De Invitados

Creo que nunca pensé que mi vida sería hacer tatuajes...

AUTOR: DANIEL MARÍN

FECHA DE PUBLICACIÓN: 23-10-2021

 

Creo que nunca pensé que mi vida sería hacer tatuajes...

 

DANIEL MARÍN.

Artista y tatuador.

 

Siempre sentí intriga hacia esas figuras en la piel, que más allá de ser una forma de arte, yo consideraba como una expresión de rebeldía o rudeza; y es que claro en ese entonces no era común ver personas tatuadas como se ven hoy en día, donde ya es raro encontrar a alguien que no tenga ¡así sea uno! porque si vamos al sentido estricto de la palabra también cuentan los maquillajes permanentes que se volvieron famosos hacia los 90's e inicios de los 2000.

Terminando mi bachillerato (y habiendo estado casi toda mi vida en un colegio regido por un sistema supremamente conservador, la parte artística de los estudiantes creo que era vista como una mera actividad extracurricular, jamás como una opción de vida) tenía las mismas aspiraciones que la mayoría de mis compañeros, pero habiendo intentado un par de carreras universitarias sentía que no estaba completamente satisfecho con lo que sería mi vida siguiendo un camino "tradicional", yo quería trascender de una manera distinta y así esa intriga del pasado retomó fuerza.

¡Decidí tomar con toda convicción las vías del arte en la piel!

 

La visión marginal del tatuaje había dado un poco de tregua y ya se empezaba a ver con otros ojos, en gran medida influenciados por lo que venía como “moda” de otras partes del mundo. Por supuesto fue una decisión arriesgada, pero el agradecimiento de las personas que al igual que yo veían en el tatuaje una expresión de su identidad fue una motivación constante; sabía que todos los días haría algo que acompañaría a las personas por el resto de su vida.

Claro que era algo que apenas estaba tomando fuerza y muchas de nuestras creaciones, hechas por el impulso de quienes querían estar al día en las tendencias, resultaron no ser de por vida. Todo era aún muy precario en muchos aspectos (uno de los más importantes era la cantidad muy limitada de información al respecto que se podía encontrar) por lo que nuestras ideas propias tenían pocas oportunidades de ser plasmadas y dominaba lo que se veía en los medios y la farándula. Incontables letras chinas y japonesas con significados desconocidos o confiando en lo que dijera "san google", Símbolos tribales, celtas, maorís... de todo lado menos de acá, eso me llamó mucho la atención, es como si nadie se identificara con nuestra propia cultura, pero como reza el dicho: para los gustos, los colores.

 Irónicamente la mayoría de veces que he hecho tatuajes de nuestra cultura precolombina han sido a extranjeros.

Con la llegada de los reality shows se empezó a dar un nuevo enfoque al tatuaje y al mundo del arte corporal en general, se convirtieron en algo que cuenta historias y le muestra a quien observa con atención un poco de la identidad de su portador, en formas de canalizar pensamientos, sentimientos, además cambian la autoestima de quien los lleva, hasta ayudan a conocer nuevas personas que curiosas se acercan a preguntar por su significado o simplemente a admirarlo (¡o criticarlo!)

 

 

 

El hecho de tatuarse ya implica una modificación al cuerpo en sí, pero algunos fueron un poco más lejos y decidieron alterar su físico de una forma mucho más radical, por lo que durante un breve periodo de tiempo fue relativamente común ver implantes que daban relieve al cuerpo, ojos pigmentados que semejan la apariencia de seres de otro planeta y todo tipo de modificaciones que permitieron a muchos no solo mostrar lo que les gustaba sino serlo literalmente, desde animales salvajes hasta el ¡mismísimo diablo!. A muchos los llevó a alcanzar cierta fama, lastimosamente pasajera, pero a muchos otros los sumió en un gran arrepentimiento.

 

 

 

Trabajar sobre algo vivo, no para dañarlo sino para embellecerlo es una experiencia completamente sobrecogedora que presenta tantas oportunidades como desafíos; debemos contar con que es algo que va a cambiar constantemente en el transcurso de la vida, no como una pintura que perdurará casi igual al día en que fue hecha durante muchísimos años, por lo que nuestra visión y técnica como tatuadores ha ido de igual manera evolucionando para lograr resultados cada vez mejores que resalten la belleza del cuerpo y soporten de la mejor manera posible el paso del tiempo.  

Ha sido tan fuerte la acogida de esta cultura que se rompieron las barreras de la edad, dejó de ser algo exclusivo de jóvenes y ya no es extraño tener clientes que por encima de sus 60 o 70 años lleguen a hacerse por primera vez un tatuaje, no discrimina gustos ni creencias pues estilos hay para todos los gustos. Se crearon espacios destinados únicamente a exponer este tipo de arte, donde quienes sufren por voluntad propia (que por cierto de una u otra manera hace parte del "ritual" que implica llevar algo de por vida en la piel) son el centro de atención y se sienten orgullosos de ser llamados lienzos.  

 

 

DANIEL MARÍN: Es un artista del tatuaje y explorador de este estilo artístio desde hace más de un quinquenio. Se especializa en diferentes estilos y técnicas que le han permitido empezara hacerse un nombre y un espacio en el contexto contemporáneo. Pueden visitar su trabajo en sus redes sociales: facebook.com/draculatatoostudio o en instagram como @draculatattoostudio

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