De cine y animación

MÁS QUE ACCIÓN Y EFECTOS ESPECIALES

AUTOR: Antonio Moreno Quiroga

FECHA DE PUBLICACIÓN: 21-08-2017

 

 

 

 

MÁS QUE ACCIÓN Y EFECTOS ESPECIALES

 

Aullaban, saltaban, giraban, hacían muecas horribles; pero lo que en verdad estremecía al pensamiento era la idea de que poseían una humanidad, idéntica a la propia, la idea del remoto parentesco con su salvajismo.

Joseph Conrad. El corazón de las Tinieblas.

 

Soy un ferviente seguidor de algunas sagas cinematográficas, expresamente de las clásicas. Si bien disfruto mucho de Star Wars, tengo una especial fascinación por El planeta de los simios. Desde la primea vez que tuve la oportunidad de ver a Chralton Heston enfundado en un traje espacial y sentí un escalofrío moviéndose por mi espalda cuando el personaje encarnado por este actor es atrapado por un grupo de simios parlantes, hasta las posteriores versiones para cine y televisión, la narrativa distópica escrita por Pierre Boulle hacia 1963 me ha regalado un sinnúmero de sensaciones y desconciertos que se mezclan a mi favor.

En este sentido, he tenido la oportunidad de ver la más reciente producción acerca de esta saga, se trata de Warfor the Panet of the Apes (2017), perteneciente a la trilogía que empezó en el 2011 con Rise of the Planet of the Apes, continúa con Dawn of the Panet of the Apes (2014).

En esta entrega el director Matt Reeves, quien dirigió también la de 2014, se cierra el proceso de lo que se podría llamar La trilogía acerca de Cesar. Para quien hubiera visto las películas anteriores identificara a qué me refiero. Con todo se trata de una obra que sirve como eslabón entre las versiones del siglo XXI y la primera película de 1968. Lo interesante de esta película es que se puede leer de como una precuela de la historia narrada a finales del siglo XX; muy por la línea de lo que se hizo con Star Wars y las filmaciones más recientes en las que nos explican algunos asuntos que se mencionan tangencialmente en las sagas iniciales.

Las acciones se desarrollan en el contexto de una cultura humana mermada por la “gripa de los simios” y un Cesar como el líder de una revolución que pretende mantener la hegemonía de los primates humanizados en una región específica. La serie de eventos que ofrece la película se enmarca en la acción constante y la evidente lucha interna que tienen los personajes centrales. Por un lado Cesar, el eje de la narración, vive en una constante pugna entre lo que cree correcto y el peso de sus decisiones anteriores. “Simio no asesina simio”, la consigna que le sirvió para cimentar su rebelión, se convierte es su sino al recordar que de su propia mano han perecido varios de sus más cercanos colaboradores. Lo anterior lo aqueja de tal forma que sus pesadillas se llenan con imágenes del pasado que lo atormentan y que le hacen cuestionar la pertinencia de esta lucha. Con todo, la evidencia de los acontecimientos y el peligro inminente que se cierne sobre su grupo lo llevan al emprender una cruzada con un amargo desenlace.

 

 

 

Pero esto no es que más me impresiona de la película. Es más bien un aserie de datos y referencias que aparecen a lo largo del filme. El primero tiene que ver con el actor que representa Cesar el simio. Se trata de Andy Serkis, un especialista en este tipo de interpretaciones, pues ya se había destacado en El Señor de los Anillos y El Hobbit interpretando a Sméagol o en King Kong; siempre trabajando con la técnica de captura de movimiento. Quedo maravillado en tanto hay una perfecta simbiosis entre el ser humano y la herramienta tecnológica. A lo anterior se suma la forma en que la producción recrea ambientes hostiles de una ciudad postapocaliptica, devorada por las fuerzas de la naturaleza. Algo así como una invitación a que cuidemos los ya mermados recursos básicos.

