De Artes Visuales

Bifurcaciones del territorio: el ramaje del arte que persiste en expandirse.

AUTOR: Carolina Silva Lurduy

FECHA DE PUBLICACIÓN: 16-02-2021

 

Soñé o imaginé repetidas veces en esta pandemia con que a la ciudades no les quedaba ni un sólo ser humano, la naturaleza crecía, se desbordaba y ya no había nadie que la podara o la atajara. Imaginé por mucho tiempo que como en las películas, el virus había arrasado con todo, que los otros animales habían vuelto a retomar su hermoso planeta, que nacían nuevamente flores gigantes y el polen de las abejas se transportaba tan rápidamente que frutos, cosechas y más flores nacían entre las comisuras de los edificios. A veces soñaba que yo caminaba por esa espesura y que el frío no había vuelto por el planeta, ni tampoco el calor extremo; que me sentía sola sí, pero maravillada por tanta planta medicinal, tanta picosa, hoja gigante y sonido extraño, y  que era a mi la que me tocaba esconderse cuando los animales aparecían, pues en ese ambiente era yo la rara, el peligro amenazante, que seguro otro gigante extirparía o cazaría. 

 

Imaginaba esto, a veces, mientras todo extraña y paralelamente se extendía, el virus crecía por nuestro propio aliento y, así como en el sueño, todo se iba cubriendo, el exterior, las calles con su silencio, la distancia entre las personas. No nos quedó nada más que el interior, encerrarnos, escondernos del monstruo que se cree verde y que andaba suelto por fuera  sin parar de cazar humanoides descuidados. Todo esto era tan clichesudo o tan inverosímil que nadie había podido imaginar nunca que iba a pasar. 

 

Ahora vuelvo a imaginar, o quizá también esté pasando, que paseo en bicicleta. Leí hace poco por algún mecanismo de las redes sociales que se inauguraba un nuevo circuito de espacios que insisten y persisten ante la extensión de la pandemia. Por ello me embarco y decido mi recorrido por fuera ya de mi mundo interno, como una decisión de reactivar y de que la vida no prevalece sin el movimiento. 

 

Mi recorrido inicia en la punta norte del Parkway, al pasar la conocida y transitada calle 45 por la carrera 24 y desviar por la transversal  25a y bordear el río Arzobispo. Salgo en bicicleta porque luego de varios meses encerrada creo que es el mejor transporte que me permite, en medio de todo, respirar. Como en el sueño, el río Arzobispo se extiende hacia abajo, se desborda en su sonido, vigoroso y liviano, fluido. Hace rato no pasaba por allí, y no me había dado cuenta que una gran cicloruta se extiende hacia abajo, que pasa por el lado de los grandes árboles desbordados también hacia el cielo, que en medio de esa gran urbe que tapa todo, ese pasadizo se había convertido en una agradable floresta donde podemos descansar por un segundo de lo aturdidora que puede ser, a veces, la urbe. Podía oír los pájaros, despejarme un poco de tanto sueño que me anda circundando.



El circuito NODO 51 fue concebido hacia finales del 2019 por gestores de las diferentes casas que lo conforman Takaaki KJ y Estey Ducuara de casa Ducuara, a este pronto se unieron otros espacios del sector como Maleza Proyectos y  Alejandra Tashko quien lo lidera. Reunía en su proyecto inicial a cerca de 50 casas o iniciativas de los barrios Galerías, Alfonso Tejada y Belalcázar: artistas plásticos y visuales, galerías de arte, espacios de exhibición, colectivos artísticos, músicos, actores y bailarines, que, de forma autónoma, independiente y autogestionada, coordinan un sistema de circulación de arte contemporáneo en el sector abierto a todo el público”. Expone su página, que pueden consultar en http://nodo51.com/circuito-2/

Sin embargo, llegaron los tiempos inesperados y muchos de los espacios congregados en ese entonces se dispersaron, se están recomponiendo, están en plena reactivación o cerraron.  Aún no se sabe con certeza, sus gestores planean empezar a contactarlos nuevamente para generar circuitos más polivalentes, incluyentes e interdisciplinarios. A pesar de los obstáculos que crea la pandemia, este año retomaron el proyecto para congregar las iniciativas, creaciones y proyectos en torno a un circuito que les abra las puertas a los diversos públicos como una manera transversal y cultural de recorrer la localidad. 

