De Música

De cuando el fuerte Mehrangarh fue profanado por un ataque de locura…

AUTOR: Juan Pablo Arango

FECHA DE PUBLICACIÓN: 12-08-2020

De cuando el fuerte Mehrangarh fue profanado por un ataque de locura…

 

"He, on whom you have bestowed the madness of love-

You have exalted above all creation.

In the moth's love for the lamp's light, you have given it life

And then by that same light you consumed it.

O Khadim, once I couldn't find the pain of love anywhere-

I realized that you have hidden it deep within the heart of the beloved. "

Hazrat Nawab Khadim Hasan, Gudri Shah Baba III

 

Jonny Greenwood está loco. El guitarrista y multi instrumentalista de la banda británica Radiohead ya deambula, sin congoja, por la exosfera. Se pasea desprevenido al ritmo de un saragi acompañado por un dholak. No se inmuta. Está loco de remate y ya se proyecta para ocupar un puesto en el hospital general de la Francia del siglo XVII, según las descripciones hechas por Foucault en La historia de la locura en la época clásica. Cuando la racionalidad se destapa inclemente ante cualquier asomo de irracionalidad, ¡sálvese quien pueda!

 

A Greenwood lo invitó Shyne Ben Tzur, el compositor israelí, a imprimirle aún más vida al gran templo Mehrangarh en lo más alto de Rajasthan en la India. Se tomaron estos músicos el atrevimiento de despertar al panteón hinduista. Se atrevieron, descalzos, a tender un puente entre lo profano y lo divino sin pedir permiso, como quien entra al templo sin descubrirse la cabeza. Paul Thomas Anderson quiso documentar este serio acto postcolonialista que exalta la locura en la que se enmarca la música propuesta por Greenwood, a través del documental Junun (2015). De locura se habla porque la traducción más cercana de esta palabra hindi o urdu al español sería sencillamente “locura” o “manía”. Pero no nos quedemos con la literalidad porque correríamos el riesgo de opacar ese ánimo tan necesario de hacer visible la música como elemento cada vez más irracional. Greenwood está poseído de locura, porque pocos, como él, deciden entregarse con tal desenfado, a la tarea de poner a dialogar las ondas Martenot con la kamaicha*. Es la forma de tender puentes entre lo clásico oriental con la modernidad, como si en el fondo quisiera hacer brillar el mundo de la subalternidad que camina las calles de cualquier población india, haciéndole venias a Spivak* o a Guha*. Un gandharva* se ha tomado el espíritu de Greenwood y lo ha puesto al servicio de la música como emisaria de lo “absolutamente otro”. Loco está.

         La música siempre ha estado ligada a la idea de locura. Platón la pondría al lado del amor y Schopenhauer al lado del Ser, incluso por encima de la palabra o de la imagen. Poco hay de racional en ella y poco se encontrará de ella en la cabeza, más sí en la Naturaleza. Insisto…está loco. Greenwood es, quizás, el genio romántico que se atreve a desafiar el orden artificial que occidente ha dictado. Es quizás también el artista que osa bailar con el caos de la sinrazón y que se apresta, con absoluta valentía, a domeñar la voluntad de poder acompañando con el bajo un intempestivo y profundo raga. Sobran las palabras en aquel inmenso fortín ubicado en lo más alto de la ciudad. A Greenwood y al Rajasthan Express, la banda de Ben Tzur, solo los visita una paloma desprevenida y curiosa que asiste a las grabaciones. Basta el silencio, el mutismo de los músicos mientras esperan que vuelva la luz eléctrica para seguir grabando. Greenwood ya pide a gritos un sanatorio… ha entendido que las palabras se agotan y que la manera de apresar la realidad es a través de la música y el silencio. Piensa entonces que habrá que despertar a los dioses y cargar, de paso, la voluntad de los hombres. Parece que el músico británico ha querido extender un poco la vida del poeta Hölderlin, quien también estuvo sumido en la locura en sus últimos días, confinado en una torre que también tiene visos del templo indio que le ha servido de estudio de grabación a Greenwood. Hölderlin ha optado por el silencio y la derrota ante la falta de palabra…se ha decidido por la música como último recurso para conectar con su locura.

            Hay en Junun, en el Rajasthan Express, en el Jonny Greenwood que se atreve a caminar la tierra oriental, en el que se atreve a tender un puente entre lo místico y lo terreno, en el músico que le hace afrenta a la normalidad de la cordura escondiéndose tras una guitarra y dejando que la melodía establezca el diktat, una suerte de acuerdo con Orfeo que magnifica la posibilidad de que el hombre se conecte enteramente con la naturaleza y se pierda definitivamente en un inconsciente universal que probablemente exista. E.T.A. Hoffmann dirá que “la música revela al hombre un reino desconocido, un mundo que no tiene nada en común con el mundo sensual externo que lo rodea y en el que deja tras de sí todos los sentimientos definitivos para así abandonarse a un anhelo inexpresable” (Hoffmann, 1976, 127). Lo más interesante de estas palabras es que pudieran tener referencia directa a su personaje Johannes Kreisler, un músico maniaco depresivo que bien pudiera ser parte del Rajasthan Express.

           

·         HOFFMANN, E.T.A., (1976), Obras Completas, “Kreisleriana”, Ed. José María Oñate, Impreso.

Imágenes

 

Foto 1: http://pitchfork.com/reviews/albums/21213-junun/

Foto 2: https://s3-us-west-1.amazonaws.com/static-spin-com/files/2015/10/151012-jonny-greenwood.png

Foto 3: https://www.humonegro.com/wp-content/JUNUN-ESPECIAL-SUE-2018.png

 

*El saragi (sarangui) es un instrumento de cuerda frotada, conformado por un cuerpo de madera donde salen tres cuerdas que son tocadas con un arco. Su estructura asemeja a una versión primaria de un violín.

*El dholak o naal es un instrumento musical membranófono, de dos parches, hecho de madera dura, típico de regiones del subcontinente indio. Se toca de pie o en el suelo. Se diferencia de otros tambores como el khol y el mridangam en que es más corto y sus parches pueden ser de membrana simple.

*El kamaicha (khamaycha) es el instrumento más importante de la comunidad Manganiyar. Se trata de un cordófono pulsado, una especie de rabel de gran tamaño, untipo de Sarangi de la India.

*Gayatri Chakravorty Spivak  es una filósofa india, experta en crítica literaria y en teoría de la literatura, autora de un texto fundamental en la corriente postcolonialista, ¿Pueden hablar los subalternos?

* Ranajit Guha​ es un historiador de Asia meridional fundador del Grupo de Estudios Subalternos y editor de varias de las primeras antologías del grupo.

* En el hinduismo, los gandharvas  son espíritus de naturaleza masculina, maridos de las apsarás.

Sobre el cronista: 

Juan Pablo Arango es docente con más de 15 años de experiencia en el sector educativo. Se ha formado como licenciado en filosofía y lengua castellana, tiene un máster en estudios avanzados en literatura española e hispanoamericana y actualmente es candidato a doctor de la Universidad de Barcelona en Estudios lingüísticos, literarios y culturales. Apasionado por la investigación en el campo de las humanidades, estableciendo siempre diálogos entre la filosofía, el cine y la literatura como realidades dinámicas y nunca excluyentes.

Email: juanpabloarango@gmail.com

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