De Lectura

Cínica Editorial y la liberación del lenguaje

AUTOR: Juliana Méndez A.

FECHA DE PUBLICACIÓN: 25-06-2021

 

Cínica Editorial y la liberación del lenguaje

Llevo un par de días sentada frente al computador portátil intentando darle coherencia a todo lo que me gustaría decir sobre Cínica Editorial, aunque he fallado en cada uno de dichos intentos. El cursor titila sobre la página en blanco burlándose de mí, de mi incapacidad para hablar. Y sí, estoy muda. Cuando me enojo, siento que las palabras anidan en mi garganta amenazando con sofocarme; pero eso nunca sucede, solo se quedan allí hasta que las entrañas me arden, hasta que el ave empieza a revolotear sin encontrar otra salida más que un grito. Un grito de rabia digna.

Cuando entrevisté a Jorge Garavito, de quien les hablaré en breve, me habló de la necesidad de que existieran referentes contemporáneos en el panorama de la literatura colombiana… escritores, escritoras y escritorxs capaces de establecer una relación cercana con sus lectores, capaces de hacer que se sientan identificados porque la experiencia estética que proponen está en el hoy y el ahora. Sin pretender fingir falsa modestia, no soy escritora; pero estando aquí sentada frente al teclado me pregunto: cómo hablar de Cínica Editorial sin hacer referencia al presente y, aún más importante —Jorge coincidirá conmigo—, cómo hablar del presente sin considerar el panorama del país. Ahí está el origen de mi enojo, de mi mutismo temporal, de mi grito.

Cínica Editorial surge en el 2017 con la fuerza irreverente de toda propuesta joven, rebelde y novedosa. Jorge, su fundador, descubrió la importancia de crear un espacio independiente que incentivara y apoyara nuevas voces. Voces aún emergentes, aún en formación. Esto no habría sido posible sin haber conocido de antemano la escena literaria del país, a través de la revista Cinismo sin ismos, que vio la luz en 2008 y cuenta con tres números; y Pankfleto, una iniciativa poética y artística, una alusión al panfleto y el punk, una alegoría de los programas radiales.

La imagen de Cínica, el ojo de Diógenes cuando dice «Córrete que me tapas el sol» —o de este modo me lo imagino— es una mirada retadora que se propone incomodar, es una respuesta ante la pedantería de la razón y es la esencia de la editorial. Pues desde su gestión ha hecho un esfuerzo por reivindicar el uso del lenguaje como un derecho humano, por democratizarlo; así mismo, le hace frente a la institucionalidad elitista de la literatura y al sesgo de clase oculto tras nociones como ‘alta cultura’ y ‘calidad literaria’ para permitirse y permitirle a esas nuevas voces existir de otra manera, construir su realidad en el papel.

Cínica publica, esencialmente, poesía; aunque no ha descartado la posibilidad de extender sus brazos a otros géneros. Deseo que sea así. Cuando Jorge me habla de poesía, se refiere a ella como un alma que habita todas las cosas, que está esperando ser descubierta… algo que va más allá del poema, del verso, de la palabra, del sonido, del silencio. Es esta apertura natural hacia la experimentación la responsable de extender los límites impuestos y permite el juego, siempre fundamental, con el lenguaje creativo, el sentido político, las marginalidades y lo común. Sin embargo, extender los límites no significa ignorarlos y, en el caso de esta editorial, no admite textos que promuevan algún tipo de discriminación.

Hasta el día de hoy, Cínica cuenta con alrededor de cuarenta autores y autoras. El ojo de Diógenes nunca descansa, está en la búsqueda constante de manuscritos con poéticas singulares, incluso en la esencialidad. Jorge me contó que cuando un libro llega a sus manos, la tarea más importante es dialogar con él y prestar atención a lo que quiere proponer, desde este punto empieza a trabajar con el texto y el diseño teniendo siempre en cuenta al lector, una persona autónoma y capaz de establecer sus propios juicios, el único agente que debería decidir sobre la calidad de un libro. El resultado final es un plaquette, un cuadernillo que cobra vida y adquiere su propia identidad; y, en la mayoría de las ocasiones, un tráiler de libre acceso en YouTube.

Cínica, como otras editoriales independientes colombianas que «le están respondiendo al monopolio», ha crecido poco a poco ampliando su ‘parche’ y ahora cuenta con un espacio n la casa cultural El Bukowski: la Librería Cinicoteca, también enfocada en literatura colombiana, donde esperan con las puertas abiertas a personas apasionadas por las letras.

Encuentro en la filosofía de Cínica Editorial una tranquilidad semejante a la del ave que surge de mí en un grito, una sensación de libertad. En tiempos tan convulsos como los que vivimos en Colombia actualmente, me es necesario recurrir a la comunicación. La palabra crea y recrea, como personas podemos servirnos de ella para hablar de nuestra realidad inmediata o imaginarnos otra, mejor y más justa. Desde la palabra se denuncia, se resiste y se construye. Y tras mi conversación con Jorge, me siento viva y entusiasta, con ganas de ejercer mi derecho al lenguaje, a expresarme, a crear desde el arte.

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Las imágenes fueron tomadas sin ánimos de las redes sociales de Cínica Editorial y Pankfleto.

 

Esta publicación es producida con el apoyo de la beca Es Cultura Local, otorgada por el Instituto Distrital de las Artes-Idartes y la Alcaldía Local de Teusaquillo.

 

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