 

En el primer ciclo de reactivación se realizó la primera versión del circuito con la participación de exposiciones en los dos espacios mencionados. Ante los nuevos horizontes de este presente aún ambiguo e insistente, pero ante el cual no nos rendimos, los mismos gestores más otros espacios culturales del sector se unieron para reanimar al público a realizar el circuito con una nueva programación y así impulsar a los y las ciudadanas a que conozcan exposiciones, proyectos y emprendimientos.

 

El jueves pasado 11 de febrero, el circuito se revitalizó en su segunda edición y volverá en una segunda versión, el próximo viernes 19  con nueva programación en cada uno de los espacios alineados. Los invito a embarcarse en la aventura de movilizarse nuevamente, a salir de la cueva y emprender un recorrido de apoyo y nuevos contactos con lo que proponen estos espacios en sus diversidades. Tal como lo hice en días pasados, permitirse soñar, creer que se está imaginando, retomar los espacios y revivir esa experiencia estética.

Aquí les dejamos el mapa con el que pueden acceder al circuito y del que me serví para guiarme por la espesura de las calles, su tranquilidad, las marañas del Arzobispo, y el movimiento ecléctico del barrio Galerías.

 

 

 

 

 

En mi intento de salir nuevamente de la espesura interior y de la propia de la urbe sigo rodando por el borde del río, me desvío un poco por las calles tradicionales del barrio hasta que me topo con la primera casa que decidí visitar en mi recorrido. La Manigua, no es la anterior espesura que rodea El Arzobispo, sino un espacio cultural interdisciplinario, hecho con las motivaciones de muchos y la persistencia de otros que buscan techo con sus proyectos, tránsito en el trasegar de los viajeros o ecos  de creación con otros transeúntes.

 

Sus fundadoras se conocieron trabajando en proyectos socio culturales, compaginaron y coincidieron, construyeron camaradería, continuaron andando paralelamente hasta que decidieron armar este gran proyecto de gestión. La Manigua es una casa multifacética desde que entras a su café hasta que te atreves a husmear un poco más y traspasar el jardín. En su sala principal, cosiendo o bordando está Virginia Chará y el colectivo La Unión del Costurero, sus muñecas, sus preparaciones y la instalación de alta magnitud que prepara para vestir de memoria viva de tejido el Palacio de Justicia.

 

Al fondo encontré a Luisa y a Natalia que me acogieron con un gran carisma para contarme de qué se trataba esa casa que soñaron meses antes de que empezara esta gran pandemia y que con la oscuridad del tiempo desconocido se vieron forzadas a cerrar con su programación habitual de talleres, compartires y recitales de música con sentido.  Muchos ayudaron con soportes, se mantuvieron a punta de sus proyectos o de la propia renta de algunos lugares de la casa para vivienda. Sus dueñas se mudaron allí para habitarla literalmente y sopesar los costos de la renta que como la maraña, tampoco paran.

En junio, decidieron retomar los proyectos presenciales de manera virtual, lanzaron el Festival de música colaborativa donde junto con Alerta Camarada invitaron al público a disfrutar de la música con un sentido social y político, apoyar fundaciones escogidas por los mismos artistas. Arte con sentido político más allá del entretenimiento como me dice Luisa, mientras continúa hablando con ímpetu y con una espontaneidad que me eclipsa.

 

La Manigua se interesa en proyectos culturales y sociales relacionados con las preguntas e inquietudes por la memoria, el reconocimiento de las tradiciones, cocina, saberes, oficios y lenguas  ancestrales,  además de impulsar el trabajo de artistas con finalidad social, arte ecológico a través de los performances, acciones colaborativas, de trueque y actividades alternativas que generen un cambio cultural en las prácticas con el medio ambiente, la producción y el intercambio. 

