De cine y animación

ABRIR HERIDAS QUE NO CERRARÁN

AUTOR: Antonio Moreno Quiroga

FECHA DE PUBLICACIÓN: 22-05-2020

ABRIR HERIDAS QUE NO CERRARÁN

 

Más allá de ofrecer mundos ensoñados, la estética cinematográfica se convierte en un vehículo de reflexión profunda y análisis acerca de fenómenos culturales e históricos. Así que hoy comparto las sensaciones que me dejaron una de mis más recientes experiencias como cinéfilo. Fue como si estuviera viendo la televisión ese noviembre. Reviví la angustia, la presión en el pecho, las lágrimas y la rabia debido a la falta de respuestas a las preguntas que permanecen en el aire. Todo acompañado por la mirada perdida de los familiares de los desaparecidos. Y es que nuestra historia nacional está llena de episodios macondianos que nos llevan en minutos de la sorpresa a la decepción. Tal es el caso de los nefandos eventos que tuvieron como escenario el Palacio de Justicia, durante el 6 de noviembre de 1985 y los días y años siguientes.

Me refiero a la producción colombiana titulada Siempreviva (2015) del vallecaucano Klych López. Una película basada en la obra de teatro La Siempreviva, de Miguel Torres, que hace una aproximación a la etapa final de la vida de Julieta, una joven mujer que encontrará la muerte a partir de los hechos ocurridos en la toma del palacio por parte de un comando guerrillero del M19. En la filmación se ofrece una excepcional visión sobre la tragedia que vivió nuestra nación y se representa la idiosincrasia de un pueblo que sufre os vejámenes de la guerra.

No se trata de una película centrada en los hechos ocurridos al interior del palacio o la versión subversiva o del ejército. Por el contrario, es una mirada desde los ojos de las víctimas colaterales de la guerra. Para esto se ocupa en seguir la forma en que la violencia desajusta la cotidianidad de un pequeño inquilinato en el centro de Bogotá, mediante la construcción de una narrativa que se cimienta en la evolución de los personajes que allí aparecen. Siete seres humanos que vinculan sus penas individuales alrededor de la desaparición de Julieta, una empleada de la cafetería del Palacio de Justicia, quien salió viva del lugar, tal y como lo certifican los videos de la época; pero que después se convierte en una de La once personas de las cuales no hubo noticia por parte de los entes de control. Con todo, estos eventos son el telón de fondo para descubrir los dolores que cargan los otros: un padre dolorido por los líos que tienen a su hijo en una cárcel en Estados Unidos y la despiadada manera en que maneja los negocios; la dueña de la casa que no pierde la esperanza de volver a ver viva a su hija o la triste historia del payaso y su esposa, quienes luchan por no dejarse consumir por la falta de recursos.

Ahora bien, en términos de realización, la obra cinematográfica hace una bella apuesta por mantener el estilo teatral, en tanto todos los eventos ocurren dentro de la casa que comparten los personajes. Se realizan algunas tomas hacia la calle con el fin de contextualizar los eventos, pero la aparición de los diferentes espacios del lugar, convierten a la casa en otro personaje que, a su manera, narra la forma en que la tragedia lleva a la desesperación y tristeza, pues empieza a llenarse de cicatrices y marcas cada vez más evidentes. Otro elemento particular de la película y que incide en las sensaciones logradas es la forma en que se realizan las escenas. Son tomas continuasen secuencias realizadas con una sola cámara que se mueve en la medida que aparecen los diálogos entre personajes. Todo un reto actoral, pues se rueda en una sola toma lo que no da lugar a equivocaciones. Se puede leer como una perfecta sinfonía entre el guion, la producción y los actores, pues cada una de las partes aparece en el momento oportuno y con el ritmo adecuado. Es una experiencia cinematográfica con tono de obra teatral.

 

 

 

 

 

 

 

 

No sobra decir que la historia central está basada en los hechos reales que rodearon la desaparición de la estudiante Cristina Guarín. Frente a este hecho, en octubre de 2015 el fiscal de la época informó que sus restos fueron hallados en uno de los cementerios de Bogotá. Este evento coincidió, casualmente, con la época en que se estrenó la película; cuando se conmemoraron treinta años del infausto suceso.  Eso sí, pasa el tiempo y muchas cosas no se aclaran; tal como pasa con muchos de los eventos producidos en el marco de la violencia que estuvo desangrando a Colombia.

En este sentido, Siempreviva desempolva un capítulo que para algunos pretenden olvidar. Se trata de una oportunidad para traer a la luz las voces silenciadas y cuestiona la indiferencia de la mayoría. No es una, sino la oportunidad de mirarnos en el espejo de la nación y tocar la cicatriz envilecida por los vejámenes que no deberíamos permitir en nuestra cultura.

 

 

DEL AUTOR: Antonio Moreno Q. es Licenciado en Español – Inglés de la Universidad Pedagógica Nacional, Magister en Literatura Hispanoamericana del Instituto Caro y Cuervo, Maestro de literatura, investigador en pedagogía y didáctica;  curioso por el cine, el arte y el futbol en todas las categorías y formatos.

Contacto: amorenoquiroga@gmail.com   Twiter: Amoreno @amorenoquiroga

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