De Música

Viajes sonoros: 2da entrega.

AUTOR: Carolina Silva Lurduy

FECHA DE PUBLICACIÓN: 31-03-2021

 

Sigamos con el viaje. El viaje es apasionante, adictivo, nos seduce, nos embelesa, nos diluye, nos aclara, nos obnibula. A veces, si nos va bien, nos hace olvidarnos de nosotros mismos, vernos en el otro, reconocernos en la carne ajena, actuar lo que nunca fuimos, interpretar en el personaje ajeno, en lo que vemos y lo que vamos guardando: otro ser modelado, transformado con el tiempo.

Del viaje nunca volvemos siendo los mismos.

Por eso es que buscamos, aún estando encerrados, todas las salidas posibles, las escapatorias a los mundos extraños y nuevos. Libros, películas, música, obras, creación, imaginación, fantasía, actuación, melodías, carnaval, puesta en escena, circo, teatro, danza, escritura... todo un mundo, nuevos mundos para escapar.

Emprendemos otro viaje sonoro, desde la Costa pacífica colombiana hasta el estuario más famoso de la costa uruguaya. Disfrútenlo.

 

PHONOCLÓRICA

 

Para este grupo los tiempos de pandemia fueron de vendimia, o mejor de cosecha en todos sus sentidos. El grupo formado hace 10 años por Leonel Merchán junto con el guitarrista  Sebastián Villanueva ha transitado por diferentes momentos de replanteamiento, influencias, construcción y creación dentro de la búsqueda siempre constante de su estilo, su voz y su sabor.  Sebastián emprendió otros rumbos y desde entonces Leonel lleva el timón del barco buscando, experimentando, perdiéndose, congregando nuevas propuestas, apaciguando mares que a veces vienen con tormentas. Prendamos el viaje, escuchemos RÍO ARRIBA

 

 

En las aguas del mar pacífico que son turbias y caóticas encontró un bálsamo con el sonido de la marimba de chonta, con las influencias de Hugo Calendario y el grupo Bahía, al son del currulao, el porro, la timba, el reggae y la música de danza; pero también mezclando arena y cemento, montaña con avenidas y edificios. Leonel Merchán ha trasegado un camino largo investigando e incursionando, a través de la percusión y el canto, recogiendo las armonías de las músicas tradicionales colombianas, al igual que la de la música urbana. También con otras influencias de músicas del mundo, como las de Stromae, Rita Indiana y Visitante ha encaminado su práctica por la búsqueda y su sin fin con mixtura y variedad de sabores.

 

El confinamiento permitió que el grupo se recogiera y se pensara, andara nuevos caminos, consolidara los lazos con algunos miembros y soltara amarras de otros. Dentro de este tiempo se propusieron crear y afianzar su estilo musical donde los ritmos pacíficos en conjunción con los urbanos tienen el protagonismo. También fue el momento para recogerse en el encierro y la creación individual, pero al mismo tiempo congregarse desde la virtualidad; agarrar las herramientas tecnológicas que tenía cada uno en sus pequeñas casas-estudio y empezar a generar propuestas para convocatorias y festivales musicales que produjeron una gran vendimia, cosecha 2020 para su disfrute en el 2021. De esa cosecha lograron extraer los premios a las aplicaciones de esas becas: Filarmónica al barrio, Ibermúsicas, Circulación en tiempos de COVID y Es Cultura Local Teusaquillo, así como las presentaciones actuales en la Tarima Jaguara del Parque Jaime Duque.

 

 


En tiempo de COVID y confinamiento llegó como a muchos el tiempo de la introspección, la reflexión y el replanteamiento de compromisos y prácticas, se removieron fibras, se plantearon interrogantes, como a todos algo se renovó. Y no era para menos, gracias a esa renovación y a las ganas de seguir creando y produciendo el grupo Phonoclorica ha  logrado encontrar una mejor definición de sus sonidos, un encuentro con su voz y su estilo, ritmos más electrónicos, más tropicales y rumberos; con más beats, junto con la mezcla y el reconocimiento de la música de las costas pacíficas y la influencias del trasegar urbano.

En el confinamiento también relanzaron creaciones, se pensaron nuevamente en un contexto social, político y cultural complejo, en medio de tanta guerra, tanto que decir, tanto brecha que nos diluye, nos erige y no conmueve.

Nos toca, para seguir hablando en términos musicales; vamos andando y escuchando y vamos creando, sobrecogiendonos, estremeciéndonos.

