: Juliana prescribía recomendaciones desde su botica poética.  

 

Ilustración: Elizabeth Builes

en 24 Señales para descubrir a un alien

En este escenario acogedor y poético, lo que más me llamó la atención fue que no es una escritora convencional. Es decir, sí, es escritora de libros, ha escrito cuatro: 24 señales para descubrir a un alien, ganador del premio internacional de escritura Editorial Tragaluz; Mi hermana Juana y las ballenas del fin del mundo de Planeta Lector; Diario de dos lunas de Norma editorial  y Los últimos días del hambre de Planeta.

Pero además Juliana escribe no sólo letras, palabras y oraciones en sus historias para niños y jóvenes; también escribe con el hilo y su aguja al bordar, sobre su bastidor compone árboles de muñecas, sirenas en botellas, pájaros que anuncian el final del invierno y libros y más libros, el último: Desbordarse.

Como si fuera poco, escribe con su cuerpo. Se pliega y se despliega a su antojo, como bailarina que deja silueta en el viento, inventando figuras con cada postura de yoga, ideando historias con ellas, para contárselas a niños y niñas, imaginando, también, que algún día lo será.

 

Juliana también narra con su voz. Inventó el espacio en Instagram para, desde la distancia, estar en contacto con aquellos que son uno de sus principales públicos: los niños y las niñas. Inventó La hora del cuento ha contado alrededor de 19, uno por semana; agrega objetos a sus narraciones, evoca con dulzura algunos paisajes y se siente cuando nos va mostrando las historias, que quisiera ser uno de ellos.

 

Luego de conocer todo esto, en la lejanía de las redes y su virtualidad, se hizo una explosión mucho más fuerte entre lo que me identifica y me gusta y a lo que ella dedica su tiempo; y pues, como a mi me fascina el yoga, terminé metida en el grupo que recomendó para hacerlo desde casa, #YogaParaMortales.

Ahí pude conocerla mejor; comprobar que hospitalidad, poética y sonrisa no eran una impostura de las redes.

 

Entendí que Juliana no se propone escribir sino hacer arte, que tiene un espíritu viajero -aún en estos tiempos coyunturales-, y que busca inspirar y logra hacerlo.



Como a todas, la pandemia detuvo la producción y materialización de algunos de sus proyectos: la publicación de tres libros. Sin embargo, como buena compositora de letras, no se detiene. Está escribiendo uno nuevo sobre jardines; borda “El árbol de las muñecas” y está produciendo una serie de actividades de yoga contadas para niños y niñas. 

 

Juliana nos contó cómo ha vivido esta pandemia, cómo modifica su mundo y cómo ha generado otras posibilidades.

REcomendamos fielmente sus libros y obviamente su Instagram @Juliandelaurel

 

 

 

 

 

 

 

*Para su sección Sábado de Invitados Días Temáticos en su retorno a la web, inicia este mes el especial #EscritorasEnCuarentena.

Una serie de entrevistas en las que literalmente queremos meternos en las casas de las escritoras, indagar cómo es su espacio, cómo ha cambiado a causa de la cuarentena, cómo se ha modificado su manera de sentarse a escribir, su cotidianidad, su visión del mundo.

Queremos saber qué piensan de esta pandemia, si la imaginan como una antesala al  fin del mundo y cómo lo narrarían o sobrevivirían, además, sus principales recomendaciones.   

 

 

 

Foto: Julián Mora Oberlaender

 

Carolina Silva L (CSL): Las escritoras anhelan un cuarto propio, su lugar-refugio para crear y narrar, su lugar de encuentro con la escritura, descríbenos ese lugar-refugio ¿cómo es, qué te inspira y cómo te sientes en él?

 

Juliana Muñoz Toro (JMT): Ese concepto es hermoso y hace poco entendí que no solo se trataba de un espacio físico, sino de darse a uno mismo el espacio interno para crear. Muchas veces los lugares no son tan idílicos como a uno le gustaría: hay ruido de obras, altoparlantes en la calle, la luz no es suficiente o la luz es deslumbrante... y con todo eso, no queda más remedio que seguir escribiendo. Mi lugar-refugio era por lo general itinerante: me gustaba salir a descubrir cafés donde trabajar. Ahora me acomodo bien en cualquier espacio de mi casa. Ese lugar refugio es así: tiene siempre una taza con café que se puso frío, una montaña de libros para leer de acuerdo a lo que estoy escribiendo, una lista de cosas por hacer y fechas de entrega y una ventana. Siempre una ventana. Me inspira leer a otros, ver el cielo y los cerros, inventarme otras vidas. 