 

En el jardín trasero de la casa, al lado de la cocina, mientras me cuentan sus reinvenciones,  Luisa y Natalia doblan las cajas para la noche de pizza artesanal, y en su actitud reflejan un entusiasmo propio, característico de los gestores que visionan y sueñan y trabajan en ello incansablemente, desde las acciones más sencillas de sus iniciativas hasta las más pretenciosas, como planear grandes actividades, conseguir ayudas, mantener o hacer sostenible cada uno de los proyectos que van confluyendo. En grandes rasgos, La Manigua se extiende recorriendo las raíces de prácticas culturales que confluyen en el arte con una causa política, es decir, prácticas que construyan una posición frente a las comunidades, los territorios, los líderes y lideresas que tejen una comunidad día a día desde la base y el intercambio horizontal de experiencias de vida. 

 

Salimos con Luisa hacia el centro de la casa, uno podría decir, una de sus arterias. Allí me encuentro a las 4 mujeres que junto con Virgelina Chará se encuentran tejiendo camisetas y un gran telar que acompaña el proyecto de embestimiento del Palacio de Justicia el otro año. Virgelina trabaja con La Unión del Costurero, un grupo de bordadoras que desde hace años legitimando los procesos de memoria a través del tejido, ilustrando en la tela lo que ha pasado a lo largo de la historia en lugares y comunidades afectados por la violencia, además trabaja en proyectos productivos con mujeres, desplazados y víctimas del conflicto que se interesan en adelantar proyectos productivos, distribuir sus productos pero más que eso, visibilizar el legado de tradiciones y saberes gastronómicos, artesanales, y de la palabra.

El espacio central, diríamos la sala y el comedor principal de la casa convertido en gran escenario-taller está totalmente habitado por el quehacer y la palabra. Virgelina adelanta allí talleres, charlas con las tejedoras y costureras, investigadores y líderes comunitarios; además diseña y produce muñecas de trapo tradicionales, negras palenqueras urbanas citadinas -me dice más adelante-; también las rurales del palenque.

 

Virgelina me muestra también su proyecto gastronómico, una de las telas del gran mural que va tejiendo de a pocos en colaboración con otras organizaciones y la ciudadanía unida. Tejer memoria literalmente es presentar los registros y mensajes de víctimas, ciudadanos y ciudadanas que se empeñan en construir la paz, la historia y la reparación de la verdad colectiva. Además de estos proyectos La Manigua tiene preparada nueva y novedosa programación todos los días en su CAFÉ TALLER : ilustración, recitales, poesía y música, además de tener una experiencia gastronómica con pizzas artesanales, aborrajados y marranitas vallunas.

 

El camino me apremia, quiero visitar al menos la mitad de los espacios del recorrido. Continúo por la carrera 27 hasta encontrar la calle 51, busco otro espacio reseñado en el circuito para que la espesura no me atrape, que el miedo de encontrar a los otros, sus piezas, sus interrogantes, vacíos o brechas no me alcancen.

 

Casa Ducuara se encuentra en una esquina ecléctica del barrio Galerías; comercio tradicional, locales de frutas y verduras, panaderías, carnicerías, cafés y papelerías, locales para hacer registros y en medio de todo este collage, ella aparece: oasis donde no podrías imaginar que se encuentra un espacio de creación y  exhibición de arte contemporáneo. El espacio se encuentra en el segundo  y tercer piso. Nació como taller del artista y fundador Estey Ducuara para convertirse en espacio de experimentación y exhibición de arte contemporáneo. Luego se empieza a proyectar como un epicentro artístico de la zona e impulsar iniciativas artísticas pensadas desde la  innovación, la gestión y  la experiencia del arte desde la plástica y lo audiovisual.

 

Allí también se empezó a pensar el circuito Nodo 51 como una posibilidad de expandir los espacios de arte de la zona y

visibilizar los proyectos de artistas emergentes, de corta y mediana trayectoria.  Es durante del 2019, en asociación con

Maleza Proyectos que se iniciaron los circuitos entre exposiciones y con la intención de movilizarse entre los espacios de

la zona no sólo donde los agentes de las artes plásticas y visuales pudieran exponer sus piezas, sino también para

generar vínculos con el público, la comunidad y otros agentes artísticos y de este modo construir sinergias  y visitantes

diversos.

