De Música

Un pequeño juego para escapar del encierro sin salir de casa

AUTOR: Rafael Santamaría

FECHA DE PUBLICACIÓN: 19-08-2020

Un pequeño juego para escapar del encierro sin salir de casa

 

¡Qué momento para estar vivo! La red internacional de pedófilos satánicos está por ser desenmascarada, China y Estados Unidos a punto de iniciar una guerra abierta, y una pandemia global que nos encerró a todos en nuestras casas. Parece como si los sellos del Apocalipsis se hubieran roto, ¿cómo no enloquecer en un mundo así, sobre todo si estamos casi que en arresto domiciliario? Para esto recomiendo un pequeño juego que me enseñó Jim Morrison, llamado volverse loco. Pero, ¿no es esto contradictorio, pues implicaría volverse loco para no volverse loco? Sí, pero realmente no. El punto reside en distinguir dos sentidos de volverse loco. En efecto, una cosa es volverse loco por el aislamiento en un mundo apocalíptico, y otra muy distinta es “volverse loco” por explorar “el otro lado”. Es decir, por seguir lo que dice dice la famosa canción de The Doors: break on through to the other side (cruzar hacia el otro lado). Este otro lado (other side) al que se refiere es nuestro mundo interior que solemos descuidar por el caos del mundo exterior. Sin embargo, de este mundo interior depende mucho nuestra salud mental; por lo cual, explorarlo e intentar entenderlo es un ejercicio terapéutico necesario, en particular en estos tiempos apocalípticos.

Ahora bien, ¿cómo accedemos a este “otro lado” sin tener que meditar 8 horas como un monje? Más aún, ¿qué hacemos cuando estemos ya en las profundidades? ¿Quién nos guía para curarnos? Mi recomendación es tomar unos audífonos cómodos, recostarnos en un lugar cómodo con las luces apagadas y escuchar Celebration of the lizard de The Doors. Esta canción de 20 minutos aproximadamente (superando a la legendaria In-a-Gadda-da-vida) es una especie de meditación guiada, en la cual The Doors, como dice Jim en el prólogo de la canción: tratan de hacerle un poco de bien a nuestra cabeza.

Celebration of the lizard king (este es el nombre completo) consta de 7 secciones de diferente longitud. Primero, Lions in the Street son versos de Morrison que cuentan una historia sobre unos jóvenes, que abandonaron el mundo para ir a vivir al desierto; la cual empieza a crear una atmósfera mística como la de estar bajo las estrellas alrededor de una fogata. En seguida ocurre un corte abrupto marcado por la frase “Wake up” (despierta) y notas discordantes, que nos lleva a la frontera entre el mundo exterior y nuestro mundo interior más profundo; paso en crescendo necesario, aunque doloroso hacia la tercera sección: El pequeño juego (titulada A Little game). En esta sección, Ray Manzareck acompaña la explicación y ejecución del juego con notas de su teclado en intervalos cortos que se repiten, aumentando cada vez en intensidad y produciendo el efecto hipnótico que nos permitirá pasar al otro lado. Cuando pasamos al otro lado nos encontramos en la siguiente sección: Los habitantes de las colinas (The hill dwellers). Este es el primer paso en este nuevo, abrumador y caótico reino, en el cual si nos distraemos de la narración de Jim o de la música podemos interrumpir la meditación y no lograr el efecto terapéutico. Es un paso esencial, que si lo superamos logramos llegar al centro de la meditación: No tocar la tierra (Not to touch the earth).

 Esta es mi parte favorita (al igual que el solo de batería en la mitad de In-a-gadda-da-vida) porque se remueve completamente el velo de la razón que cubre las cosas, mediante los ritmos cíclicos de la percusión que van aumentado en velocidad e intensidad hasta el punto más profundo y primordial de nuestro ser: la explosión cósmica primigenia. Luego de esta explosión comienza el primer paso para volver al mundo exterior: Los nombres del reino (The names of the kingdoms). Esta parte consta de versos más armónicos y claros, al tiempo que de una atmósfera un tanto lúgubre, es el retorno del velo. Finalmente, El palacio del exilio (The palace of exile) consiste en un último mensaje para acabar la meditación y volver completamente.

 

Así pues, si logramos seguir la meditación habremos cruzado la locura interior de cada uno, ganado un sentido de calma y perspectiva que nos refuerza la sanidad mental. De esta forma podemos responder a la locura del encierro y el mundo exterior, pues salimos hacia otro mundo sin salir de casa. En efecto, la libertad es un estado mental.

 

Sobre el cronista: Rafael Santamaría es estudiante de filosofía a punto de graduarse. Hizo su monografía de grado escolar sobre Jim Morrison y The Doors Sus intereses principales son la filosofía, los memes, la música y los videojuegos.

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