De Escena

Esto no es así en realidad. ¿O sí?

AUTOR: W. Julián Aldana

FECHA DE PUBLICACIÓN: 18-02-2021

 

Esto no es así en realidad. ¿O sí?

Artistas escénicos sin sala vivos en Teusaquillo en tiempos pandémicos.

 

 

“Esto no es así en realidad. Hoy la laguna luce un poco más acabada”, me dice Mauricio, y yo que no lo conozco no me extraño de estar con él y con su grupo de teatro en este lugar. No me inquieta en absoluto LéctEr, ver en el grupo a Daniel, a Manolo, a Coco. Estamos en la laguna de Teusaca, en el Páramo de Verjón. Caminamos por la orilla de la laguna: Mauricio tiene un gorro amarillo y parece preparado para el frío de este lugar, pero Manolo tiene una de sus camisas alborozadas de fondo azul con flores rojas; hasta creo que está en pantalón corto, pero no logro estar seguro porque en ese momento alguien advierte de la posibilidad de un venado. Guardamos silencio, pero no vemos nada. ¡Y Daniel! No salgo del asombro que no me asombre que no sienta frío a pesar de solo tener una camiseta azul. Veo a Coco dicharachero interactuar con los muchachos del grupo de teatro y solo tengo certeza de su cachucha negra y una chaqueta que quiero recordar del color del vino. Yo mismo no siento frío LéctEr. 

 

Mauricio Córdoba

 

Tampoco me sorprendo al ver que la laguna deja de serlo y me quedo caminando con Mauricio por el río Arzobispo. Son imágenes difusas que se mezclan por segundos con figuras de personas vistas a través de cámaras, en recuadros, como remotamente, como si no estuvieramos juntos, como distantes, como cercanos, como si algo en el ambiente nos sugiriera quedarnos en casa, salir poco; jugar a estar en una presencia remota y virtual que nos invita a acostumbrarnos. Paso de esa sensación de confinamiento nuevamente al río y Mauricio me cuenta que La Huella es un proyecto que nace hace unos 25 años en la Universidad Nacional, que en el grupo les interesa el teatro y la danza con elementos de lo grotesco. 

 

 

Por los flancos del río, veo a los actores; ejecutan de forma excéntrica Acciones al borde del milenio, los veo con aspecto Quemado y representando fuertemente al Ombre carente de (h)umnaidad. Son figuras casi nítidas de hombres y mujeres con los torsos desnudos y cubiertos de la cintura para abajo con mantas rojas, acaso túnicas, no sé si peplos. Sus cuerpos interactuan entre sí, con el río Arzobispo, con los habitantes no-habitantes que lo habitan a pesar de ser indeseados por algunos otros habitantes de la localidad. Me sé en mi silla frente al computador hablando con Mauricio, pero estoy en las laderas del río viendo a los actores ejecutando una danza butho, un trabajo no verbal que denuncia los procesos de impunidad de nuestro país; mientras el hombre del gorro amarillo me cuenta, frente a su computador, que por la pandemia prácticamente el grupo no pudo volver a reunirse durante esos meses de confinamiento. Pero cuando pudieron volver a salir emprendieron un proceso de reconexión, hicieron algunas salidas de campo, presentaron una propuesta a las becas de Estímulos de IDARTES y realizaron algunas lecturas dramáticas por Zoom. Ah, y Mauricio no dejó nunca su trabajo de docente en la Universidad Nacional en la División de Bienestar. 

