De Lectura

La cicatriz del ombligo

AUTOR: Yadira Rosa Vidal Villadiego

FECHA DE PUBLICACIÓN: 20-11-2020

 

La cicatriz del ombligo

Poemas de Yadira Rosa Vidal Villadiego

 

 

LectEr, yo no conozco a Yadira. Su nombre completo es largo como es costumbre en nuestros países de raíz hispana: Yadira Rosa Vidal Villadiego. Nunca la he visto aunque he escuchado su voz de acento antioqueño, por mensajes que ha enviado por WhatsApp con el objetivo de contribuir a este especial de Días Temáticos: "Arte y Culturas Indígenas, a propósito de la Minga". Logré contactarla gracias a Carlos Rodríguez, que participa en este especial con el texto La resistencia (Tú podrás escuchar su voz leyendo "Río Arriba"; busca el reproductor del audio al final del poema con este nombre).

 

Lo que te podría contar de ella es lo que podrás leer en la breve biografía al final de sus poemas. Yo solo puedo decirte algo igualmente breve sobre estos versos que elegí para que leas, para que veas, para que le ganes un rato al ocio, para que te deleites, para que sientas en el alma, para que experimentes aquello que el sentido estético te permita percibir con la piel, la lengua, la nariz, los ojos, los oidos. Siente LectEr en las manos la tierra y en el alma la Tierra. Déjate sentir al río correr alegre con la vida que nos otorga; y déjate sentir el pavor de su silencio con los cuerpos sin vida que a veces, obligado, transporta. Deja que tus oidos escuchen el tamb tamb tamb del pilón que trituró el maíz que nos hizo mujeres, que nos hizo hombres, que nos hizo gente. Permite que tu piel negra-india-blanca-amarilla te salude en mestizo y te llene de virtud.

 

Lo infortunado es que son pocos poemas, pero lo maravilloso es que en cada uno de ellos escuchas la voz de una mujer que logra enseñarnos la vida desde la vena de la tierra, desde sus raíces orgullosas que entonan cánticos afro e indígenas. La naturaleza está ahí como siempre ha estado aunque a veces no podemos verla o escucharla por la estridencia de nuestros pensamientos. Pensar, pensar, pensar, pensar LectEr, para vivir casi sin sentir, o experimentanto sensaciones programadas, planeadas, manipuladas. Veo en los poemas de Yadira Rosa Vidal Villadiego una invitación a disfrutar de lo simple de la vida que desde la sencillez cotidiana de nuestros abuelos, nos enseñaba que la tierra no te ensucia la piel sino que la da color y textura; que el agua no solo te moja el cuerpo, sino que le da lo suficiente para vivir; que la sangre negra y la sangre indígena que corre por nuestras venas, no nos hace una raza impura sino que nos regala la resistencia de todo lo que estos grupos étnicos han tenido que enfrentar.

 

Porque el trabajo de reivindicación que han realizado estos pueblos, a los que hemos dejado solos, no solamente persigue el objetivo de dar a su raza lo que merecen, si no de entregarnos un triunfo para todos. Porque la exigencia de los derechos que merecen y que muchos sectores quieren negarles, no es ganancia de un equipo deportivo, es el bienestar que desde la igualdad y equidad social nos beneficia como seres humanos y como nación.

 

Lo triste LectEr, es que son pocos poemas los que publicamos aquí, pero lo maravilloso es que ahora que conozcas la poesía de Yadira  Rosa Vidal Villadiego, podrás seguirle el rastro, comprar sus libros, escuchar sus grabaciones y regalarte en una lectura el contacto con la naturaleza y nuestras raíces que claman para que te permitas ver todo aquello de lo que estamos hechos.

 

 

W. Julián Aldana

 

_______________

 

 

Titulo

 

Mi madre me dijo, que al nacer

ella sembró mi ombligo en esta tierra.

Tiene mi corazón raíz de mangle de sus pantanos, 

no pretendan que amamante mi ser un seno ajeno, 

crecí en su pecho,

abrazada en las ramas de los higuerones

esculcando los nidos que hacen las despeinadas 

raíces del pechindé luego de las crecientes.

 

Mientras hablo con Karagabí

dibujo en la piedra el camino de las estrellas,

recuerdo como era mi casa,

tenia un techo de pájaros

y por paredes los fuertes brazos de un abarco

esa casa la habitaron las primeras mujeres de mi pueblo, 

instruidas por la gran Dabaibe

recogieron los frutos en el cerro de los espíritus,

bajo los árboles amasaron el suelo para fabricar vasijas 

guardaron en ellas el espíritu de sus muertos.

