De Artes Visuales

Katharsis en las Voces del silencio, de Carolina Rojas.

AUTOR: W. Julián Aldana

FECHA DE PUBLICACIÓN: 18-08-2016

Katharsis en las Voces del silencio, de Carolina Rojas. 

 

Unas 38 fotografías asolan el blanco de las paredes de Geba Art Gallery en una noche clásica de marzo en Bogotá. Saludo a algunos conocidos, me paseo por el lugar, lo recorro sin prisa y me ubico paralelo a las paredes, frente a las imágenes: observo con diferentes grados de interés hasta que un grupo fotográfico de seis imágenes a blanco y negro roban mi atención. En la imagen central, y más grande, una mujer expone su espalda cicatrizada. La señal de la herida rompe la lisura de su piel desde la cintura casi en línea recta hasta el cuello; otros surcos aran la piel bajo los omoplatos con marcas queloidales que componen, además, las cinco fotografías menores que rodean a la mujer. Son detalles de un mapa que, como todos, de lo geográfico lleva a lo histórico: a un presente que sin pasado no puede definir el futuro de esta mujer y las marcas de una escoliosis que la acompañarán por siempre.

Les hablo, lectores, de Voces del silencio, la opera prima de Carolina Rojas. Esta colección fotográfica de 38 imágenes es el producto de varios meses de trabajo y de la afinidad de Carolina con varias modelos. Durante años me he fascinado con los procesos creativos de los artistas porque saben la técnica, dominan el método, rehacen en ocasiones sus principios poéticos, pero difícilmente prevén aquello que su obra producirá en el espectador e inclusive llegan a desconocer la propia experiencia estética en cuanto ejecutan su obra.

Es el caso de esta serie fotográfica. Luego de una conversación con Carolina, deduzco tres etapas en este proceso creativo. En un primer momento, Carolina planea sus fotografías: piensa en el escenario y en aquellos elementos que componen la obra, consulta fuentes textuales o pictóricas que motiven su creatividad; conversa con las modelos y, en la mayoría de los casos, establece con ellos alguna conexión que le permite pasar al segundo momento. En este punto, fotógrafa y modelo han sabido algo sobre sus historias: las huellas psicológicas de una mujer que experimentó violencia intrafamiliar, las marcas de una cirugía en la espalda que bajaron la estima, la espalda de una mujer rolliza que no creyó que podría sentirse bella, las marcas de embarazo en una mujer altiva que vio en su abdomen una marca de la vida… Y ahí, lectores, viene el momento en que Carolina obtura su cámara una y otra vez, modifica la luz, mueve de lugar un objeto, pide a la modelo ejecutar movimientos y un nuevo click y otro que se repiten hasta que es tiempo de detenerse. Luego llega el tercer momento, observar el trabajo con las modelos. Este es para mí el momento en que la katharsis llega a la escena: es el tiempo en que la experiencia estética permite la transformación y, Carolina me cuenta, estas mujeres  advierten en su vida un cambio que varias veces se vio coronado con lágrimas: encontrar por fin el perdón de sí misma sabiendo que deploras el maltrato, reconocer que la cicatrices producto de una cirugía no necesariamente afean sino que te hacen única, confirmar que la belleza del cuerpo no es la figura esbelta que el mercado vende, reconocer un abdomen vivo cuyas estrías antes que ser negativas, son un muestra del deseo por la vida.

Pero este tercer momento, lectores, tiene una adenda importante: la experiencia estética para la artista, para la fotógrafa, Carolina en este caso. En el momento de editar las fotos fue reconociendo su calidad estética, vio en su trabajo una belleza que le permitió comprender su trabajo de otro modo: se vio como una mujer capaz de transformar el mundo a través del arte. He pensado también en otros momentos que una de las mayores ganancias del arte queda en el artista, porque las obras de arte se exponen, son observadas por otros, se venden a veces, pero el artista obtiene réditos personales que no se miden sólo con el aplauso o el dinero, que se convierten en elementos que contribuyen a que la poética de su trabajo artístico se consolide o se modifique, pero lo importante es también esa posibilidad de transformación. Me gustó mucho ver eso en Carolina Rojas.

La serie Voces del silencio comenzó siendo un trabajo con el fin de presentar la violencia contra la mujer, pero con el paso de los diferentes modelos se fue transformando. No fue sólo ya el deseo de denunciar el maltrato, sino de exponer sensaciones y sentimientos acallados de manera que en cada fotografía y con cada modelo, hay una voz que el cuerpo transmite por medio del arte: es definitivamente un momento ejemplar de khatarsis. De otro lado, además de las cuatro mujeres ya mencionadas, participaron cinco hombres: un músico, un bailarín y tres sujetos barbados. Estas nueve personas permiten observar no sólo la destreza de Carolina y su cámara, si no que son al tiempo una voz que ustedes, lectores, podrán experimentar cuando visiten la exposición.

Observar la serie fotográfica Voces del silencio, no será difícil, ya que es una exposición itinerante que comenzó en Geba Art Gallery (Cr 15 #82-35), donde estará hasta el 31 de marzo. Luego estará en A Seis Manos y posteriormente en La Aldea Nicho Cultural. Durante 2016 estará en otros lugares de Bogotá y algunas ciudades de Colombia. El colectivo cultural organizador de esta exposición, compuesto por 8 personas, ha programado además una serie de eventos alternos a la exposición como presentaciones musicales, charlas y talleres de artes plásticas y de danza. La programación completa la pueden encontrar en el perfil de Facebook de Voces del silencio http://alturl.com/86ocd

Desde Días Temáticos los invitamos a que asistan a esta exposición y experimenten de cuerpo vivo con el trabajo de Carolina Rojas, las voces que tomaron fuerza y no ocupan más un lugar en el silencio.

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