De Lectura

Nota #59: apostilla a la “literatura del no”

AUTOR: Juan Pablo Arango

FECHA DE PUBLICACIÓN: 27-08-2021

Nota #59: apostilla a la “literatura del no”

 

 

“Todas las palabras cuentan una historia de amor, una historia de vida y de saber,

pero esta historia no está designada, ni significada por las palabras,

ni traducidas de una palabra a otra.

Esa historia es más bien lo que hay de ‘imposible’ en el lenguaje,

y por ende le pertenece más estrechamente: su afuera.”

(Deleuze)

 

Despertamos, y al abrir los ojos nos encontramos inmersos en una actualidad que se cuestiona por el discurrir de las letras de nuestro tiempo, que abre sus poros a la desconfianza en el lenguaje como la expresión (quizás última) adecuada de los juicios, los designios y hasta el alma que cobija la sensibilidad en el hombre. No en vano Jacques Derridá empezó a caminar el sendero de la “deconstrucción”.

Vila-Matas se cuestiona. Es como si entrara en un trance abismal que fluctúa entre golpes de pecho y agonía desenmascarada. Cuestionarse es avanzar hacia el abandono de la práctica literaria como una manifestación radical. De esta idea parte Bartleby y Compañía. No nos enfrentamos simplemente a un catálogo de autores contagiados por el “síndrome de Bartleby” que habrá sido definido como “el mal endémico de las letras contemporáneas, la pulsión negativa o la atracción por la nada que hace que ciertos creadores, aun teniendo una conciencia literaria muy exigente (o quizá precisamente por eso), no lleguen a escribir nunca; o bien escriban uno o dos libros y luego renuncien a la escritura; o bien, tras poner en marcha sin problemas una obra en progreso, queden, un día, literalmente paralizados para siempre” (Vila-Matas, 2000).

Abandonar la literatura a través de 86 notas que colorean justificadas excusas. Esas mismas notas son las que le van a permitir a Marcelo (el narrador) exorcizar su propio silencio: “Siempre me ha funcionado bien este sistema de viajar a la angustia de otros para rebajar la intensidad de la mía” (Vila-Matas, 2000). El silencio de la escritura y la desconfianza en el lenguaje será entonces el tema recurrente en Vila-Matas (no solamente en Bartleby y compañía). La nota #59 servirá como aproximación para bosquejar las aristas del “síndrome”. Es importante, siguiendo el camino que sigue Vila-Matas, traer la voz de otros autores, citados por el mismo (En este caso Marcel Duchamp), que develan las características de una concepción de literatura muy propia: “Las palabras no tienen absolutamente ninguna posibilidad de expresar nada. En cuanto empezamos a verter nuestros pensamientos en palabras y frases todo se va al garete” (Vila-Matas, 2000). Debemos pensar entonces que si el autor nos proyecta una especie de callejón sin salida, a la vez (y esto también queda expuesto en las primeras páginas de la novela) nos remite a preguntarnos ¿cómo se debería seguir escribiendo si hay todavía cosas por decir?

 

La nota #59 dice: “Porque investigar sobre los escritores del No produce, de vez en cuando, desconfianza en las palabras, se corre el peligro de revivir –me digo yo ahora, 3 de agosto de 1999- la crisis de Lord Chandos cuando vio que las palabras eran un mundo en sí y no decían la vida.” (Vila-Matas, 2000). ¿No quiso Borges, tal vez, él mismo revivificar (¿reinventar?) la literatura? Será entonces la “Literatura del No” la que eventualmente, para Vila-Matas, abre los caminos por los que debe discurrir la literatura actual y la por venir. Llamar a Borges es de una u otra manera abrir el micrófono de quien se pregunta también por lo que es la escritura y por la imposibilidad de la misma: “Pienso ahora en lo que le sucediera a Borges cuando, al disponerse a abordar la escritura de un poema sobre el tigre, se puso a buscar en vano, más allá de las palabras, el otro tigre, el que se halla en la selva –en la vida real- y no en el verso:…” (Vila-Matas, 2000). Aquí hay un llamado a esa reinvención precisamente, lo que en palabras de Maurice Blanchot sería: “la esencia de la literatura consiste en escapar a toda determinación esencial, a toda afirmación que la estabilice o realice: ella nunca está ya aquí, siempre hay que encontrarla o inventarla de nuevo” (Blanchot, 1969).

