De Música

Cantar es tocar con la voz. Percutir es jugar con las manos.

AUTOR: Carolina Silva Lurduy

FECHA DE PUBLICACIÓN: 07-04-2021

 

Cantar es tocar con la voz. Percutir es jugar con las manos.

 

De la serie músicas y cantautoras colombianas- Teusaquillo: EFILÁ.

 

Salen de caminata un día, desprevenidas, con la esperanza tal vez de alejarse del profundo ruido de la ciudad. Avanzan unos cuantos tramos por la avenida 28, esa larga arteria que une la carrera 30 a la altura de la  Universidad Nacional con el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación de Bogotá, hacia el oriente; pueden cruzar la calle 24, esa otra vena esencial, verde y oxigenante que es un realidad un pasaje, un parque lateral horizontal largo, el parque-camino, El Park Way. 

Atraviesan con ideas, anhelos, meditaciones, utopías, La Soledad o Teusaquillo. Un fresco sol se despierta, ilumina con verdor las montañas. Estamos en el centro de Bogotá, alcanzamos a observar desde allí los cerros, una nube cargada nos amenaza. Y sucede. 

De repente, en medio de esa utopía caen gotas, corremos o decidimos aceptarlo, empieza a sonar su batir en las hojas, la tierra, las aceras, los techos arenosos.  

Y como es Bogotá, nuevamente se levanta el Sol y con él un aroma, un extraño aceite que brota de la tierra y de las plantas que andaban secas. Petricor , el olor de la lluvia al caer en el suelo seco, la tierra mojada o el olor a pasto con lluvia, le llaman algunos. 

 

Estefanía Lambuley y Catalina Ávila lo sienten y seguramente se encuentran o se cruzan en el paseo, uno de tantos que han tomado por las calles de Teusaquillo. Estefanía desde que creció y se formó como música en la Fundación Nueva cultura y Catalina desde muy pequeña, casi adolescente desde que estudiaba en el colegio Santa Clara sobre esa avenida 28 que ahora camina con desprevención y serenidad. 

 

Las dos recuerdan la localidad como un lugar que influencia su vida cultural, sus creaciones, sus experiencias con amigos y amigas, donde encuentran espacios para inspirarse en el verde de sus pasajes, para crear en medio de tanto verde y tanta arquitectura, despejarse, acallar La Loca de la Casa (link) como le diría Catalina. 

"El distintivo aroma que acompaña a la primera lluvia, tras un período de sequía” es uno de los efluvios favoritos de Estefanía. Cuenta ella misma que le encantaba cuando era niña, se acurrucaba contra el paso mojado y la tierra, la olía y la saboreaba, se detenía ahí, como hace ahora con sus canciones. Ahora, en largas caminatas cuando quiere ir sola  a andar y despejarse o va buscando inspiración en los barrios de la localidad, San Luis, Teusaquillo, Acevedo Tejada, La Soledad, Santa Teresita o La Magdalena se detiene, respira, retiene el olor, el aceite, el sonido percutido de la lluvia en cada hoja, en el tronco de cada árbol, inclusive dentro de los escarabajos, que revuelcan la tierra, el excremento y la basura para hacerlo abono fértil para la tierra, como buena música, como las artistas.

Los LATIDOS que escucha dentro de la tierra al rozar con su voz y con su tacto el suelo son los que seguramente inspiraron esta canción, que ahora resuena, mientras imaginamos el olor caleidoscópico del petricor.

 

 

Foto superior :Catalina Ávila 

Foto Inferior: Estefanía Lamuley y su grupo

 

 

Estefanía Lambuley, olor a petricor.

 

Cantar es tocar con la voz. Percutir es jugar con las manos. Hacer que el sonido retumbe, llegue lejos, hasta los tímpanos de los demás, que entre profundo, infinito, como entre el pecho y la espalda, el cerebro y la emoción, la inteligencia y la sensación. Estefanía Lambuley conoce de estas acciones y sabe que llega e impacta en la experiencia y la vida de las mujeres, de las personas que la rodean en su mundo con ese sonido, con ese tejido que es su propio sonido. 

 

Estefanía se desenvuelve en varias agrupaciones. Cómo no hacerlo, si es música con  todas esas seis letras: percusionista, cantante y/o cantautora, percusionista, compositora, arreglista, productora… Lo sabe, por eso golpea fuerte su alegre, su conga, sus tambores, percute jugando con sus manos,  ajusta su voz. 

