De cine y animación

16 a 13

AUTOR: W. Julián Aldana

FECHA DE PUBLICACIÓN: 12-04-2021

Collage

 

16 a 13

 

Yo no soy una emprendedora, soy una empresaria

 

 

Carolina, dices que no haces cine por decisión, y aunque entiendo lo que dices, hago mi interpretación: haces lo que quieres y por eso, aunque estudiaste otra cosa, resultaste en el mundo del cine. Se trata de las buenas decisiones; lo sabes también como yo. Puedo imaginarte sentada en la sala de cine, te pongo una cara hecha con los rezagos de lo que queda en mi imaginación de tu imagen. Pero ahí estás sintiendo el alma llena de eso que se siente cuando mujeres como tú han producido una película y ves tu nombre que, como con burbujitas, aparece desde la parta baja de la pantalla subiendo hasta que se pierde en la parte superior y no desaparece: se extiende por toda la película, por la sala.

 

Composición

¿No es tu ego? Ok., claro que te creo. Es el resultado de meses de trabajo; ver que eso que salió de tu cabeza un día en una charla cualquiera llegó a crecer tanto que se hizo carne, se hizo cinta, se hizo película. Y te sientes magnífica por haber logrado producir eso tan bonito (o no) y que a la gente le haya gustado (o no) y a la crítica, con todo lo complicada que es, también (o no). Y Comprendes que lo que piensa la gente al final sí te importa, porque el arte, te recuerdo, si bien expresa los pensamientos, sensaciones y realidades que implica, también está hecho para el espectador y si no le gusta, cagada, pero qué maravilloso es cuando sí.

 

Composición

 Imagino que luego te paras de la silla cuando prenden la luz y algunos te felicitan, otros quisieran hacerlo, pero no se atreven, otros se van porque la gente tiene que irse. ¿Cuánto tiempo pasa Carolina para experimentar esta nueva sensación? Y esa otra, de sentarse a escribir tus ideas, hablar con guionistas para escaletearlas, estructurar el proyecto, hacer el guion, buscar dinero para empezar a producir, nacionalizar el proyecto si lo haces con la ley de cine, grabar, posproducir, comercializar, vender, soltar el proyecto por fin para estar otra vez en la sala llena de contento y que al final, cuando se prendan las luces, de nuevo unos te feliciten, otros no lo hagan aunque quieran, y otros solo se vayan porque la gente tiene que irse. 

 

Me gusta cuando afirmas “No soy una emprendedora, soy una empresaria”. Quizá por eso no me resulta difícil imaginarte en Ventana Sur, el principal mercado de cine latinoamericano, escuchando hablar en argentino, chileno, brasilero, paraguayo, peruano, ecuatoriano, cubano, venezolano, mexicano, nicaragüense, costarricense, panameño, hondureño, salvadoreño, y seguro en francés, inglés, alemán, rumano, coreano, tagalo… Y tú, en colombiano o inglés, mostrando tus proyectos y haciendo contactos para montar otros Dieciséis a Trece en Centro América, Europa, USA… He ahí tu meta, mujer, tu línea internacional de proyectos audiovisuales. Porque si algo, quieres tanto como otras cosas, es que 16 a 13 pueda vivir de sus propios proyectos y dejar de prestar servicios, o quizá que ésta sea la línea menor de tu empresa.

 

Por lo pronto, vale, sigues aquí, con la línea editorial porque eso genera recursos; pero, lo mejor, produciendo tus propios proyectos que es lo que más te gusta. Me parece interesante la claridad que tienes: “No hacemos comerciales o productos de responsabilidad social”, porque en Dieciséis a Trece les interesa el nicho cultural. Y aquí viene la discusión que más me gustó de esa vez que hablamos en la tarde miercolita del 17 de marzo: la importancia de que el arte pueda ser visto como un negocio. ¡Fuiste tan enfática Carolina! “Porque el arte puede retroalimentarse para volverse negocio sin que deje de ser cultura”. Yo no dudo tampoco que el arte se hace por amor, pero si no es rentable, como afirmas, ¿cómo viven los artistas de hoy? ¿Dando clases de zumba, vendiendo pinchos, haciendo empanadas? Pero, ¿y su arte? Te doy la razón, porque esta expresión humana que nos salva la vida no puede perderse ni ser solamente una cosa de ratos libres. 

