De cine y animación

DE AMORES CONTRARIADOS…

AUTOR: Antonio Moreno Quiroga

FECHA DE PUBLICACIÓN: 29-05-2017

 

 

DE AMORES CONTRARIADOS…

 

 

“Mirando a esas personas me imagino que camino junto contigo y que tengo un cuerpo. Escuchaba lo que decías pero al mismo tiempo sentía el peso de mi cuerpo. Hasta imaginaba que tenía comezón en la espalda. Y tú me rascabas. ¡Dios, qué vergüenza!”

 

En abril de éste año nos vimos abocados a una situación particular. De un momento a otro y sin previo aviso, a lo largo y ancho del globo terráqueo, la aplicación de mensajería más popular dejó de funcionar por unas horas. Todo fue caos, pues la mayoría de las personas pensó que no podría establecer contacto con los otros, con sus “contactos”. Recuerdo que le dije a un grupo de estudiantes que me parecía bien, pues ya podrían volver a ver el atardecer o hablarle a la gente mirándola a los ojos. La conclusión fue simple, estamos tan inmersos y compenetrados con las nuevas formas de tecnología que hemos olvidado asuntos simples como mantener una conversación o escribir una carta.

Pues bien, el tema de dejarnos atrapar por la tecnología, la deshumanización o el olvido del ser han matizado un sinnúmero de producciones cinematográficas. Sería inoficioso hacer la lista de títulos, mejor les cuento lo que experimenté con la película Her (2013), de Spike Jonze, guionista, actor, director y productor de videos musicales. Su producción abarca diferentes campos y momentos, vale recordar ¿Quieres ser John Malkovich?, Jackass o videos musicales para R.E.M. o Daft Punk. La película de hoy es una interesante apuesta que le valió el premio Oscar a mejor guión original en la gala de premiación de 2014.

El filme del que les hablo hoy es una aproximación al problema de la introspección y la búsqueda de razones para ser y estar en el mundo. Parece algo intrincado, pero todo se mueve alrededor del amor que sostienen Theodore Twombly (interpretado por Joaquin Phoenix) y Samantha (Scarlett Johansson). Las acciones se desarrollan en un futuro cercano, en el que los avances tecnológicos le permiten al individuo tener la información de primera mano. En este contexto el señor Twombly, quien trabaja como escriba o intermediario de cariño entre seres humanos que no tiene tiempo para escribir cartas, encuentra en un sistema operativo de última generación una oportunidad para establecer relaciones. Quiero explicar este asunto.

El protagonista está en proceso de separación, esto crea en él una natural dificultad para socializar, así que se centra en su trabajo y pasa los días inmerso en interacciones despersonalizadas en las que tiene intercambios efímeros o usa su tiempo tratando de avanzar en los niveles de un videojuego. Entonces Theodore compra una nueva distracción: un sistema operativo de última generación que no solamente es más veloz, sino que tiene una capacidad intuitiva superior, que le permite tomar decisiones y simular sentimientos. Así las cosas, la película empieza a mostrar la relación tormentosa entre un ser humano y su nuevo software. Por cierto, su nombre es Samantha a quien solamente conocemos por su sensual voz. Debido a su capacidad intuitiva ella aprende con rapidez, a tal punto que logra involucrarse de manera profunda con Theodore; ya hace parte de su vida cotidiana y no es extraño para sus amigos que el hombre tenga como pareja su sistema operativo, quien viaja en el bolsillo de su camisa.

Por supuesto es extraño que una situación de estas ocurra, pero el avance tecnológico nos lleva a normalizar ciertas experiencias con el mundo. ¿Qué mejor que diseñar una pareja a nuestra justa medida? Un ser que cumpla nuestros gustos, organice los papeles y el correo electrónico e incluso proponga nuevas opciones para nuestro trabajo. Claro, todo esto suena idílico, pero “de eso tan bueno no dan tanto”. Así que con el paso del tiempo, la relación entre un ser de carne y hueso y otro creado por computador, decanta en situaciones de celos y desencuentros con un colofón poco convencional. Al final de la película se toman decisiones con las cuales los protagonistas no están del todo conformes. Así que hay que volver a mirar hacia arriba y tomar la difícil decisión de entablar vínculos con otros seres humanos.

Mientras veía la película pensé en varias cosas, algo así como reconocer otros textos conocidos y fue inevitable hacer las comparaciones. Inicialmente pensé en Black Mirror (2011), la exitosa serie de Netflix. Y sí, es como ver un capítulo de dos horas en el que el ser humano queda minimizado por sus decisiones frente al uso de la tecnología. Después me detuve en el personaje: un hombre muy triste que no soporta la separación que sufre y el desamor que lo agobia; que escribe cartas de amor para otros, con el fin de exorcizar sus sentimientos; inevitablemente vi a un Florentio Ariza del siglo XXII y sus amores contrariados; por supuesto sin alcanzar el amor de una Fermina Daza, pero muy ligado al arquetipo desarrollado por Gabo en El amor en los tiempos del cólera. El tercero, bueno, pensé en Pigmalión y Galatea. Ese hermoso mito griego del escultor que decepcionado del amor humano decide plasmar en el mármol una bella figura de la que termina enamorado. Al final su amor es recompensado por Afrodita, quien trae a la vida la escultura. Para alegría del espectador esta parte de la historia no ocurre en Her.

 

Es una historia que cuestiona nuestras acciones y la forma en que nos relacionamos con el mundo, nuestro nivel de frustración y la aparente incapacidad de comprender la naturaleza humana. Ahora bien, ¿Recuerda lo que le conté al inicio de la presente crónica?, lo del servidor de mensajes que se paralizó por una horas. Pues bien, considero que es un buen momento para evaluar la forma en que está llevando sus relaciones interpersonales. Creo que debe darse la oportunidad de volver a sentir la llovizna y el sol en la cara, a ver un buen atardecer o disfrutar de un café con sus amigos del barrio. Así las cosas, termine de leer esto, agarre su mejor chaqueta para el frio y después me hace saber cómo le fue cuando volvió a interactuar con la vida real.  

 

 

DEL AUTOR: Antonio Moreno Q. es Licenciado en Español – Inglés de la Universidad Pedagógica Nacional, Magister en Literatura Hispanoamericana del Instituto Caro y Cuervo, Maestro de literatura, investigador en pedagogía y didáctica;  curioso por el cine, el arte y el futbol en todas las categorías y formatos.

Contacto: amorenoquiroga@gmail.co

Twiter: Amoreno @amorenoquiroga 

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