De Escena

Caso siete: Ocupar una silla a tu lado

AUTOR: W. Julián Aldana

FECHA DE PUBLICACIÓN: 10-03-2022

Sara dice

Caso 7: ocupar una silla a tu lado

Sara dice: absurdo y humor en todo caso

 

Ocupar una silla a tu lado, LectEr, es conquistar un lugar en el que siento tu calor. Afuera hace frío y los árboles no son indiferentes al clima. Se remueven con la furia o la docilidad del viento o de la lluvia. Esa lluvia, por ejemplo, que en algún momento fue el fondo suave y violento que las tejas del Teatro Petra no quisieron ocultar mientras disfrutábamos de Sara Dice.

 

Tu calor LectEr, suave y dulce como tú. Tú que ahora lees esta línea y te encuentras y te recuerdas a mi lado y recuerdas, lo sé, ese momento en que Sara dispara 12 veces. Una Sara que ha esperado sentada una hora, dos horas, tres horas, cuatro horas, cinco horas, seis, a que entre un remedo de jefe de personal que, apretada en su falda roja como de secretaria de película porno, contesta “Correcto” a todo y no se inmuta con el desespero de la esperante; no se inmuta con las 12 balas, porque ninguna la impacta, nada la impacta: “indiferente, indolente, imperceptible”.

 

Sara dice

 

Sara Dice, es una obra de Fabio Rubiano, estrenada en 2010. Cuenta la historia de un mundo que podría ser el nuestro, o no, en el que una nueva “norma” ha sido propuesta por el gobierno para que algunas familias reciban un subsidio económico de por vida. La cosa, si se piensa fácil, es sencilla: dos familias son escogidas; cada una debe elegir a un miembro: uno será asesinado, el otro será el asesino. Los Tovar, felices por haber ganado, deben elegir entre ellos al miembro que tendrá que morir. Votan: gana la ausente: Sara, la que mantiene a la familia. Y gana bien; sus votos superan en dos a los miembros de la familia.

 

A partir de tal disparate se tejen diversos momentos absurdos que rozan con el humor y lo grotesco. Rozan tan próximos como la caricia que, LectEr, ejecutas en mi pierna izquierda. Allá abajo los actores hacen lo suyo y yo no pierdo la concentración de los acontecimientos; al tiempo disfruto tus caricias, cada tanto, cada siempre, cada nunca, cada. Rozan ciertos momentos con el humor, muchos: las discusiones infantiles entre los hermanos Tovar, adultos incapaces de asumir su mayoría de edad y que se resguardan todavía bajo la falda de mamá. O la elección de ALGUIEN del público que desde su silencio y su impasividad de espectador sostiene una foto de Sara cuando la eligen para ser asesinada. De hecho, luego del escrutinio, todos los personajes culpan a ALGUIEN de haber hecho trampa y la miran como diciendo “usted si no” o “usted si es que es el colmo” o “nada raro en usted” o.

 

Sara dice

Otras escenas te hacen reír LectEr, y te siento divertida a mi lado, te veo entretenido junto a mí; te sé encantada con las actuaciones y fascinado con el montaje. Yo también, me maravillo con Natural, ese personaje con retraso evidente que aparece en escena con sus disfluencias en el habla, con su forma de caminar inconexa, con sus ataques epilépticos de una rigidez real en quienes sufren esta enfermedad. Ese es Fabio, sí, Rubiano, LectEr; el mismo que hizo de José María y María José, me dices, y me causa curiosidad que recuerdes Lechesiendo una serie de hace tantos años. 

