De cine y animación

Escribe una tarjeta para El día de la novia.

AUTOR: W. Julián Aldana

FECHA DE PUBLICACIÓN: 20-02-2017

Escribe una tarjeta para El día de la novia

La primera tarjeta la escribió para su madre. Tenía 8 años (un corazón con crayones): “I love you mom. Come back soon. Your son, Raymond”. Se la entregó el día de la madre. Ella murió días después. Le gustó tanto que la enterraron con ella. Años más tarde Raymond Wenworth sería reconocido como “El Shakespeare de las tarjetas románticas”. Claro, todo esto en un mundo donde son famosos los escritores de tarjetas para ocasiones especiales y las personas se sienten afortunadas cuando conocen a uno de estos artistas. Es ese universo, paralelo quizá, en el que las mujeres son afortunadas al casarse con el romántico escritor de pensamientos concisos que enamoran. Es un lugar tal que hasta existe el “Card-Sharps Bar”, sitio ameno que congrega no sólo a escritores de tarjetas, también a admiradores, muchos admiradores, muchos en realidad.

(Poco antes de llegar a casa, Lecter, casi me arroya un vehículo. Fue el jueves en la noche y mi sistema digestivo demandaba la liberación de los residuos de la digestión del día. Olvidé la recomendación con la que alguna vez me prevenían de salir a la calle sin evacuar líquidos o sólidos. El afán por llegar a lugar seguro a excretar puede hacerte cometer torpezas en las calles. Un número importante de atropellados liberan sus esfínteres y el accidente hiede a urea o heces, y a veces a sangre y muerte.)

Raymond es un entusiasta escritor en decadencia: ya no logra producir textos enternecedores y se entromete en una asesinato en el que no tiene responsabilidad. Jill (Amber Tamblyn - Martha M. Masters en la última temporada de House y Jenny, hija de Charlie Harper, en la temporada 11 y 12 de Two and Half Men) es una aparente admiradora de Raymond que colecciona bolsos feos y es involuntariamente parte de la trampa en que cae Raymond. Orwell G. Taft (Larry Fessenden –  guionista y director de Wendigo y Habit) es el más afamado escritor de tarjetas del país y se ha retirado para escribir una novela de la que lleva tres palabras: muere misteriosamente en brazos de Raymond. Gundy (Stacy Keach: Hemingway en la serie homónima y Tom, padre de Chelsea en Two and Half Men), es un millonario dueño de AAAAA empresa líder en el mercado de las tarjetas; es un ambicioso personaje que tiende una trampa a Raymond.

(Llegué a casa alterado por el susto y por la sensación del bomper a centímetros de mi rodilla derecha. El baño me recibió indiferente. En mi cuarto, la tele enorme como siempre quise. Deploré la idea de los canales nacionales y por cosas no pensé en la oferta del Cable. Preferí otro capítulo de Star Trek, la serie original, sólo que encontré la novedad de The Girlfriend’s Day, en Netflix (dirigida por Michael Paul Stephenson). Por el nombre nefasto de la película casi reculo, pero la imagen ilustrativa de Bob Odenkirk (abogado corrupto en Breaking Bad y protagonista de su precuela Better Call Saul) logró que oprimiera en el control la combinación suficiente de comandos para comenzar a ver la película.)

La trama presenta un detonante que atrae la atención de Raymond: el gobernador anuncia por televisión un nuevo día feriado “The Girlfriend’s Day”, y un premio millonario a quien elabore el mejor texto. La ambición llevará a muchos a querer conseguir el premio, y es por ello que Raymond resulta envuelto en una trama en la que veremos muerte, traición, amor,  gracia y suspenso. La película es promocionada como comedia y quizá el nombre haga pensar en las comedias románticas cuyos guiones rayan en los lugares comunes. Sin embargo, en esta película, si bien es cierto que el protagonista parece perder la cualidad de “perdedor” no hay acontecimiento claro que lo determine así. Sí le cambia la vida, pero el amor no sale triunfante, el villano se sale con la suya, la muerte del escritor no encuentra culpable… Podría decirse que, con Joseph Campbell, el héroe  se redime, pero en un universo que no logra ser modificado por el protagonista y donde las adversidades no castigan “al que lo merece”.

(Vi los primeros 10 minutos de la película y la detuve para calentar algo de comer: un par de calabacines rellenos que me habían quedado del día anterior, arroz integral y una cerveza. Comí mientras veía otros 20 minutos de peli. Nueva pausa para lavar la loza. Otros 10 minutos de película y decidí dormir. Dos días más tarde la retomé y en un nuevo segmento observo los 21 minutos restantes. Es una película corta que vi en esa forma intermitente que no molesta si uno ya está acostumbrado: ver una obra por partes. ¿Recuerdas Lecter que antes me era imposible ver una peli así? Pero hoy muchas personas dedican de a pocos el tiempo para poder acercarse a una producción audiovisual ya que a veces las ocupaciones no dan tiempo para dedicar dos horas a una película. Siempre que puedo lo hago, pero cuando no, los fragmentos unidos no me molestan.) 

The Girlfriend’s Day, no será la mejor película de la historia. No es ni siquiera el mejor papel de Odenkirk: el personaje retoma ciertas características de Jimmy McGill de Better Call Saul. Sin embargo, el guión es arriesgado y toma una situación poco recurrente: la vida de los escritores de tarjetas. Podría decirse que hay una estética de lo cursi que engalana el ambiente general de la producción con lo mensajes de las tarjetas para ocasiones especiales y con Making Love out of Nothing at all, de Air Supply. Además, se da campo para el amor entre personas del mismo sexo y existe la presencia de cierto poder legal por parte de un hombre latinoamericano. Quizá lo mejor, es que a diferencia de las habituales comedias, para el protagonista poco importa salir triunfante porque, como diría León de Greiff en El relato de Sergio Stepanky:

Juego mi vida,

cambio mi vida.

De todos modos

la llevo perdida...

(Y la juego o la cambio por el más infantil espejismo,

la dono en usufructo, o la regalo...)

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