En la llanura húmeda y calurosa tejieron canastos, 

siempre a la sombra,

por eso el sol a las abuelas de mis abuelas,

nunca les encrespó el cabello.

 

Los que no tienen su ombligo enterrado aquí, 

han querido escarbar para sacar el mío, 

cercenar mi lengua para que no cuente, 

cortaron mi árbol de Karrá,

la madremonte no ha repicado sus tambores 

ni el jaguar afila sus garras,

el Choibá no se resistió a las sierras,

desaparecieron las canoas cuando acabaron los balsos,

la misma planta pintó de verde el valle, 

un rumor de botes profana la corriente, 

y en el río deshuesados desfilan

los espíritus de la selva.      

 

Autor: Dabaibé.

 

 

 

Título

Collage

 

Kito un negro lustroso como sol

llegó de la lejana África

tenía, unos ojos que alegraban el alma

de quien los miraba

unos brazos capaces de alzar 

hasta las penas más grandes.

 

Sabía desnudar el corazón

de todas las damas

a las que podía robarle una sonrisa

y su fama de conquistador

se extendió por el Atrato y sus tributarios

 

Había días en los que salía en su canoa 

remaba y remaba

luego, ponía la manta

en las orillas del mangle rojo

y esperaba

a que las corrientes del Atrato

así como las de la vida 

le trajesen la fortuna 

que tanto anhelaba

 

Un día, mientras buscaba 

donde tirar la atarraya 

apenitas en la curva del río

ahí, donde el remolino se forma 

por las corrientes encaradas

así se chocaron sus ojos

con la figura de aquella negra.

  

La encontró arreglando una sarta de dentón 

esa estampa sentada sobre una tabla

oculta entre la taruya, 

parecía, brotaba del agua

 

Y como Dios de un vivo, 

hace un muerto

ese hombre que venía sufriendo por un mal de amor

tuvo en ella, su remedio.

 

Embargado por aquel sentimiento 

torrentoso como las aguas de ese río

 

Ese negro, solo pudo decir:

Señorita, hágame un favor 

regáleme una miradita 

para alegrarme el corazón

apunta de canalete vengo río arriba

y si en este golfo se junta 

agua de todos los ríos, 

así debería juntarse

su cariño con el mío.

 

La negra soltó el cuchillo

y con su mano en la cintura 

con mirada altanera

le puso su tatequieto

 

Te digo pues

no tiene la gallina agua pa beber 

y va ja convidar al pato a nadar 

lo que está quieto

se deja quieto

seguite vos por tu rumbo 

como lo tenes trazao

y no vayas a buscar

lo que no se te ha perdío

y siguió limpiando su pescao

ignorando al atrevido.

 

El negro estaba resuelto a ganar aquella afrenta.

Usted me puede ignorá

Pero déjeme decirle:

 

“Yo no nací donde se parte el agua con hacha”

Y este individuo que le abre su corazón 

es de buena familia

responsable y bien decente 

y puede por ti

 solo por verte 

subir esa corriente 

a punta de canalete

 

El río siguió la curva 

mientras Kito se alejaba 

luego todas las mañanas 

cuando llegaba a pescá

escarbaba con sus ojos 

entre agua y catival 

para ver si se asomaba 

Adalgiza en la manigua

 

Y como todos los días 

no son de Santa Lucía

a veces se la topaba alegre 

y otras tantas aburría

él resolvió que bailaría 

al son que le tocasen

 

Dice el dicho que el necio vence o cansa 

y luego de trescientas idas al río 

cincuenta y cinco mañanas

 sin coger un solo bocachico 

sesenta y siete lapos de agua 

y cinco días de ayuno 

Adalgiza le dijo:

 

Vos, no sos santo de mi devoción 

ahí de a poquitos

te he aprendido a conocer 

voy a darte una oportunidad 

aprovéchala

eso sí, no olvides que confianza mató a seguro 

y este cariño que te doy

no lo eches en saco roto 

porque no soy mujer, 

que se anda con reparos 

y si te vi, no me acuerdo.

 

Y con semejante sentencia

¿Quién se podía desjuiciá?

Kito, dejó de vagabundear

pescaba todos los días en su champa colorá

 criando su montoncito e muchachos 

con su negra y su timbal

 

Aprendió:

bonito es el amor

cuando es verdadero

la alegría de un hombre

es gozar de su trabajo 

dormir al lado de quien ama 

así sea que tenga que nadar 

río arriba.