 

Como ya lo sabemos la pandemia llegó, nos encerró, frenó y desestabilizó muchos de nuestros proyectos. A pesar de ello, los espacios y los intereses permanecieron. Casa Ducuara empezó su reactivación con la creación de microexposiciones que permitieran mover los espacios y promocionar el trabajo de los artistas. Fueron alrededor de 11, lo que fortaleció renacer la idea de reactivar tanto el lugar como el circuito y darle sentido nuevamente a la escena de la creación contemporánea en el sector: promover los trabajos anteriores o producidos durante la pandemia.

Actualmente la Casa Ducuara está reactivando y gestionando nuevos proyectos. En la actualidad se pueden visitar dos muestras, la exposición individual Procesos y Paisajes  del artista Juan Pablo Romero con la curaduría de Takaaki KJ y La Sociedad colaboración entre los artistas Estey Ducuara y Fabienne Le Blec.

 

Este espacio está abierto a propuestas de colectivos y gestores interesados en la creación, la circulación y la reflexión desde y con el arte contemporáneo, su comité curatorial  se abre a las motivaciones de otros proyectos y agentes que estimen el arte como centro de pensamiento y creación: las instalaciones, las esculturas, los videos, los laboratorios de creación y las expositivas, pero también las de gestión.

 

***

Creo que la maraña ya no se desbordará por mi pensamiento y el paseo, la contemplación y las visiones de los otros me han apaciguado. Caminando, una cuadra hacia el norte y otra hacia el oriente me encuentro con dos  espacios que hacen parte del circuito: uno funciona justo al lado del otro, el primero como lugar visible y amigable para el encuentro, de buen café, té y bebidas donde se quiere conectar las conversaciones sobre las exposiciones, los intercambios culturales con otras lenguas, los procesos creativos y de gestión junto con el arte en Elipsis Espacio Alternativo donde también se promueven instalaciones, exposiciones fotográficas, performances de artes vivas y  propuestas sonoras: música, eventos y visualización de arte visual.  Estos espacios también están abiertos a nuevas propuestas de creación, instalación y circulación de las artes. 

 

Bajo finalmente por la calle 51 para terminar mi recorrido. Ahora hay poca naturaleza a mi alrededor, más calle, ruido, perturbación.

Pero la casa de Maleza Proyectos me acoge a la entrada con una planta de uchuvas y un bello árbol cuyo nombre desconozco. De repente creo que he vuelto a imaginar o soñar que la naturaleza se extiende, reverdece, se marchita. Reconozco en este pensamiento la extensión de un verdor, me encuentro con otro espacio que sobrevive a más de cuatro meses de encierro, que meses antes del confinamiento planeaba expandir su programación a través del circuito NODO, pero que tuvo que cerrar como otras y resistir dentro de sus paredes a través de la imaginación y la reconfiguración. Mientras tanto sus plantas reverdecidas convertidas en el signo de su nombre, extendidas al exterior y al interior como una insistencia pura, un deseo de exponer lo que está debajo, de mantener otras visiones que son abandonadas o eliminadas de lo bello o lo tradicional, como lo expone el espacio expositivo en su página principal; se lee al ojear su página, https://www.malezaproyectos.com/espacio Maleza Proyectos observa los diferentes fenómenos sociales y culturales que le rodean, y busca promover aquellos que crecen como hierba mala, ya sea porque se les ha marginado haciéndose así poco deseables o porque no se ajustan a los cánones tradicionales de creación artística.”

 

 

Maleza es otra de las casas artísticas persistentes y resistentes, que insiste en que la creación artística no parte sólo de modelos de negocio, ni de intenciones lucrativas sino que más bien se pregunta e inquieta y no está hecha para morir fácilmente. Ante los estragos  de una pandemia que insiste en aplazar el contacto humano, el intercambio, la experiencia cercana y vivencial con las piezas o las prácticas artísticas, el espacio Maleza  resiste, la hierba, el universo que se esconde detrás de la espesura siempre persiste, se extiende y continúa. En esta antigua casa residencial que se transformó en dos salas de exposición, talleres de creación para artistas, espacios para laboratorios y sala de proyectos se sigue tejiendo arte, interpretación, mediación con los públicos. Su interés primordial es gestionar proyectos interdisciplinarios, el fomento a los  artistas jóvenes emergentes y de mediana trayectoria, construir sinergias con los de alta trayectoria; así como continuar con su iniciativa de extender los circuitos de arte en Bogotá.