 

En mi faceta de escritor de crónicas sobre teatro y cultura, me he encontrado con artistas de todas las ramas que viven del arte. Pero en la mayoría de ellos he visto que han comprendido que el arte no pierde su talante estético ni cultural cuando les permite vivir, y en varios casos vivir bien. No es fácil, me han dicho, pero muchos de ellos han dedicado toda su vida al arte así que lo han logrado con el trabajo constante, serio y fascinante de hacer música, actuar, dirigir, hacer trabajo plástico…

 

Una de las cosas en que más enfatizaste fue en aquello de quitarse la idea de que la industria es un término negativo. Bollywood produce miles de películas al año, Hollywood quizá un poco más, y son industrias en las que encontramos producciones artísticamente impecables. En Colombia, dices, “no hemos sido capaces de volvernos industria, no hemos entendido que el arte nos puede dar de comer; esta concepción debe cambiar desde la escuela misma”. Ante esto, solo recordemos cuántas veces pudo pasarnos en la adolescencia que algunos padres o maestros recomendaban dedicarnos a otras cosas cuando decíamos que queríamos hacer cine, o pintar, o actuar. 

 

Es verdad que los tiempos son otros. Hoy, no es del todo mentira, hay mayor conciencia en algunos sectores sobre la importancia del arte. Hay sectores más beneficiados que otros, y me cuentas que el campo audiovisual ha recibido pocos estímulos estatales. Pero ya sabemos que al Estado le interesan las fotos y los programas de farándula política. Quizá por eso es que tampoco crees en el cuentico ese de la “reinvención”; prefieres buscar la forma en la que puedes, desde tu campo explorar caminos diferentes que no te alejen de lo que haces y que por el contrario te permitan seguir tu rumbo con tu empresa de cine.

 

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“Es así, Julián, como en la pandemia, aunque fue un año duro, fue muy fructífero como empresa”. Y lo entiendo sobre todo cuando me contaste que no te quedaste “a esperar” ni te la tomaste con calma. Seguiste con tu empresa buscando proyectos como Algún día, el del concierto-documental de Valeriano Lanchas, para el Teatro Colón. O 1987, la serie de ficción sobre el amor en circunstancias no convencionales, que Dieciséis a Trece realizó con estímulo MIN-TIC; proyecto que ahora estás vendiendo y que será publicada en canales nacionales en 2022. De esta forma y con otras producciones, no desamparaste a los que trabajan en tu empresa: no solamente era tu familia y la de tu socio, eran todas las personas que hacen 16 a 13.

 

¡Ah Carolina Cardona! 16 a 13. Dieciséis a Trece. Siete años produciendo audiovisuales y editando. Haciendo proyectos de cine, televisión y plataformas OTT (no tenía ni idea de esto, pero yo le saco tiempo a Netflix, Amazon, Disney +, he ahí las OTT). Hablaste también con mucha pasión de Estoperolos, este proyecto documental que ganó un premio en Uruguay que sigue en producción: la historia de punkeros mayores, ya hoy prominentes de estómago, encanecidos y escasos de pelo, evaluando los sueños de sus vidas. Ellos que cuando muchachos se decidieron por el no futuro, sujetos como Nilson, de La Pestilencia o Ramiro Meneses, hoy actor y todavía músico. Y qué decir de Atrapalabras, la serie infantil enfocada en la comunidad sorda, que se niega a ser tratados y vistos como discapacitados. Este, sin duda, es un bello proyecto de inclusión inversa porque si bien es hecha principalmente para ellos, todos la podemos ver. Esta serie esta a punto de venderse como formato, así que espero que pronto veamos al presentador comunicándose en lenguaje de señas y a un interprete que nos cuenta y nos deja saber lo que hay detrás de ese lenguaje.

 

Composición

Yo soy más de las artes escénicas Carolina, por eso me gusta una frase del teatro isabelino que cogió la maña de ver mala suerte cuando se desea buena suerte. Por eso “pártete una pata”. Quiero ver pronto en la pantalla tu nombre y el de 16 a 13 que ¡ah!, por cierto, no es la dirección de la casa o de la empresa: fue el resultado electoral con el cual se logró la legalización de la marihuana en Uruguay cuando el 31 de julio de 2013, paseándote por allí con tu socio, los senadores del Frente Amplio le ganaron este proyecto a los del Partido Nacional y Colorado 16 a 13.

 

 

 

 

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Esta crónica en clave de tú hace parte del proyecto Itinerarios Temáticos: arte y cultura resistente en Teusaquillo, ganador de una de las becas Es Cultura Local, Teusaquillo.

 

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