 

 

 

Titulo

 

Tenía un amor que decía 

era muy negra

a veces, más india que negra 

otras tantas

solo india.

 

Un día por curiosa, le pregunté 

y vos ¿de qué color sos?

Soy blanco- dijo

con tonito pretensioso 

acentuando la cosa

como cuando que te acusan y tenés que defenderte

 

Mis abuelos son españoles, 

mucho más blancos que yo 

dueños de tierras,

gente importante

le hacen honor al color

 

Llegaron por Barranquilla 

Pero, ¿racista? no soy

mi madre solo un poquito 

y eso que el negro soy yo

 

De tanto andar por el mundo

¿Con este vine a caer?

que hombre pa pretencioso 

lengua e trapo y embustero

¿hasta todo lo olvidó? 

que crecimos en el pueblo 

comiendo pescao y arró

andaba en pantaloneta, 

con la pata bien pelá

con ese crespero al viento 

ante de hacerse tusá

 

¡El abuelo que el negaba! 

como la noche era el señor 

arribó con la marimba,

 con la danza y el tambó

hombre de alta estima 

honrado, trabajador

que desvistió la montaña

pá sembrar el borojó,

el caucho y el caimitillo 

chontaduro, el pan de dios

 

¡Ese negro que él hoy niega!

¿Cómo ese? 

no nacen dos

conocía todo los secretos 

pa curar un mal de amor 

hacía el mejor pipilongo

de todo el Atrato señor 

buen boga de nacimiento 

humilde de corazón

 

Cuando tiraba la manta, 

tempranito al despuntá

 toitito el mundo tenía que ver con él

porque llenaba los sacos de pargo, de robalo y de jurel.

 

En su canoa sacaba las tortugas de carey 

su familia nunca pasó hambre

el trabajo era un deber

y éste bien sin vergüenza 

niega a quien lo parió

se olvidó de sus principios 

y hasta ladrón resultó

 

Mi amor, si tú no me quieres 

así como me hizo mi Dios 

con mi nariz medio chata

y mi sonrisa del sol 

este pelo nada crespo 

atezada, con sabor

 

Entonces anda y buscáte

una que no sea como yo

 porque,  cambiarme difícil 

ah feliz que así soy yo 

volvete y buscá raíces

y recuerda lo mejor

todo lo que te enseñaron

y dejaste en un cajón

que los hombres no son dignos 

por su pelo o su color.

 

 

 

Titulo

Collage 

 

Un murmullo se desliza entre espumas

surge de las aguas

 

Madre agua

Con hojas maduras de higuerones

hace su cama en las orillas

Ella teje sus cabellos cuando se baña,

fabrica helechos y enredaderas

para que salten monos, guacamayas y paüjíles

 

En sus brazos recoge los secretos del río 

y los rayos de la luna

antes que el río bañe la sabana,

le enseña una canción a los grillos 

un coro a las ranas

 

Cuando pasan las crecientes 

acomoda las piedras reparte semillas

 

Ama el canto del barquero

que regala serenatas, mientras tira la atarraya

 

Toda, es espejo

los hombres se miran a sí mismos 

los niños, la ven a ella

Guarda silencio cuando cante su canción al viento 

solo así, podrás escucharla

 

 

 

Titulo

 

Tallado del corazón de un almendro, el pilón de la casa era fuerte, semejante a almas que soportan el sufrimiento.

 

Temprano en la mañana pilaban el maíz de las gallinas y la mazamorra del almuerzo, la abuela aclaraba que así, daba mejor el caldo.

La natilla en épocas decembrinas tenía mérito solo cuando se pilaba.

 

En el pilón se trituraba plátano para hacer coladas y todo lo que se podía machacar cuando el molino se dañaba.

 

Como un bembé en noches chocoanas, brincaban las semillas del arroz al evitar que las manos del pilón, ufanaran su desnudez.

El golpe seco de la madera retumbaba en los ranchos, eufonía ancestral que parecía golpeaba el alma.

 

El sonido que estallaba en el patio era la promesa de un plato servido, una danza cadenciosa que terminaba cuando las últimas cascarillas del arroz teñían el suelo de pajizo.

 

Recio pilón que dormitas en el patio, reflejas en

lustroso cuenco la cara de la noche.

Recoges en tu ombligo, lágrimas de las tormentas y la oscuridad que hostiga al rayo.

