De Escena

En cualquier momento puedes morir

AUTOR: W. Julián Aldana

FECHA DE PUBLICACIÓN: 22-04-2021

 

Box

 

En cualquier momento puedes morir

 

Media Naranja - Teatro Ciego Colombia

 

 

De la serie Teatro no para ver

 

 

 

En cualquier momento puedes morir, en cualquier momento puedes tomar un te, pero morir en un estado agradable después de tomar un te, es de esas cosas que logras apreciar magníficamente si tuviste una charla amena antes del accidente.

 

Por cosas, no recuerdo cómo perdí la vida, pero sé que antes de desfallecer tuve la imagen del gusanito que pendía de mi camisa. Con María Fernanda no nos conocíamos, ya no nos conoceremos más, pero cuando llegué a la mesa del fondo de El Templo del Te y me senté, casi automáticamente ella lo vio y lo retiró. No tenía un sombrero, aunque yo la imagino con uno: tomó la oruga de la seda de la que pendía y la llevó a la matera de la esquina.

 

Oruga

Nos dedicamos un saludo de desconocidos en pandemia; quizá María sonrió como yo, pero el tapabocas nos impidió saberlo. Después de pedir un par de tés fríos conversamos un poco de la vida casual, pero sobretodo de los intereses escénicos. Fernanda lidera el proyecto de Teatro Ciego que ganó una de las becas Es Cultura Local, Teusaquillo; es socia de Media Naranja Producciones; hace parte del Proyecto P, un grupo de interesados en las artes escénicas que explora un tipo de teatro que llaman panóptico. 

 

La oruga resultó en la pared en la que María Fernanda se recostaba. Un Cuervo seguro la hubiera devorado, pero ella no; se quitó el sombrero en mi imaginación, mientras en la realidad solo se movió un poco a la derecha para no importunar al gusanito. Llegamos a conversar sobre tipos de dramaturgia y supe así que existe una dramaturgia del sonido: mientras lo decía, apenas con movimientos señaló la calle lejana, las tazas en movimiento de otras mesas, la música, nuestra conversación, el correr rechinante de una silla. En su proyecto de Teatro Ciego hacen también este tipo de guion porque la idea es que el sintiente que participa en esta obra, el espectador, tenga una experiencia con sonido envolvente 360. 

 

Fernanda me habló varias veces de Paula Cohen, una argentina que en su país participa en la filial principal de Teatro Ciego. La enunció tanto que ahora que estoy muerto, he creado imágenes de haber tenido una conversación de tres por medio de Zoom. A los muertos no se nos impide imaginar. De esa forma voy descubriendo el universo de este teatro no para ver. Es un espectáculo a oscuras que pretende estimular los sentidos no visuales, por eso juegan con el sonido envolvente, con texturas, con sabores, con olores. María me cuenta que Paula dice que Martín Bondone dirige el proyecto en Argentina y esto es algo que la encanta no solo por la puesta en escena a oscuras, si no porque además en el elenco de Buenos Aires participan personas ciegas y no ciegas; hay espectáculos para niños, hay otros de magia. ¿Magia a oscuras? Indago incrédulo y Paula por Zoom, como si en realidad me viera, sonríe y me dice que sí.

 

Teatro Ciego

María Fernanda Cuervo estudió actuación en el Teatro Libre, pero descubrió que la producción es una forma fascinante de trabajar con el arte. Por eso lidera aquellos tres proyectos. Luego de hacer en Londres justamente una maestría en producción durante un par de años, regresó a Bogotá en julio de 2020, cuando la cuarentena más estricta vivida en el país desolaba las calles, plazas, parques, terrazas y por supuesto los teatros. Pero no era una opción quedarse quieta en casa tratando de prever inútilmente su relación con las orugas en templos del te, o con sujetos sin pelo que las portan. Por eso en coproducción con Martin y Paula del Teatro Ciego Argentina, María comienza a producir una Box Gourmet para que la experiencia sensorial a oscuras pueda disfrutarse en casa. 

 

Tampoco puedo recordar todo lo que hablamos, pero en algún momento Fernanda me pregunta, o soy yo quien indaga, ya no lo sé, si prefiero desayunar tamal o lechona un domingo. Lo cierto es que resulta contándome que elige tamal, que hace mucho no come lechona, que comió justo un tamal el domingo pasado; no un tamal, una ayaca que es cuadrada y más pequeña. Porque un tamal puede ser muy grande y para uno es mucha comida. Sin embargo, es una buena opción para cambiar los hábitos gastronómicos que encuarentenados pueden fácilmente ser monótonos. 