Escuchen JOSÉ ROBERTO

 

Para la Beca Es Cultura Local plantearon un proyecto de creación, producción y circulación de su último disco integrando las ideas audiovisuales, de las artes escénicas, el diseño, la danza y otros ritmos como las mezcla y el espectáculo del Dj. En esta producción se creará una serie especial que contará la historia del mestizaje, del vacío, de la falta de sentido y de cómo la música, el mestizaje, la creación va llenando la experiencia y la existencia. Cada una de las canciones nuevas del disco se presentará con elementos de danza, arte plástico y audiovisual, elementos de las artes escénicas y de la misma música. Se lanzará en la última semana de Mayo o las primeras de junio.

 

 

En el ahora, podemos encontrar mucho de la producción de Phonoclórica en su red más activa Facebook, donde también han creado una red de circulación no sólo del backstage del mundo de la producción musical, sino lo que se aconseja para que las bandas independientes se mantengan a flote, durante tiempos difíciles, como el que atravesamos, pero con mezclas de disciplina, persistencia y colaboración. Así, es a través de talleres, diálogos con otros productores, intérpretes y grupos o personas detrás de las creación musical como se han propuesto crear las redes colaborativas y de visibilización del campo musical.

En sus streaming podrán encontrar conversaciones con el grupo sobre experiencias, consejos, procesos y elementos de la música que los apasiona y congrega; aspectos técnicos de la ejecución de los instrumentos, tips de interpretación y entrenamiento, camaradería y sonrisas, como la que Leonel brindó durante la entrevista para esta crónica.

Mientras pasamos a la murga vamos por un PORRO LUNÁTICO

 

¡Buen viento y buena mar para Phonoclórica!

 

La Cuadrilla Murguera bogotana

 

Hay una amabilidad especial en cada uno de los músicos, compositores, intérpretes o creadores que he entrevistado para las crónicas, una especie de sencillez, apertura, desenvoltura y cero impostura sobre sus proyectos y recorridos. Lina Gabriela Ramírez, música fundadora de la Cuadrilla Murguera, es una de ellas, hay hospitalidad, amistad y apertura en sus palabras, frescura, alegría y ante todo jovialidad. Los lugares cálidos, cercanos entre amigos me acogen en este viaje, me acercan a otros sonidos, a sincronías que pocas veces se encuentran en otras latitudes sin faros, si navego en lo comercial y lo conocido.

 


 

Fuerza, alegría, jolgorio, carnaval, feria, festival, barrio; así es el ágape que arman cerca de 20 jóvenes cuando se reúnen a cantar y tocar en la Cuadrilla murguera. Desde el 2014 cuando tocaban como grupo de Nueva Cultura empezaron a explorar esta tradición de la murga uruguaya y al ir experimentando e investigando siguieron en este  género carnavalero típico del carnaval de Montevideo. 

Eso me recuerda este viaje de sonidos que decidimos emprender, (https://www.youtube.com/watch?v=UyI3mxQjDco)

transpórtense un momento al Río de la Plata en la costa uruguaya, imaginen un malecón, unas calles llenas de bicicletas, murales y grafitis, casas antiguas mezcladas con arquitectura moderna; mate y buena vida, un rayo de luz intenso al caer la tarde, el agua verde- café del estuario en la unión del río Paraná y el Uruguay, un faro en la punta de su playa, un puerto maraviloso; el viento frío del Sur y la cercanía cordial de los charrúas.

 

Los ritmos de estas tierras, de la desconocida Murga uruguaya son variados: redoblantes, platillos, trompetas, guitarras, voces, sobre todo voces de diferentes colores, texturas y tonalidades, de diversos matices que se mezclan construyendo un gran tejido carnavalero.

 

 

Con el paso del tiempo la Cuadrilla Murguera ha consolidado su proyecto como laboratorio de música independiente, de gestión y pedagogía. Con la energía transformadora de músicos joviales crean una propuesta de música con sentido social, sensibilización ante los contextos políticos de lucha y equidad, crítica hacia los fenómenos de la sociedad y de la cultura, causas como la de la mujer en la música, las desigualdades modernas, la falta de seguridad y garantías, el trabajo con el agobio de la pobreza en su violencia y exclusión.