 

Obras de La Huella

 

Súbitamente descubro que estamos en Park Way, ya sabes LéctEr, el cambio de escenario es imperceptible, como si la vida en este sueño, fuera como habitar un espacio étereo escoltado por una pantalla verde. Quiero decirle a Mauricio que alguien nos cambio el fondo, pero él ha comenzado a hablarme de Teusaca, caminos de agua y cultura, el proyecto ganador de una beca Es Cultura Local, de la localidad de Teusaquillo. Quizá por eso, creo, estuvimos en la laguna con ese nombre y en el río Arzobispo. Pero no importa, porque frente a la estatua del Almirante Padilla, él me va contando animadamente de ese proyecto de temática ecológica, dirigido a los niños: en La Huella, quieren que por medio de la danza y la expresión corporal, las niñas y niños se apropien del territorio, de esos espacios como el río Arzobispo – LectEr, ¿es coincidencia que desde nuestras casas también errabundáramos por este río que atraviesa Teusaquillo? – y otros parque como el Brasil, con su bosquesito en mini, además de algunas salas y espacios culturales. 

 

 

“Nos interesa explorar las poéticas espaciales, generar consciencia desde temprana edad sobre la importancia de cuidar nuestros recursos y sobre la realidad cruel de nuestro país”. Y yo sonrío porque es algo que Mauricio ha recalcado desde que comenzamos a hablar. Por eso busca, y buscan, encontrar un lenguaje con el que puedan irrumpir en espacios cotidianos para generar un movimiento interior que lleve a la reflexión de lo que es estar en el mundo; “porque la imagen genera un mayor choque que el discurso”. De esa forma, en La Huella, con Mauricio Córdoba como guía, creen en esta poética del espacio para intentar disminuir la ceguera que la pandemia ha agudizado y hace más manipulables a las personas.

 

Mauricio Córdoba.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

https://tlhuella.blogspot.com

https://www.facebook.com/teatrolabhuella?locale=es_ES

 

Y en esto, veo que se va acercándo un hombre bajo con cachucha, tapabocoas negro y una chaqueta que quiero teñir con el color del vino. La Huella ha dejado su huella y se fueron a ensayar alguna cosa. Mientras me acerco al hombre, La Huella se difumina, dejo de verla, pero no de escucharla. Nos reconocemos con el hombre: me demoré en decirle Coco porque me cuestan los apodos. Pasé meses diciéndole César, años. Pero en este encuentro en el que ya no me veo frente al computador, ni a él, lo saludo de Coco sin darme cuenta y Badillo no se inmuta, antes veo en sus ojos, que en este momento de pandemia es lo único que nos permite reconocer las caras, cierta alegría por nuestro encuentro. 

 

Coco Badillo, Teatro Móvil

 

Yo quiero creer LéctEr que sigo en un sueño, y a la larga quizá poco te importa esto. No lo sé. Caminamos un poco por Parkway y atrás va quedando el almirante, su timón navío, su monumento y su plazoleta. Con Coco nos vamos poniendo al día: no hablábamos desde el último Festival Arte en Botica en 2018. Él sigue siendo el hombre enérgico de movimientos rápidos con los brazos que conservaba en mi memoría. El prado de ese parque lineal nos lleva facílito a Bocado Dulce, un cafecito en la 24 con 39 a. “Es aquí, en este lugar, al aire libre por aquello de la pandemia”, me dice el actor, y me parece una idea sensacional. 

 

-       Un tinto para mí, y un vaso de agua. 

-       Sí señor.

-       ¿Qué te tomas, también un café?

-       No, a mí tráigame agua con gas.

-       Bueno los señores.

 

Comenzamos por lo básico, mi vida en Corea, mis días con COVID, mis pulmones que se van recuperando; su año sabático en el Teatro La Candelaria, su labor actual de dirección con el Teatro El Garaje, sus mañanas de escritor. Y voy de a pocos entrando en materia. De esta manera me cuenta que en tiempos de confinamiento, como a la mayoría de gente del teatro, todo se le cayó. Ya tenía negociada una nueva temporada de Calor a las 5 en punto de la tarde, pero la vaina por su puesto se canceló; quizá lo haga este año en abril o mayo, si la pandemia lo permite. 

 

-       ¿Será que me pueden regalar una monedita?

-       No viejo, ahora no.

