De cine y animación

Del encierro a la locura o de la locura al encierro.

AUTOR: John Freddy Cárdenas

FECHA DE PUBLICACIÓN: 17-08-2020

Del encierro a la locura o de la locura al encierro.

La fiesta, la algarabía, el baile, la burla y, por supuesto, hasta el libertinaje se quedan atrás de las puertas que se cierran para recordar que es mejor, por cuestiones de salud permanecer tras los muros que fuera de ellos.  Adentro un juego de cartas o de monopolio, ocasionalmente, permite una reunión que explota en risas, algarabía o discusiones por cosas de lo más triviales e insulsas. Actividades como el ejercicio físico, el dialogo seudo familiar, la música o un deporte televisado generan también otro sin número de emociones que el encierro incrementa rápidamente. Esta vida intramural es una locura. Locura y encierro se encuentran, coinciden por condiciones de salud.

Se pudiera estar hablando de la situación actual ocasionada por la pandemia y que tantas reflexiones por parte de psicólogos, filósofos, antropólogos, sociólogos, politólogos, juristas y demás ofos, logos e istas produce en estos tiempos, pero no es así. Es solo un esbozo del clásico cinematográfico del año 1975 titulado Alguien voló sobre el nido del cuco; Atrapado sin salida (para Latinoamérica) o como originalmente se llamó One flew over the Cuckoo’s Nest, inspirado en la novela del escritor norteamericano Ken Kesey.

 

El hombre, tras del que se cierran las puertas del centro psiquiátrico esperando que deje afuera algunas condiciones de peligro que hay en su persona, es Randle Patrick «Mac» McMurphy, interpretado por el gran Jack Nicholson. Un pendenciero y libertino acusado de violación a una menor de edad y con otros múltiples antecedentes que lo convierten en un peligro para la sociedad. Su salud (o falso trastorno) lo convierten en un riesgo para la vida en sociedad. Mac McMurphy aparenta un trastorno mental para librarse de la reclusión en un centro carcelario. La vida de este libertino y de sus compañeros de locura es lo que nos presenta esta película dirigida por el checo, y doble ganador del Oscar, Milos Forman.

El centro psiquiátrico se presenta como el escenario que desnuda los comportamientos anormales por parte de los internos. Sus miedos y traumas, sus iras y placeres, sus silencios y emociones se exteriorizan hasta llegar a los sentidos frívolos y actitud intimidante de la enfermera Ratched, personaje encarnado por la grandiosa Louis Fletcher; quien, acompañada de tres enfermeros afrodescendientes, le da orden al lugar y es la encargada de acompañar las terapias de los internos.  

 

Alrededor de los protagonistas y de este encierro de locura concurren otra serie de extraordinarios personajes que con sus interpretaciones denunciaban, para esta época, la insensatez de un sistema de salud mental que reprime, estigmatiza, castiga y prejuicia comportamientos a partir de una intersubjetividad cultural que indica que es lo normal y que no lo es. No se entrará aquí a disertar sobre la locura, lo normal y lo anormal desde algún análisis psiquiátrico o sociológico; después de todo, el pensador francés Michel Foucault en su obra “La historia de la locura en la época clásica”, entre otros textos, se refiere al tema con suficiencia. Sin embargo, esta obra permite un paralelo interesante con varias situaciones de coyuntura actual.

El problema de salud que se declara en el desequilibrado mental conlleva la necesidad del tratamiento, del medicamento y del encierro. Esta reclusión, y el respectivo tratamiento para el enfermo, se justifican por cuestiones de salud y de seguridad. Sin embargo, algunos de los recluidos difieren respecto de la valoración de su condición. ¿Necesito estar en el encierro?, no quiero estar en el encierro o, no sé si debo estar en el encierro. Los personajes de la película transitan por estos caminos. De la misma manera la coyuntura del aislamiento obligatorio actual nos expone a las mismas controversias.  ¿Es necesario estar encerrado?, no quiero estar encerrado, no sé si debo permanecer en el encierro. Y mientras pasan las horas, los días y las semanas, nuestros compañeros de encierro nos acompañan a jugar cartas, a dialogar sobre la situación que nos colocó tras los muros y a discutir por temas intrascendentes o de la mayor importancia. Es la salud, es la seguridad, es el miedo al encierro o a salir.

Cruzar la puerta, las rejas, los muros se convierte en una aventura que transita el camino hacia el desafío, hacia la confrontación; los pasos se dirigen en contravía de lo que la salud y la autoridad indican. Desafiar la institucionalidad es también la posibilidad de ser libres, de abordar un barco y navegar por los caminos del festín, de la algarabía, de los sueños y del aire puro del mar. Mac McMurphy y sus compañeros huyen de la cotidianidad para adentrase en una aventura que contradice lo que el saber psiquiátrico indica, pero su espíritu respira, celebra y se goza de la naturaleza, del mar y de la emoción de pescar; qué maldita envidia. En el encierro actual queremos escapar de los muros del hogar, de las rejas de la pandemia para aventurarnos al mar, y gozar de lo que en otro tiempo fuera normal. Pero ahora la normalidad es el encierro, el rostro de los mismos cotidianamente, el mismo espacio en el que jugamos, peleamos e incluso, vemos televisión. Qué ganas de huir!!!.

 

Y mientras el deseo de escapar invade a algunos locos, la actitud impositiva de la enfermera Ratched recuerda que se deben seguir sus instrucciones y decisiones porque es la experta en salud. Pero ¿tiene razón? Estar bajo el techo de la institucionalidad significa no estar equivocada. El personaje encarnado por Louis Fletcher desdibuja la legitimidad del poder, se escuda tras un uniforme, una cofia para enarbolarse como la institucionalidad. Es quien, legal e institucionalmente tiene la autoridad, pero que mediante el ejercicio de autoridad que el establecimiento le ha conferido desdibuja la razón de ser de su naturaleza para adentrarse en el campo del autoritarismo. Allí, en su posición de mando condiciona el comportamiento de los sujetos que le han sido confiados para su cuidado, los desplaza hacia la enajenación y la deshumanización; todo esto so pretexto de la salud. Qué desgraciada similitud. Cuántos hoy, tras uniformes y autoridad otorgada desde la institucionalidad abusan de ésta en detrimento de quienes están en el encierro, ya sea contagiados del Covid o de miedo a quien sabe qué cosas. La salud nos tiene encerrados y la locura de una situación que, en otro tiempo era normal, hoy nos pone a transpirar dudas e incertidumbre y, al igual que Mac McMurphy, esperamos no ser lobotomizados en nuestras libertades. Hoy solo estamos desesperados por, como el gran jefe Bromden (deberán ver la película para aclarar la referencia) romper la ventana, cruzar la reja, correr y volver a la fiesta, la algarabía, el baile, la burla y, por supuesto, hasta el libertinaje.

 

 

 

Imágenes tomadas

https://www.filmaffinity.com/es/film371621.html

 https://madridesteatro.com/alguien-volo-sobre-el-nido-del-cuco/

Douglas, M., Zaentz, S., (productores) Forman, M., (director). (1975) One Flew Over the Cuckoo's Nest. Estados Unidos. Fantasy Films

 

Para quien esté interesado: claramente se podría profundizar en la película y en sus maravillosos personajes; sin embargo, les comento que la plataforma Netflix prepara una serie sobre la enfermera Ratched. Les dejo el link.

https://ocio.levante-emv.com/tv/series/ratched-precuela-alguien-volo-sobre-nido-cuco-ya-tiene-fecha-estreno-netflix-nws800574.html

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