 

(CSL): Marta Gómez compuso una canción llamada Ritualitos que habla de esos actos o pequeñas cosas cotidianas que nos constituyen y nos ayudan a llevar el día a día, 

¿cuáles son tus ritualitos para vivir, para escribir y para crear? ¿Con la cuarentena los has tenido que cambiar o han aparecido otros nuevos?

 

(JMT):¡Esa canción es preciosa! Me encantan los rituales porque son formas de ponerle magia a algo que, visto de otra manera, puede llegar a ser muy mecánico. Lo repetitivo, lo rutinario, por lo general pierde su sabor, su alma; así que hay que ponerle el alma con aquellos rituales. Como ritual de escritura vuelvo al tema de las listas: me gusta ver en una sola hoja el resultado de la suma de esfuerzo diario, como cuántos capítulos o páginas escribí al día, por ejemplo. Si el día está muy gris, enciendo una vela: la luz cálida es vital para sentirme cómoda. No sé si esto es ritual o 'maña', pero me gusta teclear fuerte: es ponerle ritmo, cuerpo, al acto de escribir. Y siempre leo en voz alta antes de enviar algo. 

Rituales de vida: ver a mi esposo durmiendo y leerme el Tarot aunque no crea en el destino. 

 

 

(CSL): Escribes libros para niños, jóvenes y adultos, narras a través del bordado y cuentas historias con tu cuerpo con rutinas de yoga para niños, ¿cuáles crees que son las diferencias en cada uno de estos procesos de creación?

 

(JMT):La escritura viene de un lugar inexplicable. A veces pienso que se me ocurren las ideas 'mágicamente'. Sin embargo, el proceso mismo de plasmar esas ideas es bastante planificado y requiere de mucha disciplina. Con el bordado se me pasan las horas y no me doy cuenta y, más que crear con planificación, creo puntada a puntada. Es una actividad de mucha lentitud en la que logro concentrarme en el presente y silenciar un poco la mente. El yoga también tiene ese elemento de atención plena, y mi forma de crear es jugando. El yoga es el proceso en el que más juego. Y lo que tienen en común todos es que en cada uno trato de volver a mirar como una niña: con esa curiosidad y esa imaginación.



(CSL): ¿Crees que esta pandemia será narrada de manera diferente a otras que ha vivido la humanidad? ¿Tú cómo lo narrarías?

 

(JMT):Claro que sí. Seguramente vendrán muchas obras escritas, artísticas y demás que cuenten de infinitas maneras este tema. Se contará tantas veces como hay de gente en el mundo. Es como la Segunda Guerra Mundial: un tema inagotable, una tragedia histórica que también contiene aristas de humor y de pequeñas alegrías. ¿Cómo narraría yo esta pandemia? Primero siento que hay que tomar distancia del tema, así que en este momento no siento que escribiría algo realmente original. Necesito que pase el tiempo hasta que aparezca un elemento extraño que en mi mente se conecte con todo esto para que el resultado sea muy personal.  

 

(CSL): ¿Cuáles serían para ti los tres libros y las tres canciones imprescindibles para sobrellevar el fin del mundo?

 

(JMT): Libros:

-Charlie y la fábrica de chocolates de Roald Dahl, porque la imaginación y la fantasía serán siempre el mejor refugio. 

-Antología de poemas de Darío Jaramillo, porque el amor es lo más importante de todo. O por lo menos la poesía. 

-Cien años de soledad de Gabriel García Márquez, porque es un libro que no termina, que está creando el mundo sin importar la época que sea. Y nosotros ahora también estamos creando otro mundo. 

 

Canciones: 

-Hey Jude, The Beatles: "Hey Jude, don't make it bad/ Take a sad song and make it better"

-The air that I breathe, The Hollies: "Sometimes all I need is the air that I breathe/ And to love you"

-Feel it still, Portugal the man: "Might be over now, but I feel it still"

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