De Lectura

De Cómo Construí Mi Camino Poético En Un Laberinto

AUTOR: Javier Enrique Delgado Pérez

FECHA DE PUBLICACIÓN: 16-10-2020

 

DE CÓMO CONSTRUÍ MI CAMINO POÉTICO EN UN LABERINTO

 

Por Enrique Delgadú[1]

Poeta Colombiano

 

“Es el final del laberinto el que nos devuelve al punto de partida. Pero cada vez que encontramos la salida, el laberinto es otro.”

Alejandro Lanús

 
 

Toda historia tiene un comienzo, todo laberinto una entrada y todo poema una intención inicial. Así, este relato entre anecdótico y autobiográfico busca dejar un mensaje de autodeterminación, de empoderamiento de las decisiones propias para lograr nuestros objetivos.  

Mi infancia fue un recorrido por casas antiguas llenas de recodos y lugares secretos, allí se construyó en mí, de manera inconsciente, la idea del laberinto, desde la experiencia física de andar por entre pasillos, un solar con caminos y afuera, un pueblo de veredas misteriosas que invitaban a perderse y entretejerse en medio de montañas.

Hacia la adolescencia, leí la vida de los malditos, Baudelaire, Verlain, Rimbaud, Baudelaire, sus entorchadas vidas eran también para mí una forma de vivir dentro de un laberinto, encontré un libro sobre vida y obra de escritores y allí un verso que marcaría mi inicio en la poesía, era la primera estrofa de “La Canción de la Torre más Alta” de Arthur Rimbaud:

“Oisive jeunesse

À tout asservie,

Par délicatesse

J'ai perdu ma vie.”

 

En una juventud ociosa y solitaria, me “perdí” la vida entre libros e ilusiones, cometí poesía y entré al laberinto de la literatura profunda. Sentí el desdén de los demás entre críticas, burlas y desprecios, pero lejos de amilanarme, usé la poesía para protegerme y defenderme. Siempre la frente en alto, como viendo el mundo desde la torre más alta.

Cuando se divisaba el fin de siglo se anunciaban también puntos de inflexión en mi vida, momentos de tomar decisiones, cierres de ciclos. Dejaba la secundaria para lanzarme al vacío, a lo desconocido. Dos años intentando el sueño de Ícaro y renunciando a las alas para no tener su mismo destino. Al volver del “Nido de los Pájaros”[2] mis cercanos juzgaban un fracaso.

Me concentré en encontrar mi voz literaria de la mano de un grupo de poetas y poetisas con quienes fundamos La Sociedad de Poetas de la Luna. Hacia 1996 publicaríamos un par de antologías. Este espacio fue vital, congregarse a compartir los versos y atreverse a recitar, a leer, a declamar, lejos de caer en mutuos elogios, nos apoyamos para encontrar su rumbo y su espacio, aquí otra gran lección; “Rodéate de quienes comparten tus gustos y busca mejorar con el apoyo mutuo”

En esa época, a finales del siglo XX y gracias a esas lecturas compartidas inicié oficialmente a denominar mi estilo Laberintismo, a manera tal vez de terapia, decidí un estilo donde el lector sintiera perderse y encontrarse, refugiarse y protegerse en medio del poema, pero sobre todo…sanarse.

El siglo XXI, la nueva era llegó con todo y su revolución tecnológica, me dejé tentar por los entornos virtuales y me alejé de las infértiles filas en las editoriales tradicionales, seguí escribiendo y esperando ser publicado, pero ni el mecenas ni la oportunidad aparecieron. Como dueño y señor del laberinto no di espera a lo incierto y abrí mi propio blog de poesía. Decidí publicar toda mi obra y esto me alejó de cualquier participación en concurso literarios. Con la apertura del blog se da la presentación en sociedad (mundial) del Laberintismo y así en 2007 escribo y publico el himno y manifiesto a mi movimiento literario esta vez con el seudónimo que desde entonces me acompaña, Enrique Delgadú,

Desde 2007 hasta este pandémico año, sin falta hay siempre poesía, ya van más de 1350 poemas publicados de los cuales he decidido honrar la tradición y publicar libros físicos como La Verónica 2019, Poemas Oscuros 2020 y Plegarias Propias 2020.

Tuve obstáculos, momentos de injusticia y rechazo, pero aquí estoy, a la altura de mis 45 años, satisfecho y pleno.

Esta es una fracción de mi historia, cuando tomamos decisiones siempre hay consecuencias, habrá críticas serias y burlescas, envidias y ataques, pero lo importante (como lo repite siempre un sabio amigo) es siempre ser felices, honestos, hacer las cosas bien y servir a los demás[3]

 

SOY UN MURO

Publicado el 8 noviembre, 2019 por ENRIQUE DELGADU

 

Me alzo, altivo y firme
protector de tus labios
y de nuestras francas promesas.
 
Atento ante amenazas
robusto, no me inmuto,
y son mis palabras el escudo ante la ofensa.
 
Protejo mi amor,
¡me levanto en laberinto!
y alejo los ejércitos del miedo.
 
La fuerza la da el pacto,
soy guerrero guardián de la princesa.
 
La altura la dan mis versos
mi mente amplia y mis afirmaciones.
 
Me alzo firme, amplio y puro;
se refuerza el ímpetu con cada beso
se blinda el alma con cada buen suspiro.
 
Y así, recio y franco
descanso atento
y dedico mis segundos a honrar tu lozanía.

 

 

www.enriquedelgadu.com



 

[1] Seudónimo de Javier Enrique Delgado Pérez. Bogotá 1975. Economista, Académico, Consultor empresarial y tallerista literario…entre muchos otros oficios y quehaceres. Si, un renacentista.

 

[2] El Nido de los Pájaros es el título del único libro publicado por mi abuelo Don Armando Pérez Acevedo. Lo utilizo como metáfora para hacer referencia a mis años en la Fuerza Aérea.

[3] Los pilares de vida de Santiago Castro Agudelo 2019.

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