 

 

Lejos de esa tierra uruguaya, los integrantes de La cuadrilla murguera indagaron por mayores referentes nacionales cercanos a la música de carnaval que les permitieran acercarse mucho más a sus raíces. Encontraron entonces, el género carnavalero, las cuadrillas del Carnaval de Río Sucio, patrimonio inmaterial de Colombia. Una fiesta llena de literatura, tradición, oralidad, música y herencia carnavelera en la que son los grupos famiiares, amigos y paisanos de la región se reúnen para cantar y tocar en diferentes casas durante esta festividad.

 

Aquí emprendemos otra travesía por el carnaval más colorido, simpático, pícaro y divertido de las tierras montañosas del Occidente colombiano. El diablo, esfinge principal de estas fiestas, juega aquí como dios y regente central, y como buen Baco, pues hace lo suyo.

 

Si viaja con la Cuadrilla a este jolgorio, se encontrará con seis días de desinhibición total, de leyendas, amigos, cantos y grupos musicales en los que se cuenta la historia del pueblo, de la región, un análisis y evaluación social de todo, la política, las costumbres, la expresión, el pueblo, la comunidad, la búsqueda de ser feliz.

 

Dos años se tardan las cuadrillas en ensayar, crear la puesta en escena, componer las canciones, vestirse para cada “comparsa” crear su maquillaje y sus personajes, exponer con sátira, crítica, humor e ironía y vivir el domingo de carnaval en cada una de las casas de las cuadrillas, cantar su fiesta, reírse de lo religioso, de lo establecido, cantar a la no-costumbre, a lo legendario, a lo diverso, a la denuncia.

El domingo, -en este viaje- quemamos el diablo como homenaje a su espíritu que no muere. Y no se confundan, el diablo aquí no es malo, no es bueno, no es una figura religiosa, es la representación de la danza, la expresión oral, la fiesta, la alegría, el arte, la tradición, todo un tejido social expuesto en las comparsas y la puesta en escena.

 

 

La Cuadrilla murguera ha querido heredar esa tradición carnavalera; primero como un interés por la murga uruguaya y ya luego, con un poco más de investigación en las músicas colombianas, enfocándose en la herencia de la tradición oral, las trovas y con ellas la sátira, la observación y el ojo crítico, sensible, humorístico y alegre por lo demás junto con el acompañamiento musical. En esta búsqueda el grupo de jóvenes ha conformado grupos o comisiones de creación, gestión, distribución, producción, puesta en escena, todos se reúnen en torno a los proyectos para hacer canciones, para levantarse con su voz frente a temas que los inquietan, que los incomodan política y socialmente, buscan generar empatía y conciencia frente a exclusiones, brechas e injusticias diarias, que se repiten, que son inmensas y por momentos inabarcables. EL BARRIO

 

Durante el confinamiento no era posible reunirse a crear en grupo como venía haciéndolo La cuadrilla , pero ante la coyuntura buscaron espacios de gestión y creación. Fue un tiempo de grandes aprendizajes, afirma Lina, aprendimos a grabarnos con los elementos que teníamos en la casa, a crear, componer, producir, ensamblar, editar, gestionar; todo desde la lejanía, el distanciamiento y el rumor de que algún día volveremos. Volvimos. Volvieron. Crearon por ejemplo EL SALPICOVID

Fue un tiempo de introspección desde lo colectivo, el apoyo mutuo y el no detenerse. En el viaje hay movimiento, amor, y esto no paró. 

 

 

La Cuadrilla Murguera sigue, tienen, como Phonoclórica, mil y un proyectos; han ganado convocatorias, han tejido redes de apoyo y distribución de los talentos. En medio de todas estas sinergias andan preparando su vuelta al carnaval el próximo año, a visitar y danzar con el diablo, pero mientras tanto producen podcast, componen nuevas canciones, lanzarán un nuevo disco y seguirán juntes, empeñados en la energía carnavalera, en que aunque distantes, el teatro, la danza, el canto, la música nos mantiene vivos, gozando, enfrentando lo que nos hace felices. Un viaje, más viajes, y lo humano.

 

¡Buen viento por entre los ríos, las costas y las montañas murgueras!

Para conocer todos los proyectos que anda carnavaliando La Cuadrilla Murguera Bogotana (click aquí)

 

 

*Todas las fotos fueron tomadas del IG de los grupos artísticos sin fines comerciales.

 

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  Esta crónica se publica en el marco del proyecto 

"Itinerarios Temáticos: arte y cultura resistente en Teusaquillo"

 Ganador de la Beca Es Cultura Local – Localidad de Teusaquillo

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