 

Obras del Grupo MóvilCreo que Coco se ha tomado bien el sabático; imagino que su descanso es hacer lo que ha estado haciendo en pandemia: levantarse temprano y comenzar a las 7:30 am a leer y escribir. Se divide por ratos como partícula cuántica, y al tiempo que lee, escribe y toma café, habla con Liliana una que otra cosa. Luego los cuatro Césares confluyen en Coco, y se queda solo con una cosa: escribe, escribe y escribe hasta el medio, o un poco más.

 

-       Monitos me compran un paquete de bolsas.

-       No, no señora, ahorita no podemos.

 

Si algo tiene don Quijote, es que su creatividad no es orate y sí muy organizada. Aunque hubo algunos proyectos en pandemia, logró vivir gracias a lo producido a lo largo de su vida. Ese es César “Coco” Badillo, el actor de teatro y de cine, dramaturgo, escritor y director de teatro, que ha podido vivir los meses de confinamiento gracias al producto de sus años de experiencia. De alguna forma envidio esa capacidad de guardar dinero para no morir cuando la fuente de ingreso colapsa. 

 

-       Señores, por favor ayúdenme, miren que…

-       Salgan por favor, ahora no molesten a los clientes…

 

De los proyectos realizados por Coco durante pandemia, habremos de conocer en algún momento dos obras que ha escrito, una de ellas sale en un par de meses; la otra demora un poco más. Pero lo que sí podemos leer ya, son dos artículos, “La bruma de la pureza estética y la ética belicosa que necesita el teatro hoy”, en Estéticas en Colombia Siglo XXI, presentado al público el 10 de febrero de 2021 y “Un bicho miserable… un actor neurasténico”, publicado en Le Monde Diplomatique. Además, con el teatro Jorge Eliécer Gaitán, hiceron una grabación de excelente calidad de Calor a las 5 en punto de la tarde, obra realizado por el Teatro Móvil y dirigida por él. La obra se puede ver en Youtube.

 

https://www.youtube.com/watch?v=85oapouWQSY&t=12s

 

 

César "Coco" Badillo. Teatro Móvil.

 

Casi todas las bebidas se consumen si los sorbos son constantes y la charla amena. Así que eso pasó, la charla fue consumida por el tiempo y por los sorbos mientras nos subíamos y bajábamos los tapabocas cada vez que llevábamos la bebida a la boca. Un poco loco si se quiere, pero pues ante estas circunstancias no nos queda otra. Antes de pagar un sonido teléfonico irrumpió la despedida: era Liliana, tenía una petición especial. Quizá Coco debe partir raudo, pensé. Pagamos, salimos y pasamos justo al lado del café, Andante Ma Non Troppo. Una cadena amarilla parecía impedir la entrada. 

 

-       Es que le voy a llevar a Liliana un pan de chocolate.

-       Ah este lugar vende cosas geniales.

-       Buenas tardes, ¿qué se les ofrece?

-       Un pan de chocolate, para llevar.

-       Ya un momento.

-       Oiga, pero venga y usted no me prende el COVID.

-       No Coco, mis síntomas comenzaron el 5 de enero y fui contagioso los primeros 10 días. En parte por eso exigen la cuarentena de 14 días. Hoy es 10 de febrero, ya han pasado muchos días.

 

Le entregaron una bolsa de papel de esas que suenan bastante. Coco pagó y caminamos con rumbo a la despedida por dos o tres cuadras; chocamos los puños, poniendo en práctica el saludo de moda.

 

-       Vea, por allí queda el teatro El hombre mono, cuando pueda pásese por ahí.

-       Ok Coco, no sabía de ese lugar.

-       Ah, también me gané el concurso de “Idartes se muda a tu casa”. Participamos unas trescientas personas y ganamos siete.

-       ¿Con qué obra?

-       Una nueva: La última es-cena (833) o la importancia de hablar mierda.

-       Ejejejej, buen nombre, espero verla algún día.

-       Por supuesto Juliancho. Pero veámonos pronto con más tiempo.

-       Claro que sí Coco, saludos a Liliana.