 

Qué decir de Sara, antes Yi. La recuerdo parada en el escenario desde antes de comenzar la obra; indignada por tener que esperar una hora, dos horas, tres horas, cuatro horas, cinco horas, seis; o descargando 12 balazos que no le dan a nadie; o en su traje de bombera de gasolinera; o en el picnic insensato luego de la muerte de su familia. Hasta he memorizado su voz: al repasar el texto en Teatro/ǝnContra (once obras de Fabio Rubiano), cada vez que leía a Sara se instalaba la voz de la Sara de mi recuerdo sobre las tablas, no cualquier Sara porque otra Sara no es posible: en mi mente solo esta Sara, esta Sara de Marcela Valencia, antes Marce, que despliega su fuerza escénica de manera magistral.

 

Y la obra en sí es eso. Es una pieza que concatena de manera lucida momentos absurdos que lo son, a primera vista, pero que luego se conectan armónicamente cuando hace uno el repaso de la obra. Los dos dedos en el ano que Larry le mete a Andy para probar “hombrías”; la oferta que hace el de los dedos para que las hermanas se los huelan; las cuatro o cinco veces al día que toca masturbar a Natural, caricia que pide el niño de 55 años con la frase risible y odiable de “masaje”; las balas que salen de un arma en cámara lenta y cuya trayectoria es desviada por “un hombre de aspecto musulmán que pasa muy rápido”; el final que como “Otra posibilidad” parecería mostrar un fin alterno de la familia Tovar, en el que todos podrían estar bien, en donde la comida no les causó problemas, en donde Sara pudo no haber recurrido al mercurio. Pero no, esa Otra posibilidad de cierre se desdibuja, no se consolida porque Sara dice, porque Sara así lo quiere, porque Sara plantea incluso que el final “es una historia de amor”.

 

Sara dice

Finalmente, la obra tiene elementos de esos que suelen gustarme LectEr, no sé a ti. Por ejemplo, cuando prenden la radio, antigua por cierto, para escuchar noticias, aparece en el escenario la reportera que nos transmite, por medio de un micrófono desconectado, la realidad exterior donde la Norma tiene vigencia. Jacques Toukhmanian que realiza dos personajes “diferentes”, y que en algún momento parecieran unirse en la actuación y en la confluencia de las historias cuando todos creen que pudieron haber tenido otras posibilidades de vida. La ruptura de la cuarta pared, elemento común en mucha obras, sigue encantándome. La simpleza con que Natural colecciona “casos” y los va diciendo por ahí, hasta que nos damos cuenta que Sara dice, nos muestra varios casos de familias ridículas y absurdas, tanto como las nuestras, si te fijas bien.

 

Sara dice, está en plena temporada: desde el 24 de febrero al 2 de abril. Es de esas obras del Teatro Petra (¿hay alguna que no?) cuya boletería se agota fácilmente. En el escenario vemos a Fabio Rubiano, Marcela Valencia, Liliana Escobar y Jacques Toukhmanian, quienes participaron en el estreno de 2010. Para esta versión 2022 también están Julián Román, Juanita Cetina, Mónica Giraldo, Reina Sánchez y Javier Riveros. Si estás leyendo esta crónica por estas fechas de temporada, insisto, reserva tus entradas porque la gente se está postulando para matarse por una boleta. Quizá coincidas conmigo, o con otro LectEr o con la misma que me acompañó y dio a mi visita del Teatro Petra una experiencia estética plena y tranquila. Seguro verás otras cosas que a mi se me pasan porque ancho es el mundo de las percepciones y lo que yo experimento, seguro será diferente a lo que tu vives. Ve, Sara dice está aquí para ti.

 

 

 

 

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·      Petra no solo tiene una cafetería y varios lugares agradables para esperar cómodomante mientras comienza la obra. Tiene también una pequeña librería en la que podrás encontrar, entre otros libros, Teatro/ǝnContra. Once obras de Fabio Rubiano Orjuela, y la novela gráfica de Labio de liebre, con textos de Rubiano e ilustraciones de Pipex. Encontrar estos dos libros fue grandioso porque, por cosas de la vida, no he visto todavía Labio de liebre, y porque desde hace un tiempo estaba esperando encontrar el texto de Yo (no) estoy loca.

 

Sara dice

 

 

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