Es hija de toda una tradición de artistas, su madre pintora y música y su padre compositor, cantante e investigador fueron miembros de una de las agrupaciones más importantes de música tradicional en Colombia, Nueva Cultura  que se ha encargado de mantener, investigar y enseñar la música de las regiones y transmitirle a los y las jóvenes la riqueza y diversidad de nuestros ritmos, de la  expresión propia de cada cultura y de los rincones más recónditos donde llega la música

 

Fotografía: Math Valbuena

 

Esta creación constante y esta herencia han forjado a Estefanía como una música independiente que no se detiene, hace parte de Sumercé Patrón, Corredor 4teto, Nueva Cultura, La Q’Manda, La Real Charanga…  Aunque su principal proyecto es EFILÁ,  su banda, donde ella dirige, compone y canta en compañía de Andrés Corredor en la guitarra  y Francisco Álvarez en el bajo, con el que viene consolidándose como cantautora, percusionista y compositora del mundo de la música independiente. 

 

De toda esa tradición heredada por su madre y su padre, por los miembros amigos y amigas de Nueva Cultura, su formación en la Academia Superior de Artes de Bogota-ASAB y su experiencia investigando y experimentando (No se pierdan estas bellazas que hace acá https://www.efilambuley.com/experimental); rozó, sembró, cosechó, segó y está recolectando los productos del tiempo que se ven reflejados en su primer álbum CALEIDOSCOPIO EN PETRICOR del cual escogí esta bellísima canción Canto para María…

 

En 10 del mes  febrero

mira que nació María, 

En 10 del mes  febrero

mira que nació una niña

de nombre María

que es luz de mi vida

 

mira de nombre María

era como luz del día

oye bien

María y el día

con cantares de alegría

María y el día

 

Fotos grupo : Nicolás Meléndez- Collage: Días Temáticos

 

 

Con  EFILÁ se puede palpar el pasto, sentir la frescura del rocío y el viento, probar la menta, descansar en la sombra de los árboles, sentir su espacio, contemplar “la timidez de los árboles”.  Con la textura del saxofón al fondo, dos voces y los timbres altos que alcanza Estefanía, la melodía combina los ritmos propios colombianos, al fondo un alegre, un bajo que va sosteniéndonos en la armónica y melancólica melodía…

 

Mira del color del cielo

Así como dos luceros

Oye bien cielo y lucero

y con miles de ellos riendo

 

EFILÁ hace eso contínuamente, nos lleva ligeramente, como cargándonos y meciéndonos, saltando a veces, con tonos y tambores, con el timbre particular de su voz y su sonoridad. 




   Foto efila@sintonizadas

En los tiempos de pandemia Estefanía se centró mucho en su cuidado, tomó distancia y se encerró a esperar, pensando que sería algo pasajero se centró en seguir componiendo y armando proyectos para su grupo, seguir investigando y experimentando con los tonos y timbres de su particular voz. Compone a partir de las ideas, de lo que va surgiendo sin detenerlo, armando todo desde ceros sin limitarse o preocuparse con el resultado final…

 

 “sale una idea y trato de no decir va ser una cumbia, o va ser esto, sino que salga, yo la grabo y luego ya después mucho más tranquila voy mirando a qué me suena y empiezo a armarla… entonces voy mirando a qué me suena, por ejemplo, me suena por el lado del bunde, entonces voy investigando ese ritmo y si le quiero meter otroS efectos entonces voy investigando y  experimentando con otros elementos…los procesadores de voz, lo electrónico..”

 

Ella sigue, habla sin pausa, descomplicada, genuina y tranquila continúa…. arma, repite, improvisa y se graba en los espejos del looper. Experimenta mucho primero con la melodía, con la idea conceptual, luego ya encuentra su ritmo…sigue tarareando con su voz, va armando las letras, en sus caminatas y conversaciones, de su experiencia o lo que viven las otras mujeres se inspira. Las canciones tienen aires de cumbia, bullerengue, currulao, sin propiamente serlo porque combino los estilos y no es propiamente tradicional, pero tiene ese juego percutor, agregaría yo. 

 

Cuenta todo esto en la larga conversación que tenemos de su proceso creativo,  la idea siempre viene de la palabra ( esto me parece bello, a mi que escribo), la palabra con su concepto,  la palabra con la melodía, todo viene en paquete completo (esto me inspira mucho más aún) 

Todo es una maqueta conceptual que se va armando en el cerebro y desde allí se desprende en los acordes que se atreve a lanzar y a proponer a sus músicos, para que ellos la acompañen y desde allí también propongan, interpreten, se desplieguen. 