 

 

Crucé la calle para ir a otro lugar, pero resulto nuevamente frente al computador. Otra vez me estoy conectando a Zoom, una vez más estoy iniciando una reunión virtual; cuando doy aceptar para que se una Daniel Maldonado, lo veo con una camiseta azul, con cabello un poco largo y barba que se está dejando crecer “para un personaje que tengo que hacer”, pero al mismo tiempo lo veo con la quijada limpia de bello, cabello más corto y un poco engominado. Son las cosas de la virtualidad, o de los sueños, que no se importan con las lógicas habituales porque simplemente comenzamos a hablar como si fueramos amigos de mucho tiempo, mientras caminamos por el parque Guernika. 

 

Recorriendo este parque, sin el frío de la laguna de Teusaca, Daniel me cuenta que “La Guarida Artística” es un laboratorio de creación escénica y audiovisual con proyección hacia el cine, teatro y composición musical. De modo que su espectro es amplio y es lo que quizá hizo que la pandemia, si bien indeseada, les llevara a ejecutar varios proyectos que pudieron hacer desde el confinamiento. Por eso en las redes del teatro Jorge Eliecer Gaitán podemos ver los Viejos Robles, seis cápsulas con temáticas enfocadas en la tercera edad cuyo público principal son ancianos de algunos asilos. O hacer el videoclip de Hijo de la ciudades, sobre un tema de música colombiana compuesto por Daniel, que habla justamente de la vida en confinamiento e invita a retomar la práctica de la cosecha para sobrevivir en estos nuevos tiempos de Corona Virus; el video se compone de pequeños videos enviados por diferentes personas.

 

Daniel Maldonado.

 

Del parque Guernika pasamos al parque de La Esmeralda. Recorremos los juegos infantiles y ahí sé que Daniel tiene una hija. Me cuenta de otro proyecto realizado en estos meses aciagos: el primer montaje digital en verso sobre La vida es sueño, para la ASAB, donde Daniel hizo la dirección y la composición de música renacentista. “No tuve 24, no tuve 31, no tuve vacaciones. Hasta hace poco me tomé unas semanas”, porque también desarrollaron un proyecto para la Secretaria de Educación Distrital, con 10 podcast, 3 cápsulas animadas y 3 videos: el público objetivo fueron los jóvenes colegiales, por eso el tema es la educación sexual, enfoque de género, enfoque diferencial y la prevensión del embarazo temprano y la violencia sexual. 

 

 

La Guarida Artística.Pero aunque los de la Guarida Artística estuvieron ocupados, no faltaron la dificultades porque los proyectos institucionales muchas veces pagan meses después y esto causó retrazos con los arriendos y cosas así. Esta confesión la hace Daniel mientras estamos al borde del parque, al lado derecho el verde del césped y de los árboles nos observar, al lado izquierdo el pavimento de una calle se deja humedecer por la baba de unos caracoles temerarios que se lanzan a cruzarla. De repente ¡cruach! ¡cruach! ¡cruach!, un auto furtivo pasa y deja en una sola masa infame el cuerpo y el caparazón de varios moluscos. Con un gesto de pena Daniel se pregunta “¿Y si los caracoles tuvieran alas?”, como si yo no estuviera allí, como si en realidad cada uno estuviera en su casa frente al computador en una reunión amena de miércoles en la tarde que por cosas de una ficción forzada nos devuelve al Parkway.

 

Es aquí, en una silla cerca del CAI, donde Daniel con su barba de actor y una chaqueta de cuero o que lo simula, en el sueño eso no es tan importante, me cuenta por fin de la beca que ganaron para el proyecto Es Cultura Local: Con Pombo y Platillo Leyendo en Teusaquillo. Uno de los objetivos, me dice mientras vemos a tres perros jugar en el césped, es reivindicar la palabra en la primera infancia a través de la lectura. Otro, es que el teatro vuelva a la calle, a los parques, por eso creo que en mi sueño hemos pasado por tantos parques Gernika, Parkway, La Esmeralda, pero sé que Daniel me habla también del Brasil, del Armenia y seguro otros. Además, el proyecto contempla realizar varias comparsas por las calles de la localidad, con música y músicos, para invitar a la gente a que los vean desde el balcón, desde la ventana, desde la puerta y si algún osado que cumpla las medidas de bioseguridad se quiere unir al grupo, será bienvenido. Finalmente, elaborarán algunas cápsulas audiovisuales creando cartografías de librerías y casas culturales que vendan libros. Esto será en abril, el mes de la infancia, y el objetivo es que las familias cuidadoras vayan allí o pidan a domicilio libros para sus hijos y ganarle nuevamente espacio a la lectura del libro físico.