 

Y justo en cuarentena, en pandemia, nace el proyecto de Teatro Ciego, Colombia. Y nace con la Box Gourmet: los nautas, los espectadores, según el teatro de los sentidos, podríamos adquirir una box que contiene las instrucciones para entrar en esta experiencia. Se acompaña de un tapaojos, una grabación de sonido bineural o envolvente, algunas piezas de comida para comer con los dedos (finger food) y otras texturas con las que habríamos de disponernos a vivir una experiencia teatral fuera de todos los límites conocidos del teatro.

 

Yo no sé para que hago este intento de texto. Muerto solo lo puedo imaginar desde este lugar que ignoro dónde queda; que ni siquiera sé si queda. Lo lamento por Carolina y Juliana que les tocará hacer las cosas que yo hacía. Lo bueno es que me salvo de hacer las cortinillas del podcast que íbamos a comenzar a grabar este viernes. No todo es malo en la muerte. Menos, cuando recuerdo que María Fernanda me cuenta llena de emoción, que para el proyecto Es Cultura Local están produciendo una nueva Box sensorial que los vivos podrán experimentar a oscuras con ese sonido 360 que creo que me tiene loco porque lo he repetido muchas veces: sonidos recogidos en Teusaquillo con experiencias vividas aquí. Además, también presentarán una experiencia similar con historias y alusiones a diferentes regiones de Colombia. 

 

Media Naranja

Ahora que estoy aquí donde no sé que es qué, siento que la muerte no está mal. Supongo que no podré experimentar del proyecto de Teatro Ciego Colombia y Media Naranja; tampoco del teatro panóptico de Proyecto P. No podré reencontrarme con Yair Callejas, el dramaturgo, con el que coincidí a principios de siglo en la Universidad Pedagógica. Lo lamento, tenía muchas ganas, pero si sigo en este estado un rato más, y si eso de ser fantasma es cierto, quizá cuele mi voz en uno de sus audios o hunda un dedo en la comida de la nueva Box, si incluye comida.

 

¡Ah María Fernanda! No tenías un sombrero, pero yo sí llegué con una oruga en la camisa. Tenías un abrigo colorido que no abriga y un tapabocas azul; yo uno blanco coreano y un saco gruesísimo inoportuno para el calor que hacía. Con ese saco, puesto, es que me imagino hablando contigo y con Paula por Zoom. ¡Las cosas de la virtualidad! Hay momentos en los que reímos como si no fuera la primera vez que nos vemos y como si alguna vez en realidad me hubiera visto con Paula. Así es como me has contado todos los proyectos que se cayeron en Argentina y cómo Paula con Martín y el equipo, se tuvieron que ingeniar muchas cosas para solventar a todas las personas con que trabajan. Fernanda, eso lo he escuchado de casi todos los agentes teatrales con los que hablé: Daniel Maldonado, Mauricio Córdoba, Giovanni Galeano, Julio Ferro, Manolo Orjuela… También me lo dijeron otros agentes de producción audiovisual; a Carolina le han dicho lo mismo, artistas plásticos y músicos; a Juliana, varios libreros. La situación, por obvio que parezca, ha sido dura para muchos sectores y para el arte en diferentes partes del mundo.

 

Lo mejor, María, es que muchos de ellos todavía siguen aquí. Tú estás aquí, o ahí, o allá: pero estás. Estás haciendo aquello que te apasiona: un tipo de teatro diferente que producirá experiencias nuevas en los espectactores. Morí de ganas literalmente por ser uno de ellos, porque cuando nos despedimos en esa esquina, pasó un breve espacio y yo me giré para alcanzarte y pedirte algunas fotos para la crónica que quería escribir. Pero solo te vi alejarte de espaldas con tu abrigo delgado y tu sombrero negro, y ahí fue cuando pasó aquello que me trajo a este lugar sin retorno y vi al gusanito.

 

En el momento menos pensado visitarás nuevamente a tus amigos argentinos y en un rato de ocio busearás la ciudad con Paula: Temperley, la estación Constitución y el sonido del tren, la Ciudad Cultural Konex. O con ella o sola o acompañada y feliz, o no, seguirás aquí en Bogotá parándote de vez en cuando en la 34 con Caracas para disfrutar del caos de ese esquina cuyo ruido no se detiene nunca; pasearás nuevamente por el parque de La Esmeralda que tiene conejos, gallinas, cuys, fresas curubas, hortalizas; y lo mejor, María Fernanda, aprovecharás alguna tarde para irte a la arenera del parque Simón Bolívar, te columpiarás sin medias, sentirás la humedad en tus pies, verás el atardecer, disfrutarás la vista del lago mientras la noche cae y la oscuridad se hace perfecta para que los que sigan vivos puedan experimentar las Box de tu Teatro Ciego.

 

 

Collage

 

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Esta crónica en clave póstuma hace parte de los textos construidos para el proyecto Itinerarios Temáticos: arte y cultura resistente en Teusaquillo, ganador de una de las becas Es Cultura Local, Teusaquillo.

 

Es Cultura Local

 

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