 

Has abrigado en tu seno, estrellas fugaces antes de convertirse en deseo.

 

Tosco pilón que serviste de carro al rodar por la platea de la infancia.

Hoy, reposas en un rincón de la casa.

Evocas la añoranza de otros días, cuando los hombres tenían tiempo para contemplar el ocaso.

 

Collage

 

 

 

 Titulo

 

Palabra ancestral parida del vientre de antiguas madres 

que enseñaron a las hijas de sus hijas,  

los secretos del cuerpo.

 

Palabra negra del Atrato adentro

donde Virgelina se hizo partera 

luego de que su abuela 

la encontrara chismeando por las hendijas de la casa, 

el parto de Agustina.

 

Palabra cenagosa tejida en croché de taruyas, 

voces de arrullo que aprendieron los menesteres del bambazú,

cuando a la muchacha no la visitó la luna.

 

Virgelina supo de boca de su abuela,

que el embarazo es caliente 

y si se enfría la barriga, duele

entonces hay que sacar el frio del cuerpo,

con las hojas de la guayaba y la cascara de la guama, 

pringando a la muchacha. 

 

La abuela dejaba brotar como agua

la palabra dulce, sonriente, 

que se derramaba en el alma de las primerizas, 

como el bálsamo del canime.

 

Virgelina

Madre espitirual  que amasó vientres acuosos 

arrancándoselos a la muerte, 

para no entonar alabaos a la corriente.

 

Ella sembró la orilla del Atrato de muchachos,

dando sorbos a la botella curada,

entonando cantos incompletos al viento,    

tejía  la palabra en la marea del río

bajo una luna que alumbraba bocachicos.

 

 

 

Titulo

(Los ríos de la Larga y el Tumaradó)

Mario Castaño, in memoriam

 

Como abrazabalos en los Yarúmos del Tumaradó

fueron los ojos de Mario al mirar a Edilia

el amor nació en la espesura.

Florecieron hijos entre dorados cortes de arroz

cultivados por un hombre de manos anchas y largas,

como el nombre de la tierra que amó.

 

Árbol generoso de fruto

entre las corrientes del Bajo Atrato.

Ese día sombrío en el que los ángeles custodios dormían

nadie asió la espada de la justicia

Densas nubes oscurecieron el horizonte

las estrellas del crepúsculo se apagaron

noche larga solitaria

en la espera de una luz que no llegó.

 

¿Quién selló la boca de la justicia?

 

Hay júbilo en la casa del malo

un quejido se esparce entre las aguas.

Velado está el canto de la boca de los niños

el vendaval arrancó de raíz al árbol

se han caído los nidos al río

esparcidos están sus frutos en el lodo

ocultos en la podredumbre de la selva

esperan la luz de un día

para que la verdad retoñe en la manigua.

Collage

 

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Yadira Rosa Vidal Villadiego

 

Nace en el Darién Caribe Colombiano, en el municipio de Unguia Chocó. Vivió su infancia en el Chocó, espacio que imprime en ella su amor por la gente, la selva y el agua que rodean esta tierra. 

 

Antropóloga de la Universidad de Antioquia, Especialista en Derecho Internacional Humanitario, Especialista en Lúdica Educativa, defensora de los derechos humanos y el patrimonio arqueológico, trabaja por la restitución de los derechos territoriales de las comunidades negras e indígenas del país con el Ministerio de Agricultura desde hace siete años.  Integrante del Colectivo de Mujeres Escritoras de Urabá LAS MUSAS CANTAN y del Taller de Escritores: Urabá escribe, de Apartadó.

 

Ha publicado textos académicos sobre geografía y paisaje (2011), policromías literarias (2013), Antología relata (2013), Recopilación poética. Quinto encuentro de poesía, las Musas Cantan “Grito de primavera” Apartadó Antioquia 2016 y la Compilación Poética Las Musas Cantan, Proyecto ganador del premio Estímulos al talento creativo en la modalidad poesía, del Instituto de Patrimonio de Antioquia y la Gobernación. Medellín 2016 y  su reciente libro Río Arriba (2018), libro ganador de la convocatoria a estímulos del Ministerio de Cultura en la modalidad de Beca de circulación Internacional primer semestre del 2019, donde la escritora participó en el VI encuentro internacional de escritores en Úbeda España.

 

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Algunas imágenes fueron tomadas sin fines comerciales del libro Río Arriba, de Yadira Rosa Vidal Villadiego.

La imagen de pérfil del texto fue tomada de otraparte.org

 

 

 

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