 

Sus letras, como decía, vienen desde la experiencia; aunque siempre buscando, como buena poeta,  las metáforas que no lo hagan todo tan evidente, pero sí que representen e ilustren, que nos hagan sentir identificadas, conmovidas, más cercanas.

 

EFILÁ le encanta generar sensaciones y emociones en las otras, que sus letras y canciones generen sentimientos y ayuden a otras personas a salir de sus miedos, sus depresiones, sus incertidumbres. En Bogotá una mujer se acercó después de un concierto a contarle que su médica bioenergética le había recomendado CONSEJO PARA TODOS LOS DÍAS para superar su proceso de divorcio.

 

 

 

Estos tiempos han sido de mucha creación, observación y experimentación. Tal como le

gusta a ella. No sintió una angustia extrema ni tan potente porque sintió compañía desde la distancia,  de su grupo, su gente y su familia; abrazó lo virtual y lo disfrutó. Tocó en varios festivales y sintió que su trabajo prendió vuelo y se desplegó desde plataformas y festivales virtuales, tocó en el festival Colombia al viento,Cantautoras por la Paz   en el de la Universidad del Bosque y participó en ruedas de negocio en Chile con el apoyo de IDARTES. 

Sintió también nuevas cercanías con el público, lo virtual permite que se cree otro tipo de contactos, que se rompa una barrera, que haya mayor interacción con la cotidianidad de la artista. Me imagino que Estefanía se refiere a entrar a sus casas, a sus interpretaciones, a sus en vivo, a sus desconectados. En esto estamos totalmente de acuerdo, particularmente me sentí mucho más conectada en desconectados con ellos, más intimidad y cercanía en cuanto a esos detalles, ese “ruido”, esa viruta con la que tocan. Creo que eso nos hizo más horizontales, menos estrellas, más inspiradores, vecinos, comadres. 

                                Foto efila@sintonizadas

 

Actualmente EFILÁ tiene en su proyecto más cercano seguir cuidándose y protegiendose del virus, sin desconocer esos formatos híbridos que le han permitido salir y volver a tocar ante los públicos. Aunque afirma que hay una falsa seguridad que nos ha permitido a todos salir y estar más cerca pero ante el peligro que aún acecha. En el campo musical sigue aplicando a convocatorias y actividades para el perfil de su grupo y para la movilidad - aún desde la virtualidad-.



El año pasado lanzaron esta bella canción que podemos escuchar mientras vamos charlando...

LABIOS ROTOS

 

Despierta del sueño

de rosas de papel

y escampa del miedo

que cae sobre tu ser

 

Y busca esa luz, esa puerta

al sol

y encierra las mentiras que tu alma creyó

 

 “Una canción compuesta a modo de conversación con una víctima de violencia intrafamiliar”

Se había grabado a principios del año pasado cuando llegó la pandemia. Entonces, por la situación estaba un poco quieta, pero este año quieren relanzarla, junto con otro nuevo sencillo que irá componiendo un nuevo disco y nuevos proyectos. Tiempo es lo que queda para esta joven cantautora a quien se le ilumina la cara cada vez que habla de su arte. 

 

Incierto es lo que vendrá

pero cortar cadenas 

te permite volar

hacia tu luz y brillar

tener tu propio sueño 

y amar la realidad




A Estefanía Lambuley  le gusta inspirar. Sigue caminando y contemplando por los parques de Teusaquillo, se transporta a las época en las que podíamos salir, jugar a ser la niña que fue en la Libélula Dorada, ir al café de Casa Tomada, tomar un libro, acordarse de su madre y pasear por los espejos de agua en la Virgilio Barco, donde también se ha presentado.

Teusaquillo ha sido parte de ese aceite que sale de la tierra, ese petricor multicolor con forma de caleidoscopio. Aquí una de sus mejores canciones, una con olor a petricor… mira, viene, va llegando… https://www.youtube.com/watch?v=Qahq5-6qZTQ

 

Escuchenla, que ella misma recomendó. 

 

El otro miércoles no se pierdan el recorrido de las calles de Teusaquillo, el colegio Santa Clara y los espacios desde el Park Way hasta Galerías con Catalina Ávila.

 

 

 

 

*****

 

  Esta crónica se publica en el marco del proyecto 

"Itinerarios Temáticos: arte y cultura resistente en Teusaquillo"

 

 Ganador de la Beca Es Cultura Local – Localidad de Teusaquillo



 

 

¡Compartir Esta Página!

Contacte con Nosotros

Bogotá - Colombia

Contacto@diastematicos.com