 

Daniel Maldonado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y finalmente caminando por los arcos del parque Brasil, Daniel me deja ver un poco más del ser humano que es. Él cree ciegamente en la fantasía y está seguro de que a partir de la música y la palabra, el espectador puede experimentar la belleza; es la magia de hacer vibrar al público, producir las condiciones óptimas para movilizar la energía y que la gente experimente la fantasía: hacer sublime las cosas. La Guarida Artística ha hecho esto por varios años enfoncado principalmente en un público infantil, pero con el paso de los proyectos “vamos a hacer esto también con obras para adultos”. 

 

https://laguaridartistica.wixsite.com/laguaridartistica

https://www.facebook.com/laguarida.artistica?locale=es_ES

Hijo de las ciudades https://www.youtube.com/watch?v=OmijLWRbmso&feature=emb_logo

 

Daniel desaparece. Yo me quedo viendo a los tres perros jugar en el Parkway; me pregunto si estoy en un bucle en el que todo se repite sin cesar. Pero cesa porque la llamada de Zoom es ahora respondida por un sujeto de cabello gris con una camisa florida. El hombre está frente a una ventana y casi te aseguro, LéctEr, que desde allí me observa en la silla del Parkway observar el bucle de los perros que no están en bucle porque finalmente su humana los llama y corren tras ella. Pero esto es una ficción de sueño y como en los sueños, hay muchas cosas que no se ven, entonces solo sé que se aleja con un afro enorme junto a otro fulano flaco de afro también.

 

Manolo Orjuela.

 

Saludo al sujeto de la ventana, el del cabello gris. No lo miro desde mi silla de parque sino en el recuadro de la pantalla por Zoom; Argenis Leal cuando me dio su contacto me dijo que se llamaba Manolo, pero en la parte baja del recuadro dice Manuel Orjuela. En mi agenda tacho Manolo y escribo Manuel. Avergonzado un poco por cambiarle el nombre, le comento el asunto y afirma llamarse Manuel, aunque “todo el mundo me dice Manolo”; tacho el Manuel, vuelvo a escribir Manolo, queda: Manolo Orjuela.

 

Durante los meses de confinamiento logró llevar la vida con las clases que da en la Javeriana, afirma que durante todo el tiempo la U ha cuidado bien a los profes. Y aunque considera que lo que se está haciendo virtualmente en el mundo del teatro no es teatro, hizo algunos clips pequeños de humor. Además, el Teatro Colón lo invitó a dirigir Carta de una desconocida, para ser transmitida vía web. 

 

Manolo Orjuela.

Nos decidimos por un café, virtual o no, vamos a Mistral una panadería francesa “que está aquí a la vuelta y está muuy bien”. Dos cafés sin dulce con un Muffin de banano y un Kouign Amann. De modo que entre el disfrute del amargo del café y el dulce de los amasijos Manolo me cuenta que hizo teatro en su casa. Tiene una sala amplia en la que hizo funciones de Ratones, una adaptación de la obra de Steinbeck (Of Mice and Men), y otras obras de pequeño formato. Por tan solo $60 mil, tenía uno obra de teatro, dos whiskies, y se armaba el parche con él y los actores. Entonces, claro, es otra experiencia teatral. Sin embargo, Manuel no vive solo de dirigir obras o hacerlas en su casa; hace casting para películas, series y comerciales, y prepara actores. Incuso hasta da clases particulares. Estas actividades le permitieron pasar el año sin morir en el intento.