 

La nota #59 nos deja entrever que hay algo de imposible en el lenguaje que no tiene que ver con un desprenderse del roce con lo fantástico, lo irreal o la ciencia ficción. El lenguaje como un sistema gramatical regido por diferentes reglas encierra en sí mismo un gesto imposible, no es posible decirlo todo. En toda utilización del lenguaje se produce una pérdida entre eso que se quiere decir y lo que efectivamente se puede decir. El tigre del verso de Borges no es el mismo que el del verso de Neruda, el cual a su vez no es el mismo que el tigre “de verdad” que caza su presa en las selvas de Sumatra. La historia de la literatura se compone de “bartlebys”, de personajes que han decidido” salir del lenguaje a partir de no escribir más, de callar, de transitar la nada del lenguaje, no importa si los “bartlebys” que se reúnen en el texto son escritores reales o personajes ficticios. La impronta del Bartleby de Melville es: “preferiría no hacerlo” que podría funcionar casi como un “preferiría no escribir”, algo así como un eslogan de la “Literatura del No”. Esta negación, por más lapidaria que parezca, no suspende el juicio, no niega una época, no afirma ni niega tajantemente. Lo que se entiende, y esto está claramente develado en la nota #59, es que se “preferiría no escribir” pero escribiéndolo. Hay algo que se queda suspendido y pretende vivir: “Al tigre de los símbolos opone Borges el verdadero, el de caliente sangre…” (Vila-Matas, 2000).

Octavio Paz ha dicho que el avanzar al silencio es regresar a la palabra poética; por esa misma línea hemos visto avanzar ideas del mismo Melville, del gran poeta de poetas, Hölderlin y hasta del filósofo alemán Martín Heidegger recordando en algunas de sus lecciones que la palabra poética está muy por encima de la palabra cotidiana:

 

“Indeed, we must admit that language in its daily usage appears as a means of comprehension, and these means are used for the usual relations of life. Only, there are still other relations tan the usual ones. Goethe calls these other relations “deeper”, and says of language: In ordinary life we scarcely get by with language because we only indicate superficial relations. As soon as speech is made from deeper relations, another language immediately appears: the poetic” (Heidegger, 1975)[i]

 

Es así como el problema del lenguaje marca una vertiente en los intereses de la literatura vilamatiana. Es así como para un Borges ni siquiera el verso condensa o capta la real esencia de las cosas, pero en últimas es lo más cercano a esa sublimidad que las palabras no alcanzan a aterrizar: “Hoy, 3 de agosto de 1999, exactamente cuarenta años después de que Borges escribiera ese poema, pienso en el otro tigre, ese que también yo busco a veces en vano, más allá de las palabras: una forma de conjurar el peligro, ese peligro sin el que, por otra parte, nada serían estas notas” (Vila-Matas, 2000).

 



[i] En el documental “El camino del pensar”, Heidegger hace una breve referencia al lenguaje cotidiano frente al lenguaje poético trayendo a colación la voz de Goethe. En el argumento, Heidegger establece que cuando los discursos se concentran en la comprensión que se da en las relaciones cotidianas, el lenguaje aparece como mera herramienta. Cuando aparecen otro tipo de relaciones mucho más profundas, otro tipo de lenguaje es el que aparece, este es el poético.

 

 

Bibliografía

BLANCHOT, Maurice (1969), «La desaparición de la literatura», en El libro que vendrá, Caracas, Monte Ávila.

VILA-MATAS, Enrique (2000), Bartleby y compañía, Barcelona, Anagrama.

RODRÍGUEZ FISCHER, A. (2003), "Shandys, Bartlebys y Montanos: Las novelas (peligrosas) de Enrique Vila-Matas" En Cuadernos Hispanoamericanos, Vol. 635, Madrid, Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación.

“Heidegger On Language and Poetry (English Subtitles)” Youtube

https://www.youtube.com/watch?v=7-P00IDJpvg 

  

 

 

 

 

 

 

 

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