Sumado a esto, aparece un personaje humano que se puede leer como el eslabón entre los simios humanizados y los hombres que empiezan a perder su naturaleza humana. Una niña que se ha quedado sin voz debido a la más reciente manifestación de la enfermedad de los simios, pero que puede comunicarse por medio de señas con algunos de los monos más inteligentes. Lo realmente sorprendente es que, al no tener un nombre, uno de sus nuevos amigo decide ponerle por nombre Nova, gracias a que un lujo de automóvil que le había regalado antes tiene esta palabra entre sus componentes. Lo curioso no es esto, la verdad es que aquí se establece una conexión directa con la película de 1968, pues en ella el Coronel George Taylor (Charlton Heston) conoce entre los humanos presos por los simios a una mujer que no habla, a quien decide llamar Nova, interpretada por la bella Linda Harrison. Así mismo, se hacen alusiones a eventos y escenarios que aparecen en la saga clásica, tales como los túneles o las estaciones de subterráneo.

Con todo, lo que realmente resalto de esta nueva entrega de la trilogía es el personaje interpretado por el carismático Woody Harrelson, el mismo de Asesino por Naturaleza (1994) o The People vs Larry Flynt (1996). Antes de que el Coronel Mc Cullough aparezca en escena, hay una secuencia en la que se ve a los militares avanzando entre el tupido bosque; la imagen es muy cercana a lo que un cinéfilo recuerdo en Full Metal Jacket (1987), pues los cascos de los soldados tiene mensajes que aluden a la necesidad de acabar con los simios. Ahora bien, después de un enfrentamiento entre Cesar y el Coronel, uno de los fotogramas de la película muestra por primera vez al Mc Culluogh, en lo primero que pienso es en Apocalypse Now (1979) y en Marlon Brandon en su papel del Coronel Kurtz.

Woody Harrelson (2017) 

 

 Marlon Brando (1979)

Es tan cercana la similitud entre los dos personajes que incluso la atmósfera creada para evidenciar la descomposición humana tiene elementos en común entre las dos obras: un ejército enceguecido por la figura del líder y su mensaje hipnotizador, el “decorar” la entrada a la fortaleza con cadáveres expuestos de sus enemigos e incluso el porte de cabeza rapada y discurso pausado pero siniestro, hacen que sea inevitable hacer la comparación. Lo anterior se refuerza cuando vemos un grupo de simios entrando entre túneles a la fortaleza militar para rescatar a Cesar y sus amigos presos. En una de las imágenes se ve con claridad un texto escrito en la pared que reza: “Ape-pocalypse Now”. ¿No es suficiente para aceptar las semejanzas? Los asuntos que traté hasta hora no le restan calidad a la película. Por el contrario, se convierte en una joya que se puede volver a ver una y otra vez para seguir descubriendo los Easter Eggs que abundan en el cine. 

Así que mi querido lector, no se deje llevar solamente por el hecho de ir a cine a atiborrarse de pero caliente y palomitas, no se quede solamente con las escenas de acción o los efectos especiales, evidentes y necesarios en este tipo de películas. Déjese conmover con una reflexión sobre el lado oscuro de la naturaleza humana y revise hasta dónde no actuamos tal y como lo manifiestan algunos momentos de la filmación. Eso sí, le recomiendo leer con detenimiento EL corazón de las tinieblas de Joseph Conrad. Allí encontrará muchas de las cosas que enuncié de manera general en esta crónica.  

DEL AUTOR: Antonio Moreno Q. es Licenciado en Español – Inglés de la Universidad Pedagógica Nacional, Magister en Literatura Hispanoamericana del Instituto Caro y Cuervo, Maestro de literatura, investigador en pedagogía y didáctica;  curioso por el cine, el arte y el futbol en todas las categorías y formatos.

Contacto: amorenoquiroga@gmail.com

Twiter: Amoreno @amorenoquiroga 

 

 

¡Compartir Esta Página!

Contacte con Nosotros

Bogotá - Colombia

Contacto@diastematicos.com