 

-       ¿Un whisky?

-       ¡Un whisky!

 

Así que la mesa con vista de patio arborizado de Mistral se convierte en una un poco más chica frente a una pared llena de fotografías de cantantes, guitarristas, saxofonistas y más músicos. Supongo que llevamos aquí en Trementina algun tiempo porque el whisky va por la mitad y la conversación no comienza de cero, si no que continua con la fluidez de una charla empezada hace horas. Es aquí donde Manolo me cuenta que vienen dos funciones más de Ratones, el 12 y 13 de marzo en el Teatro Colón; que el 24 y 25 de junio presentarán Si Hamlet fuera ellx, obra ganadora de Iberescena; que luego viajará a Valladolid a preparar una versión de Medea; que también sacará tiempo para hacer una maestría en creación escénica.

 

Lo bueno de los whiskies, fuera de la bebida en sí, es que le da un tono genial a la conversación, por eso entre una cosa y otra Manolo me cuenta que desde lo estético para él, desde hace mucho ha sido importante la familia y la muerte; estos son sus temas recurrentes. Le interesa contemporanizar estos asuntos ya que desde ellos puede tratar aspectos políticos y sociales, pero sin que parezca ser el tema principal de sus obras, ya que no le gusta lo panfletario: prefiere crear acciones con las que el público evoque momentos clave y haga sus propias inferencias.

 

Manolo Orjuela.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los dos vasos de Single Malt han sido consumidos en su totalidad. Es el tiempo de abandonar Trementina y la conversación por Zoom. Manolo debe salir a hacer unas compras antes de que cierren: algunas cosas organicas en Ecosavia y el resto en el supermercado Barichara, “que tiene buenos precios”. Nos despedimos y yo aseguro que en marzo iré a ver Ratones. Me dice que lo busque después de la función para charlar otro rato. Decimos el chao final, y mi imagen queda sola en la pantalla, doy click en finalizar la reunión, ya no queda nada en la ventana de Zoom.

 

Carta de una desconocida shorturl.at/gnpuB

 

 

Teusaquillo, nuestro “cercado prestado”, es una localidad que alberga muchísimos artistas. En esta crónica he hecho un recorrido virtual y onírico desde la laguna de Teusaca, hasta varios lugares recomendados por estas cuatro personas, que tienen la particularidad de liderar proyectos teatrales sin tener un espacio físico de base. De modo que ellos perambulan por la localidad, y otras, presentando su trabajo, sobreviviendo, viviendo, permitiéndonos leer la realidad desde sus puntos de vista. No les pregunté por el futuro del teatro o del arte, porque todos ellos me hablaron del futuro propio y de sus grupos y en ningún caso ven la muerte de esto que nos convoca a las salas. Allí estaremos porque personas como César “Coco” Badillo, Manolo Orjuela, Mauricio Córdoba y Daniel Maldonado han asumido la responsabilidad disfrutada de mantener con vida el teatro. Por ellos y otros más de los que hablaré en próximas crónicas, levanto una copa nada virtual y brindo contento.

 

No sabemos todavía cuando la nueva normalidad nos permita ir a las salas con menos miedo. Algunos teatros adecuaron sus salas y se han arriesgado a abrir con éxito; es loable, pero todavía queda mucho por hacer. Y anque se hayan “refundido” por ahí un poco más de 200 vacunas, en esta Polombia que por fortuna es “marcesible”, las vacunas irán llegando y el arte seguirá dándonos la oportunidad de tener experiencias estéticas que nos den herramientas para seguir disfrutando y comprendiendo el mundo. El arte, los artistas y el público somos los encargados de seguir dándole vida a Colombia y seguir haciéndola verdaderamente inmarcesible.

 

 

Logo Es Cultura Local

 

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Esta crónica se publica en el marco del proyecto "Itinerarios Temáticos: arte y cultura resistente en Teusaquillo"

ganador de la Beca Es Cultura Local – Localidad de Teusaquillo.

 

 

 

 

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