 

Exposición THREADS.

Artistas: Catalina Bolivar, Angélica Chavarro, Juliana Canal, Carolina pérez.

 

 

Al fondo un naranjo se impone entre los visos del vidrio. Me hace pensar que la naturaleza me sigue acompañando.  La exposición  Threads  me acoge al final de mi recorrido. Es una bella y delicada muestra donde la poesía se entreteje  con el arte contemporáneo.  Convocados por la curadora Alejandra Fonseca cada uno de los artistas de la exhibición  interpretó la estética y sus metáforas de los versos de 6 poetas seleccionadas y construyó a partir de la idea del tejido, la capas, las referencias plásticas a los diferentes niveles sobre el sentido de la vida como en la obra de Angelica Chaparro, una caja que desteje la tela, habla sobre lo que se escribe al interior de los espíritu, nos evidencia que el entramado se compone de pequeños hilos, sensibles al tacto, a la vista y al bordado. La fuerza presente del bordado en la obra de Sandro Londoño, Catalina Bolívar, Pedro Uribe, Juliana Canal, Manos que bordan Carolina Perez  o Zaira Pulido en donde se presentan las capas del frío, la cercanía o la lejanía con otros, las marcas en los vestidos de los recuerdos, las representaciones digitales en lo análogo o el collage de los objetos; los recuerdos, las telas y las lanas nos lanzan a la reflexión sobre los mecanismos del ser, el recuerdo, la lejanía o la desaparición. Isabella Canal y Ged Merino nos hacen experimentar el poder de los elementos, las ausencias de una foto o la potencialidad de los materiales textiles en un telar combinados con piezas abandonadas, recolectadas al azar en la calle y puestas a disposición de las letras. Olena Jennings, Wanda Phipps, Oksana Vasyakina, Sherese Francis,  Rosebud Ben-Onli y Prichchenda Bao las poetas, compartieron sus letras para ser materializados por la estética de cada obra.

 

Y así camino por el espacio una y otra vez, contemplo piezas, prácticas, colecciono tiempo y me voy quedando para no volver al interior mío que ya me abruma; contemplo el tiempo que han tomado, tal vez el mismo de la pandemia que se ha materializado; pero sin lugar a dudas, lo que se ha extendido por los espacios del encierro es también la potencia de la creación, sus elementos contínuos, fluctuantes, evolutivos, jamás mueren. Como la manigua, como la maleza, como los nodos convertidos en historias que persisten en sus pretensiones de cobijar lo pisado, lo caminado, lo que ha sido muerto.

El río Arzobispo muy cerca de la casa aún suena, a algunas casas se las ha tomado la espesura, se ha extendido la vida por el suelo y nuestros recorridos. Tomo la bici y persisto en mi camino.

 

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Toda la programación para el circuito NODO 51 este viernes lo pueden encontrar en:http://nodo51.com/circuito-2/

Encuentra aquí los proyectos y programaciones de cada una de los espacios artísticos y culturales reseñados:

CASA DUCUARA www.casaducuara.com/

Cra. 26 #50-94 Apertura: 5:00 PM

MALEZA PROYECTOS www.malezaproyectos.com/

Cra. 28bis #49a-70 Apertura: 5:00 PM

LA MANIGUA www.facebook.com/LaManiguaCasaCultural

Cll. 49 #26-48 Apertura: 11:00 AM

Elipsis Espacio Alternativo 

Cll. 52 #25-04 Apertura: 6:00 PM

Tálamo Colectivo www.facebook.com/talamocolectivo

 

Cll. 52a #20-03 Apertura: 5:00 PM

 

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Esta crónica se publica en el marco del proyecto "Itinerarios Temáticos: arte y cultura resistente en Teusaquillo"

ganador de la Beca Es Cultura Local – Localidad de Teusaquillo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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